Ricky Rubio: “Tuve una depresión”

El base de Phoenix confesó sus emociones más hondas en un artículo dedicado a su madre, fallecida de cáncer, en el portal ‘The Players Tribune

La temporada 2019-20 de ha comenzado a todo gas. Su equipo, los Phoenix , no pasó de 24 victorias en las últimas cuatro temporadas y en la presente ya acumula cinco en un total de siete partidos (5-2). El segundo mejor balance de la Conferencia Oeste ahora mismo —junto con los Clippers—, hasta habiendo batido en duelo singular al único equipo invicto que quedaba en la competición, Philadelphia.

Mérito grande, compartido, el de Ricky en el pasajero éxito de los Suns. Hasta llegar ahí, el jugador español ha pasado por un sinfín de experiencias como jugador de la NBA. También como persona, donde la noria emocional que el base de Phoenix ha vivido en los últimos tampoco ha estado nada mal.

Recientemente, Ricky ordenó todos sus pensamientos en un artículo para el exclusivo (a jugadores) portal The Players Tribune. El ensayo está titulado como “para ti, mamá (For you mama) y se centra en la experiencia de haber perdido a su madre, fallecida hace algunos años a causa del cáncer.

Ricky revela todo el tormento que tuvo que pasar con el tiovivo sin fin que es una temporada regular en la liga, al tiempo que su madre luchaba contra la enfermedad. “No pude centrarme solo en el baloncesto algunas veces, por lo que estaba pasando mi madre, en España. No todo el mundo sabía lo que yo estaba viviendo, pero aquellos que sí, dejaron marca en mi familia. La gente de Minnesota fue maravillosa y me ayudó mucho. Los fans, el staff, mis compañeros, todo el mundo hizo lo mejor que pudo para ayudarme con la situación de mi madre”.

Mandar mensajes a su madre

Rubio también comenta lo perdido y lejos que se sintió de su carrera, como jugador profesional, mientras su madre luchaba la peor de las batallas. “Me sentía muy lejos. Yo estaba en algún hotel, en alguna ciudad después de un partido, como diciendo ‘tío, qué estás haciendo aquí. Deberías estar allí con ella”. “Yo hacía lo que tenía que hacer en la pista, pero era muy difícil. Mi mente estaba muy lejos de eso. Pensaba en mi madre todo el tiempo”.

Y de pronto, la peor de las noticias. “Cuando alguien a quien quieres muere, es como si una niebla te envolviera. Así es como fue para mí. Me sentí muy perdido. Todos los años, cuando volvía a Minnesota para los entrenamientos previos a la temporada, empezaba el día de la misma manera: llamando a Mamá. La primera temporada después de que muriera, me levanté pensando en llamarle. Me daban ganas de romper mi teléfono. Pero no podía borrar su número. Incluso le mandaba mensajes en alguna ocasión. Todavía lo hago. Por algún tiempo me estuve volviendo loco, como si estuviera mandando esos mensajes hacia mí mismo”.

“Gran parte de ese año estuve enfadado. Culpaba a muchas cosas. Culpaba al baloncesto. Culpaba a la gente de mi alrededor por cómo me sentía. Culpaba a todo. Tuve una depresión”, relata Ricky.

“Y me tomé el baloncesto de manera diferente desde entonces. Me tomé la vida de otra manera. Nada parecía tan serio como antes. Es como que nosotros solo jugamos a un juego. Y algunas veces es una liberación salir a jugar y olvidarte de todo. Pero eso no funciona para siempre. Sentía como que estaba achicando agua lo mejor que podía y aun así me seguía ahogando. No sé cómo explicarlo. Y no sabía cómo solucionarlo solo. Lo supe cuando finalmente pedí ayuda, cuando fui a terapia”.

Después de canalizar todo aquel conflicto personal, Ricky usó su ejemplo para ayudar a otros. “Quería crear una fundación que todo el mundo sintiera como suya. Quería aprovechar mi posición como jugador de la NBA para proporcionar sonrisas y para recaudar dinero para fines sociales. No voy a mentir, las sonrisas de los niños en el hospital realmente me ayudan a seguir. Así es como me realizo. Sé que eso es lo que Mamá habría querido. Ella está conmigo”. “El baloncesto es muy importante para mí. Pero sé que puedo crear un impacto en este mundo de muchas otras maneras. Sé que puedo ser muchas otras cosas. Y una de ellas, por supuesto, es seguir siendo un chico de Mamá. Todos los días trato de hacer algo de lo que ella estuviera orgullosa”.

Flip Saunders y Garnett

En su más que recomendable pieza en The Players Tribune, Ricky Rubio rescata también otro tipo de pasajes de su periplo NBA. Como cuando conoció en persona a Kevin Garnett, durante un partido de entrenamiento privado con otras estrellas NBA (Paul Pierce, Paul George…) durante el lockout del año 2011.

“‘¡¡¡Ricky!!! Chico, he oído que vas a Minny’. Yo asentí. KG empezó a hablarme de esto y lo otro de Minnesota. Me decía: ‘tío, déjame decirte. Confía en mí. Vas a Minny… Si le das todo lo que tienes a esa gente… Créeme. Ellos te lo darán todo de vuelta. Confía, ¡confía!”.

O como cuando se encontró con que Flip Saunders, su entrenador en los Timberwolves, estaba atravesando una enfermedad de Linfoma de Hodgkin y murió en octubre de 2015. “Se le veía realmente delgado. Fui a saludarle, le dije que qué bueno volver a vernos. Después de nuestra sesión de entrenamiento, me dijo que fuera a su oficina. Tenía Linfoma de Hodgkin. Iba a pasar por quimio aquel verano. No supe qué decirle, así que le dije ‘Flip, se te ve muy bien’. Lo sentía así, pero no sé si estaba diciéndome la verdad a mí mismo. Flip estaba pálido y delgado”, decía Ricky, que se enteró de la afección de su técnico mientras su madre padecía cáncer.

(Fotografía de portada: Christian Petersen/Getty Images)


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