Los Kings nadan para morir en la orilla

Boston Celtics es intensidad, variantes, perseverancia, triples, pizarra... y Jaylen Brown

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Por Enrique Bajo

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El resultado final fue tan engañoso como el arranque de partido.

Ni el duelo fue tan desigual como puede aparentar el 120-106 definitivo, ni Precious Achiuwa es el jugador franquicia de los Sacramento Kings, una percepción válida para todo televidente recién llegado tras sintonizar los primeros minutos.

El interior de los Kings desprecintó el encuentro acordándose de su ex compañero en los Knicks, Karl-Anthony Towns, y anotó tres de las cuatro primeras canastas de los suyos, conectando un par de triples, robando un balón y culminando con mate al contraataque, y penetrando para regalar dos puntos a Maxime Raynaud tras una bonita asistencia.

A partir de ahí, la normalidad fue adueñándose del encuentro, pero siendo los Celtics quienes vivían de los fogonazos puntuales ante un baloncesto mejor y más sólido como era el de su rival. Los triples certeros tras mala circulación de Hauser y Simons contribuían, junto con un Luka Garza que sí hizo gran uso de las continuaciones al aro, a mantener el marcador apretado mientras los Kings también iban virando de la pizarra colectiva a las diabluras individuales de Keon Ellis.

Brown y González a escena

Cruzado el ecuador, despertando por fin, el máximo anotador de la noche se fue haciendo notar. Jaylen Brown terminó con 29 puntos y 10 rebotes, mostrando los quilates en su gran manejo de la penetración y finalización junto al hierro.

El partido mantuvo su intercambio de golpes mientras los Celtics agradecían como agua de mayo la presencia de un Hugo González que, sume o no en el boxscore, se ha acostumbrado a dejar su huella a cada ocasión que pisa el parquet. Otra vez el mejor net rating: +20 ante los Kings.

No solo es es diferencial entre los novatos… también en el global de la NBA.

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El pedigrí de Boston

A falta de siete minutos, la diferencia en el marcador era de tres puntos (96-93), y a partir de ahí se vio el pedigrí de uno y otro equipo. Tangibles e intangibles de juego y mentalidad que terminan marcando la gran distancia entre las franquicias que están arriba y las que están abajo.

Incluyendo el absurdo triple desde su casa de Derrick White con 14 segundos aún de posesión para poner el 110 a 100, mientras a Sacramento se le encogía el brazo fallando en situaciones claras y despejadas.

Otro triunfo más y con Brown (promedio de 31,5 puntos con un 52,7% en tiros de campo en los 11 últimos partidos) que acabó expulsado por faltas: porque la intensidad en Boston no se negocia. Ni siquiera cuando eres el jugador que requiere más frescura en ataque.

(Fotografía de portada de Dennis Lee-Imagn Images)

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