Un plan anti-Cavs: sin Shai, JDub y Caruso

Con la importancia de las bajas, Cleveland lo tenía todo a favor para sumar su octava victoria consecutiva. Pero los vigentes campeones tenían otros planes

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Por Enrique Bajo

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Los Oklahoma City Thunder no solo ganaron 121-113 a los Cleveland Cavaliers. Lo hicieron sin Shai, sin Jalen Williams, sin Caruso y sin Ajay Mitchell. Es decir, podemos decir que los líderes de la NBA ganaron casi… contra pronóstico.

Y conscientes de que hoy no partían como favoritos y para minimizar tal hándicap, salieron conjurados y decididos a compensar la ausencia de sus estrellas con una energía arrolladora. Sin olvidar ese otro aliado que, aún con las bajas, seguía estando presente en varios integrantes de la rotación: el triple.

Isaiah Joe entendió el contexto antes que nadie. 22 puntos, seis triples y una salida en tromba para explicar un imposible 28-5 inicial.

Los de Mark Daigneault clavaron cinco triples en ese arranque —tres suyos— dejando clara su estrategia: si no tenemos generador primario, vamos a vivir del espacio, del volumen y de una circulación de balón que además de veloz, por momentos, fue también exquisita.

Antes del descanso ya estaban en un 14 de 22 desde el perímetro (63,6%). Al final, 21 de 41 (51,2%).

Cason Wallace, galones al perímetro, firmó probablemente su partido más completo como canalizador de juego, con 20 puntos y 10 asistencias. Y Chet Holmgren, que personificó como nadie la energía en el arranque, aportó su consabida solidez en ambos extremos del rectángulo, con 17 puntos, 15 rebotes y 3 tapones, sosteniendo la pintura cuando Cleveland quiso bajar el duelo al barro.

Pero hubo algo más determinante –incluso– que la puntería en el tiro: las pérdidas forzadas fruto de esa intensidad desbocada. 17 balones recuperados convertidos en nada menos que 31 puntos.

Bien, pues nada de esto bastó para robarle la emoción al duelo vespertino del NBA Sundays. En frente, recordemos, estaba uno de los conjuntos más en forma del Este…y –desde la incorporación de James Harden– del momento.

Cleveland rema pero no remata

Los Cavaliers, que llegaban tras siete victorias seguidas, ni se plantearon regalar el partido en un escenario en el que tantos otros equipos hubiesen sentido la tentación de dejarse llevar.

Pero nada de entregar la cuchara. Yarda a yarda fueron recuperando terreno en el segundo cuarto, y Donovan Mitchell (20 puntos) cerró la primera mitad con un floater sobre la bocina para dejar el marcador en 64-55 anticipando lo que iba a ser la segunda mitad.

Porque el encuentro recordó a esas escenas de los dibujos animados tan típicas en la que el regazado revienta el crono para dar caza al líder: entonces la carrera pasa a convertirse en un face to face donde los perfiles de uno y otro se van alternando, ganando un centímetro en la pantalla del televisor para perderlo un segundo después.

Eso fue la segunda mitad, con los Cavs atrapando a OKC en el luminoso para, a partir de ahí, sumirse el duelo en la más absoluta igualdad con ambos adversarios luchando a cara perro.   

En el tercer cuarto apareció Sam Merrill con ocho puntos rápidos para hacer lo que no hizo Dean Wade, y Jared Allen puso el 69-68… la primera ventaja visitante. Durante unos minutos, el partido pareció cambiar de color. Pero los Thunder no iban a dejar caer en saco roto su exhibición previa al descanso.

Lu Dort, Kenrich Williams y Wallace recordaron lo que les funcionó en la primera parte y se pusieron a clavar varios triples consecutivos, recuperando cierto colchón (102-95).

Espacios, extra pass y ¡chof!. Una vez tras otra. Para poner el candado y atar el triunfo se sumó entonces Isaiah Hartenstein, con 10 puntos en el último cuarto.

Un triunfo que sabe cien veces mejor que una hipotética paliza con 50 puntos de su jugador franquicia.

Porque si el líder no está y el equipo no se descompone a pesar de las numerosas bajas… el favoritismo del campeón, tras tardes como esta, no puede sino crecer.

(Fotografía de portada de Alonzo Adams-Imagn Images)

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