Los 76ers le han cogido el gusto a las remontadas en el último cuarto. Las veces que los de Nick Nurse han sacado adelante partidos que tenían cuesta arriba en los últimos minutos empiezan a ser incontables, y no es casualidad que todas ellas tengan el mismo protagonista. Porque, como es costumbre, el parcial que les permitió tumbar a Sacramento por 113-111 tras verse 11 abajo en el cuarto periodo estuvo protagonizado por Tyrese Maxey.
El base, siempre incansable, anotó 11 de sus 40 puntos en los últimos ocho minutos de partido, incluyendo la canasta que dio la victoria a Philadelphia a falta de un segundo para el final, que llegó en una acción medida a la perfección. Recibió de Embiid en carrera, se lanzó al aro con una velocidad que pocos pueden alcanzar, lanzó el balón con su elegante y sutil toque… Y game over.
TYRESE MAXEY HITS THE GO-AHEAD LAYUP TO WIN IT FOR THE SIXERS 🚨
— NBA (@NBA) January 30, 2026
HE FINISHED WITH 40 PTS! pic.twitter.com/Z3kHeFP5yK
Maxey logró la canasta y la falta en una prodigiosa jugada, aunque, sabedor de que los Kings no tenían tiempos muerto, falló a propósito el tiro libre para reducir sus opciones de obrar un milagro. Solo habría uno esa noche y acababa de protagonizarlo él.
Un compañero ideal
Sin embargo, Tyrese no trabajó solo. La remontada se forjó en sus manos, pero también en las de un Joel Embiid que sumó 10 tantos en el tramo final, en el que ellos fueron los únicos hombres en anotar para los locales. Es más, esa fue prácticamente la dinámica de todo el encuentro, pues ambos se combinaron para un total de 77 puntos y nutrieron casi la totalidad del ataque de unos 76ers en los que, al margen de ellos, solo Paul George estuvo en dobles dígitos (15).
Y seguramente ahí resida la mejor noticia para los de Pensilvania en una noche irregular, en la que sufrieron más de lo necesario y en la que los hombres de rotación dejaron dudas. Pero qué fácil es olvidar todo eso cuando las dos superestrellas vuelven a lucir como tal. Porque hoy, aun con muchos problemas, fue una de esas noches en las que cabe preguntarse hasta dónde pueden llegar con dos jugadores de tantísimo talento.
(Fotografía de portada: Bill Streicher-Imagn Images)





