Ahora sí: España ‘se presenta’ en el Eurobasket

Es difícil hacer borrón y cuenta nueva tras el tropiezo severo en su debut. Pero si ante Georgia mostraron su peor cara, hoy, frente a Bosnia, han exhibido una bien distinta: hay selección para competir.

Foto del autor

Por Redacción

Publicado el

No iba a haber terceras oportunidades; si la selección de Sergio Scariolo quería dejar atrás la bochornosa imagen vista ante Georgia, tenía que hacerlo de inmediato y de forma contundente. Sin más: hoy o nunca ante Bosnia y Herzegovina.

Y entre la alegría y el alivio, así ha sido. Victoria por 88 a 67 para lamerse las heridas y devolver el contador a cero.

El escenario era evidente: después del pésimo estreno ante los georgianos, no valían las medias tintas. Había que vencer convenciendo.

Y España lo ha hecho, aunque sea también justo admitir que Bosnia no es el rival idóneo para medir hasta qué punto el equipo ha dado un viraje que sea capaz de mantener durante el resto del torneo. La tarea de los balcánicos, mientras, se reducía a no caer ante Chipre y cumplieron con nota; a partir de ahí, cualquier alegría sería más que bienvenida.

Ante ‘esta España’, no obstante, se ha notado la diferencia.

Un rival para ganar confianza

Pero que el adversario fuese presuntamente débil (también, presuntamente, lo era Georgia) no resta importancia al hecho de que, al fin, se viese un plan claro, un núcleo reconocible y una actitud completamente diferente a la del primer día. Y un baloncesto, por momentos, rozando lo brillante.

Eso sí, no fue llegar y besar el santo. Le costó a España entrar en duelo, quizá fruto de los nervios por la urgencia de ganar. La necesidad de demostrar que son mucha más selección de lo dieron a entender en su desvirgue de este Eurobasket. Pero a sus tres primeros triples, errados y mal elegidos, contestaron con lo que requiere un equipo en busca de identidad: un pulso firme para tomar las riendas; el de Santi Aldama (máximo anotador, con 19 puntos).

El ala-pívot de los Grizzlies fue la cuerda de seguridad a la que el resto se agarró para no volver a despeñarse. Balón tras balón, encontró la forma de producir y contagiar fiabilidad. Y con él como ancla, el equipo se activó de lleno.

Y lo hizo a lo largo y ancho de la rotación. Scariolo movió sus piezas. La entrada de Pradilla, con cuatro asistencias, funcionó como antídoto frente a Jusuf Nurkic: físico por dentro para desgastarle, 2 contra 1 constantes para obligarle a soltar el balón y un nivel de intensidad que desesperó al pívot de los Jazz.

El resultado fue evidente: Nurkic se quedó en un pobre 2 de 8 en tiros de campo.

A partir de ahí, el equipo se soltó en ataque. Funcionaron a las mil maravillas los bloqueos indirectos, con los que España ganó fluidez y empezó a encontrar tiros más claros. La circulación fue más natural y las ventajas llegaron como consecuencia.

No fue casualidad que, con esa dinámica, el triple empezara a entrar (15 de 38 al final). Brizuela sumó cinco, Aldama cuatro, y Puerto, Parra, Saint-Supery y López-Arostegui también pusieron su grano desde fuera. Sergio de Larrea, por el contrario, se quedó en blanco (cero puntos, 0 de 2 en tiros) pero compensó con personalidad y ganas en sus más de veinte minutos a la dirección.

Profundidad y veteranía

Los hermanos Hernangómez, además de Brizuela, salieron desde el banquillo y dieron justo lo que el partido pedía. Los dos capitanes anotaron nada más entrar para enfriar cualquier atisbo de ansiedad, y Willy acabaría como segundo máximo anotador de España.

Brizuela, por su parte, ya no es sólo chispa: se ha convertido en el pulmón y corazón del grupo. Su desparpajo, agresividad y acierto exterior fueron un tanque gasolina de doble fondo. Y ya son muchos los que le empiezan a situar como ‘falso 1’ en el que será el choque crucial ante Italia.

Control tras el descanso y a pensar en Chipre

La segunda parte ya fue otra historia. Con el marcador favorable se jugó con soltura, encadenando buenas rachas exteriores y rondando los veinte puntos de ventaja holgada. Los bosnios bajaron los brazos y el partido mudó en un suelo cómodo para sumar minutos de calidad y recuperar autoestima.

En menos de 24 horas espera Chipre, otro presunto cascarón; un día más para seguir rodando, creciendo y asentando roles. El verdadero examen llegará más adelante, con Italia y Grecia. Ahí se sabrá a qué aspiramos realmente.

«Tenemos que seguir de aquí para arriba. Hay que seguir luchando. En el partido anterior no salimos lo suficientemente preparados, hemos salido duros. El próximo partido no tenemos que menospreciarlo, tenemos que salir más fuertes que hoy pero descansando lo que podamos», declaró Mario Saint-Supéry nada más finalizar el choque.

Por lo pronto, lo importante es que España ya está en el Eurobasket.

Estadísticas del partido

España (24+18+28+16): De Larrea (0), Yusta (4), Parra (6), Aldama (19) y Pradilla (4) –quinteto inicial–Brizuela (15), Saint-Supéry (9), López-Arostegui (4), Willy (16), Juancho (8), Puerto (3) y Sima (0).

Bosnia y Herzegovina (16+8+17+20): Atic (5), Gegic (9), Lazic (3), Alibegovic (8) y Nurkic (12) –quinteto inicial– Roberson (5), Kamenjas (14), Vrabac (6), Hrelja (0), Penava (5) y Arsnalagic (0).

(Fotografía de portada de FIBA Eurobasket)

TE PUEDE INTERESAR