Hace ya unas semanas que se habla de la crisis de Los Angeles Lakers. Las limitaciones de la plantilla a nivel físico y defensivo no escapan a nadie y las recientes derrotas ante equipos de la zona alta han evidenciado que los de Redick no están, al menos por ahora, entre los aspirantes a todo, pero había una virtud que evitaba al menos el desastre: su capacidad para vencer a los rivales de la zona baja. Una capacidad que, sin embargo, parecen haber perdido también.
Los angelinos perdieron ya hace unos días en casa ante los Milwaukee Bucks, y esta madrugada han ido más allá sumando un nuevo tropiezo en su visita a Sacramento. Los Lakers no han podido con unos Kings que son penúltimos del Oeste pero que los han doblegado con un relativamente holgado 124-112, resultado que ha llegado, y quizás esto es lo más preocupante, a pesar del gran rendimiento de Luka Doncic.
Así como otras noches el base ha tenido un rendimiento más irregular y le ha costado más sumar, esta noche los números han estado ahí. 42 puntos, 64% de acierto en tiro, 8 asistencias. Una producción ofensiva a la que se pueden poner pocos peros y que, sin embargo, no es suficiente para vencer a uno de los peores equipos de la liga.
Esto ocurrió en parte debido a la falta de ayuda, pues, quitando los 22 tantos de LeBron James, la aportación del resto de hombres fue escasa o nula. Ayton y Hayes acabaron en dobles dígitos tras ser nutridos precisamente por Luka y LeBron en la pintura, pero el resto ni con esas en una noche que destacó especialmente por el despropósito en el triple, donde los visitantes se quedaron en un 8/22.
Este es, no obstante, un problema que debería tener solución (ya veremos si parcial o total) una vez que Austin Reaves esté de vuelta. Pero el segundo problema, el más grave, no parece tenerla. No al menos sin cambiar la plantilla en las próximas semanas.
Revolución veterana
Ese problema está obviamente atrás, y aunque ante equipos más jóvenes como Pistons o Spurs puede hablarse de una diferencia atlética que justifique las dificultades defensivas, ese argumento no vale hoy. Porque hoy los hombres que hicieron añicos el planteamiento de los Lakers fueron dos veteranos de 36 y 37 años como DeMar DeRozan y Russell Westbrook.
El primero se movió como pez en el agua en la media distancia, a la que llegó con suma facilidad, para irse hasta los 32 puntos con un excelente 14/19 en el tiro, mientras que el segundo vivió una de esas noches en las que hizo un poco de todo pero en las que lo positivo superó con creces a lo negativo. Así lo prueban sus 22 tantos, 4 triples y 7 asistencias que hicieron de él uno de los principales generadores locales.
DeMar was a difference maker in tonight's win!
— NBA (@NBA) January 13, 2026
32 PTS
6 AST
3 STL
14-19 FGM pic.twitter.com/XW5c6xES2k
No menos importante fue, eso sí, Malik Monk, que en su mejor partido de la temporada volvió a sacar aquella versión que peleó por ser Mejor Sexto Hombre hace no mucho y revitalizó al equipo cada vez que entraba a pista desde el banquillo. Su acierto exterior le hizo terminar con 26 puntos, 18 de los cuales llegaron en un segundo cuarto en el que llegaron las primeras diferencias importantes para los locales, que se hicieron con una ventaja que ya no soltarían. Pues, para cada intento de reacción de los Lakers, había una respuesta.
(Fotografía de portada: Cary Edmondson-Imagn Images)





