Amen Thompson frena en seco a los Spurs

Un espectacular tapón a Wembanyama convierte al escolta en el héroe de unos Rockets que arrancan con buenas sensaciones

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Por Aitor Darias

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Más de uno estaba celebrando ya la canasta que llevaba el partido a la prórroga. Victor Wembanyama tenía el balón en la pintura y la ventaja de tamaño, y se estaba girando para depositarlo en el aro como ha hecho mil veces para colocar el 112-112 tras una dura batalla entre Spurs y Rockets destinada a durar cinco minutos más. No hay forma de evitarlo, se repetían los presentes.

Todos excepto uno.

Porque aunque el francés es, con el permiso de Tacko Fall y su contrato dual, el hombre más alto de la liga, Amen Thompson se encargó de recordarle que hay prodigios físicos que pueden compensar la diferencia de centímetros con explosividad. Y, sobre todo, con la fe necesaria para probar suerte en una jugada que el resto de los mortales consideraría imposible.

Así, cuando parecía que ya no había nada que pudiera interponerse entre el balón y el aro, el escolta firmó un tapón llamado a consolidarse como una de las acciones defensivas del año. Por su desventaja teórica, por los nombres involucrados, por su importancia a la hora de dar la victoria a Houston. Una victoria que, por rival y por contexto, empieza a legitimar a los texanos como un equipo a tener en cuenta en el Oeste. Tal vez era cierto eso de que, con Fred VanVleet de vuelta, este proyecto puede brillar de verdad.

Cuestión de bases

En la era de la versatilidad y de jugadores que pueden hacer de todo, a veces las cinco posiciones clásicas se empeñan en recordarnos que el baloncesto no se inventó en la década de los 2010s y que todas ellas tienen una razón de ser. Y, para un equipo que el año pasado fue presa de su incapacidad para estructurar su ataque, un base como Fred VanVleet es una adición que te cambia la cara incluso si solo participa a nivel organizativo. Pero si encima vuelve anotando y defendiendo como siempre, la película es otra.

Porque ahora todas las piezas que hace meses parecían tener un encaje extraño pasan a tener sentido. Amen Thompson, autor de 20 puntos, encontró más espacios y vio más recompensados sus cortes a canasta, Kevin Durant, que terminó también con 20, pudo limitarse a ejercer como anotador y potenciar su amenaza off-ball, y en general, con Fred tomando las riendas y Marcus Smart dándole el relevo desde el banquillo, todos pudieron abrazar mejor sus roles en los dos lados de la cancha.

Se vio por tanto un ataque más fluido y con más ideas, algo que ya ocurrió el miércoles en Dallas pero que gana peso al repetirse ante la que parece destinada a ser una de las mejores defensas de la competición. Una que, no obstante, quedó empequeñecida esta noche. Y aunque jugar con una mejor estructura tuvo bastante que ver, fue básicamente un hombre quien terminó de darle la puntilla.

Sengun se hace gigante

La noche no podía pintar peor para Alperen Sengun. Sus primeros intentos de atacar a Wembanyama fueron tan desastrosos que la solución fue poco menos que decidir no mirar al aro cuando el francés andaba cerca. Incapaz de crearse una ventaja suficiente para anotar sobre sus interminables brazos, parecía destinado a vivir otro de esos encuentros que le sirvieran de recordatorio de la diferencia que existe entre él y la verdadera élite de la liga.

Dos horas después, estaba coronándose como el mejor jugador del encuentro.

Poco a nada tuvo que ver el Sengun que empezó el encuentro con el que lo acabó, que lució como un jugador mucho más atrevido, poderoso y dominante. Si durante el primer tramo del encuentro sus canastas iban llegando a cuentagotas, en el último cuarto se convirtió en la punta de lanza de unos Rockets que lo buscaron y a los que fue nutriendo hasta lograr que la victoria se fuera materializando cada vez más. Algo que arrancó ante la defensa de Kornet pero que continuó cuando Victor volvió a la pista.

El turco se fue así hasta los 29 puntos, 14 de ellos en el último cuarto, y empequeñeció a un Wemby que, tras su mala noche ante OKC, había salido decidido a hacerse notar. Jugó más cerca de la pintura, cargó más agresivamente el rebote, estuvo más activo ganando la posición para ofrecerse en el alley-oop… Durante varios tramos de partido lució de verdad como el mejor hombre en pista, pero la llegada del último cuarto dio un vuelco a la situación y le fue borrando de la pista.

Primero alejándose del aro y perdiendo presencia en ataque, luego sufriendo ante Sengun, y finalmente siendo víctima de un tapón que sirve para ponerle sobre aviso. Por muy lejos que haya llegado el año pasado, en esta NBA está prohibido relajarse. Una lección que, tras dos derrotas ante rivales directos, San Antonio debe aprender.

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