Michigan se alza con el trono de la NCAA 2026

El español cierra con broche de oro su etapa en el baloncesto universitario

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Por Aitor Darias

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Los Michigan Wolverines se han proclamado campeones de la NCAA 2026. El conjunto de Dusty May se ha impuesto a UConn en una peleada final por 69-63 para hacerse con el segundo título de su historia y cerrar por todo lo alto una temporada fantástica y merecedora de premio. Una que han logrado culminar con unas fantásticas eliminatorias en las que se han confirmado como el mejor equipo y en las que han pasado por encima de prácticamente cualquier rival que se les ha puesto delante.

Pero no de los Huskies. Los de Dan Hurley han sido con diferencia el equipo que más dificultades les ha generado planteando una final muy física, trabada, de tanteo bajo y en la que a ratos generar cada canasta requería tanto trabajo como encontrar un diamante en la mina. Pero hay muy pocos terrenos en los que Michigan no puedan imponer su superioridad. Y el barro no es uno de ellos.

Barro… o lo siguiente que haya en la escala de superficies pantanosas, pues el encuentro se movió en un territorio casi opuesto al que acostumbran los Wolverines. La defensa de UConn fue la primera en poner en verdaderos problemas a su ataque, explotando factores como los problemas físicos que arrastraba Yaxel Lendeborg desde las semifinales o el dramático desacierto en el tiro exterior (2/15) para generar tramos de verdadero atasco.

Uno que, aunque Morez Johnson y Elliot Cadeau conseguía romper de vez en cuando a base de arreones, tenía a los de May por detrás en el marcador.

Mara se hace notar

No obstante, los minutos finales de la primera mitad les sirvieron para dar la vuelta al encuentro y tomar una ventaja que ya no abandonarían. Y para que tal cosa ocurriera, fue fundamental el paso adelante de Aday Mara.

El español estuvo lejos de firmar su mejor partido del torneo, pues le costó terminar de imponerse en la pintura y, aunque su intimidación generó muchos fallos cerca del aro, no fue capaz de poner remedio al problema que los suyos tuvieron para asegurar el rebote en la segunda mitad. Pero eso no quiere decir que no tuviera buenos momentos, y sin duda el mejor fue el cierre de la primera parte.

Tanto él como Lendeborg parecieron despertar al mismo tiempo, y de hecho se asociaron en varias ocasiones para, por primera vez, usar su ventaja de tamaño cerca del aro y encontrar una vía de anotación consistente. Pese a ser incapaces de anotar un lanzamiento que no llegara desde la pintura o desde el tiro libre, los Wolverines fueron generando formas de imponerse y lograron inclinar la balanza a su favor antes del descanso. Una tendencia que iría más allá en la segunda parte.

No fue así, sin embargo, para Mara, que una vez superado este pequeño arreón volvió a sufrir para hacer daño desde el poste ante la fortaleza de Reed y las constantes ayudas defensivas que recibía. Así, no pudo pasar de los 8 puntos y 4 rebotes, números que quedan pese a todo en segundo plano cuando se está celebrando el campeonato. Especialmente si el camino hasta la final ha sido tan prometedor como el suyo.

Garra sin premio

Fueron pues Cadeau y Lendeborg quienes dieron continuidad a la buena dinámica de Michigan al comenzar la segunda parte, en la que parecía que todo empezaba a disponerse para otra victoria aplastante. A UConn se le iban apagando las ideas y, con el paso de los minutos, el físico de los Wolverines empezaba a imponerse de forma más clara. Y por si fuera poco, acabaron con su sequía desde el triple para poner el +11 y empezar a acariciar el título.

Pero los Huskies no han sido un equipo prácticamente invencible en los últimos años por nada. Y, contra las cuerdas y con todo cuesta arriba, demostraron por qué.

El cuadro de Harley no llegó a terminar de dar forma a su intento de remontada, pero quiso morir con las botas puestas y elevó aún más el listón físico y de energía para obligar a Michigan a aferrarse al triunfo hasta el último segundo. Su carga del rebote ofensivo se hizo constante y les dio infinitas segundas oportunidades, y su agresividad defensiva puso fin al buen momento rival y empezó a forzar pérdidas con las que correr en transición. Y cuando empezaron a llegar los triples de Mullins y Karaban, la grada de Connecticut empezó a vibrar.

Por unos minutos, el tercer título en cuatro años no pareció tan imposible. Pero esto solo hizo que la realidad les golpeara con más fuerza.

No en pocas ocasiones tuvieron en sus manos la oportunidad de apretar del todo el marcador y tensar aún más la situación, pero cada vez que eso ocurría una acción de los Wolverines les cortaba el momentum. Y nunca fue tan doloroso esto como a falta de dos minutos, cuando, segundos después de que Solo Ball errase una bandeja en transición que habría puesto a UConn a solo cuatro puntos, McKenney contestara con un triple que colocó el 65-56.

No fue el final real del partido, pero sí el virtual. No había tiempo ya para milagros y nada pudo evitar que Michigan se alzara con el título ni que Aday Mara se convirtiera en el primer español en ganarlo. Un logro que supone sin duda un broche de oro para su etapa en la NCAA y que puede haberle hecho subir algún puesto en un Draft al que llegará como uno de los nombres a seguir.

(Fotografía de portada: Robert Deutsch-Imagn Images)

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