Cuando los Pistons anunciaron que Cade Cunningham sería baja durante varias semanas debido a un colapso pulmonar, muchos temieron por el devenir del equipo en este último tramo de la liga regular. Cuando respondieron a dicha noticia con dos victorias consecutivas, otros tantos le quitaron importancia apelando al bajo nivel de los rivales. Pero ahora que han tumbado a uno de los conjuntos más en forma de la NBA, a ver quién se atreve a seguir poniéndole peros a este equipo.
Los de Bickerstaff han demostrado que siguen siendo uno de los rivales a batir pese a la ausencia de Cade al poner fin a la racha de Los Angeles Lakers, que tras sumar nueve triunfos consecutivos han caído en Michigan por 113-110. Y lo han hecho a pesar de llevar el partido a su terreno favorito. Porque, incluso para los reyes del clutch, hay un límite a la cantidad de encuentros que te puedes llevar cuando lo dejas todo para última hora.
El cazador cazado
Y eso que parecía que los de Redick iban a volver a salirse con la suya cuando, con 30 segundos para el final, Austin Reaves anotó la canasta que los puso por delante. En un guion familiar en esta racha de victorias, los californianos se habían visto superados en la primera mitad, en la que estuvieron 16 abajo, pero habían logrado dar la vuelta al encuentro en la segunda y todo estaba dispuesto para que culminaran la remontada. Pero entonces llegó el héroe de la jornada.
Antes de que comenzase el curso, solo los aficionados más acérrimos de los Pistons habrían sido capaces de reconocer el nombre de Daniss Jenkins, ese jugador con un contrato two-way del que se esperaba entre poco y nada para este curso. Y sin embargo, a base de aprovechar oportunidades, el base fue demostrando un potencial completamente inesperado, se convirtió en el héroe de algunas victorias y acabó haciéndose merecedor de un contrato estándar que se le firmó en el mes de febrero.
Pero el punto culminante de su temporada ha llegado esta noche.
El base no solo ha hecho el trabajo habitualmente reservado para Cunningham al liderar al equipo con 30 puntos y 8 asistencias, sino que asumió galones a la hora de la verdad y anotó 8 de los últimos 10 tantos de los Pistons, incluida la canasta que les devolvió la ventaja a falta de 22 segundos y que acabó convirtiéndose en el game-winner. Porque, aunque tuvieron dos oportunidades para ello, los Lakers fueron incapaces de anotar para deshacer el caos que Jenkins había creado.
Ambas oportunidades pasaron por las manos de Luka Doncic, que terminó como máximo anotador del choque con 32 puntos pero que, con un 1/5 en tiro en el último cuarto, no terminó de ser tan efectivo como en noches anteriores. El esloveno erró primero un lanzamiento relativamente sencillo para él desde media distancia que habría puesto a los suyos por delante, y más tarde fue completamente cerrado por una excelente defensa de Jalen Duren que le forzó un triple a la desesperada que no estuvo cerca de entrar.
Y mientras el balón caía sin apenas tocar aro, el Little Caesars Arena celebraba. Los suyos lo habían conseguido. No solo la victoria, que de esas han llegado muchas, sino presumir de recursos y profundidad ante un rival entonado. Habían vuelto a recordar al resto de la liga que aún no tienen argumentos para dudar tan fácilmente de ellos.
(Fotografía de portada: David Reginek-Imagn Images)





