Jimmy Goldstein, la fiebre del oro en Playoffs

Excéntrico, estrambótico, pintoresco, extravagante y tremendamente rico. ¡Ah!, y le pirra el baloncesto. Aparenta tener la misma edad que las películas del Salvaje Oeste y viste más o menos igual. Pasaría por uno más en cualquier bar de cabaret del siglo XIX, y sería un extra perfecto para los viejos westerns de Sergio Leone. Pero lo suyo no es el polvo y la arena. Sus pasiones se mueven entre las redes y el parquet. Y más que ningún otro, en el del Staples Center.

El origen de su fortuna se pierde entre las habladurías y su propio mito. Las lenguas más sueltas hablan de su afición por la industria del porno, incluso desembocando en flirteos con celebridades de Hollywood, como la mismísima Marilyn Monroe. Lo único que el propio Goldstein reconoce, es que empezó estudiando economía y finanzas en Stanford y que toda la fortuna que posee es consecuencia de inversiones inmobiliarias en California. Mal no le ha ido, desde luego. Su residencia en plena colina del exclusivo barrio de Beverly Hills da buena cuenta de ello.

Sus dos pasiones son la moda y el baloncesto. Y en lo segundo es, de largo, el mayor benefactor. No existe un aficionado mejor para sus arcas. Incluso en su momento, el Comisionado reconoció la importancia de su figura en la NBA. “Él ha invertido mucho en nuestro deporte. Es probablemente el fan que más ha invertido de América. Lo amamos como el ‘superfan’ que es”.

“Vivo por los partidos de Playoffs”

“Es excitante cualquier partido de Playoffs. Vivo para los Playoffs. Son un periodo genial en mi vida cada año. Para mí la Primera Ronda es tan estimulante como Las Finales. La intensidad con la que estos chicos juegan durante las eliminatorias es increíble”. Así describía Goldstein su pasión por las fases finales de la temporada de la NBA una hora antes de que diera comienzo el Game 2 entre Warriors y Cavaliers.

Goldstein

“¿Quién no conoce a Jimmy?”, decía un guardia de seguridad del pabellón mientras éste era conducido a la sala de los propietarios en presencia de un reportero de Sports Illustrated. Cierto. a sus 76 años, es complicado mantener la cuenta de a cuantos partidos ha asistido. Cada año se desplaza por todo el país para presenciar en primera línea más de 100 partidos de la liga norteamericana, incluidos, por supuesto, todos los de Las Finales.

“Tenía 15 años cuando me ofrecieron un trabajo en la radio local de Milwaukee para ayudar en la cobertura de los partidos de los entonces Milwaukee Hawks. Era 1954 y jugadores como Bob Pettit y Frank Selvy eran los novatos del equipo. Ahí comenzó mi amor por este deporte” recuerda Jim. “Empecé a ir a los partidos de los . Las entradas a pie de pista sólo costaban 15 dólares por aquel entonces. Desde entonces he visto el 95% de los partidos de los , aunque ahora la entrada me cueste 2.800 dólares”.

Para ir al segundo partido de The Finals ha tenido que desembolsar 12.500 dólares para presenciar el espectáculo desde la línea de fondo, una zona típica de peligro donde a veces, la pasión por salvar una bola perdida tiene efectos colaterales. Como que una mole de más de cien kilos se derrumbe sobre un frágil y adinerado espectador. Pero en 50 años nunca le ha pasado a Goldstein. O casi nunca… “ÉL [Nate McMillan de los Seattle SuperSonics] aterrizó justo encima de mí. Aterrizó con tanta fuerza que derribó las sillas y caímos todos hacia atrás. Afortunadamente, nadie salió herido”.

Moda y baloncesto

Su otra “enfermedad”, la moda, también ha ido haciéndose hueco en la NBA con el paso de los años, algo con lo que esta celebridad mística está encantada. “Estoy feliz con que la moda se haya convertido en una parte importante de la NBA. No solía ser así, pero ciertamente sí que lo es ahora”. Como no, su ídolo número uno en este aspecto no podía ser otro que… “Diría que Russell Westbrook es el mejor para mí. No vestimos igual pero ambos tenemos un estilo único, y me gusta por eso”.

“Voy a cuatro o cinco partidos por semana en Los Ángeles. Después cuando empiezan los Playoffs, viajo durante siete semanas cogiendo un avión cada día para ver todos los partidos”. Eso, pasando por la calculadora, deja una cifra aproximada de 6.000 partidos presenciados en primera línea a lo largo de toda una vida. Además de fiestas privadas con , anfitrión de o Pau Gasol, y amigo reconocido de  Shaquille O’Neal, Sam Cassell,  o Clyde Drexler.

Su residencia fue escenario del rodaje de la mítica película El Gran Lebowski. Junto a ella se alza una estructura de hormigón que alberga una discoteca con terraza y vistas a la ciudad, y su nueva oficina, la cual ya se encuentra, por supuesto, repleta de fotos y fotos con estrellas de la NBA.


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