Los Spurs expanden su dominio en la batalla de Detroit

Los texanos suman su novena victoria consecutiva en un duelo muy físico y con sabor a playoffs

Foto del autor

Por Aitor Darias

Publicado el

Los líderes del Este tampoco han podido frenar a los San Antonio Spurs. Han plantado cara, les han creado problemas y los han llevado al límite, pero la novena victoria consecutiva de los de Mitch Johnson ha acabado llegando. Con un 103-114, los texanos han marcado territorio en casa de otro de los aspirantes y continúan con su persecución de los Thunder, pero sobre todo demuestran, por enésima vez, que ningún nivel de presión, ni literal ni figurada, puede con ellos.

Porque lo que se encontraron Wemby y compañía en el Little Ceasars Arena fue una batalla. Un partido muy llevado a lo físico en el que los árbitros dejaron jugar y permitieron que ambos equipos se dieran con todo sacando sus versiones más agresivas. Y ahí, donde los Pistons acostumbran a brillar, donde tienen seguramente más armas, también fue mejor San Antonio.

Breve tanteo

El choque, no obstante, no arrancó exactamente así. Detroit entró al encuentro con el pedal del gas ligeramente levantado y se enfrentó en cuestión de segundos a la dura realidad de que seguir así iba a ser sinónimo de paliza en contra. Tres triples de Vassell, un mate de Wembanyama, un triple del francés. Un 2-14 de salida que lanzaba un mensaje y obliga a Bickerstaff a pedir un tiempo muerto bastante prematuro.

Pero cuando se volvió a pista, la cosa cambió. Y cuando el técnico dio entrada a Ron Holland, más todavía. Ahí empezó de verdad la acción.

Los de Michigan se convirtieron en una maraña defensiva en la que ningún atacante de San Antonio encontró la manera de sentirse cómodo. La presión y el contacto era continuos en todo momento: sobre balón, sobre línea de pase, sobre quien intentara cargar el rebote. No había manera de pasar por ahí. Y una vez que se hacían con el balón, era el momento de correr.

Detroit hizo, como en muchas otras ocasiones este curso, de su defensa su primer arma ofensiva. Cada robo, cada rebote tras tiro forzado, todo era una oportunidad para meter la quinta marcha y plantarse en unos segundos en aro rival. Fue una primera mitad velocísima, en la que, con Wemby anulado y su defensa permitiéndoles marcar el ritmo, la sensación era que se estaba jugando a lo que ellos querían.

Cosa que, sin embargo, no reflejaba el marcado. Eso tienen los grandes equipos, que pueden tumbarte incluso en tu contexto, algo que los Spurs lograron gracias a un excelente acierto exterior (11/22) con el que Devin Vassell y Julian Champagnie castigaron un planteamiento más centrado en evitar los puntos en la pintura. Así, jugando más bien en modo supervivencia, los visitantes lograron irse dos arriba al descanso. Y tras él, impusieron ya su ley.

No mientras esté Wemby

A nivel ofensivo, fue una noche complicada para Victor Wembanyama. Cada vez que quería pisar pintura lo recibía una melé de hombres dispuestos a chocar contra él que le puso muy difícil sumar cerca del aro hasta el tramo final, y el tiro exterior le abrió algunas vías de anotación pero no demasiadas. Ahora, a nivel defensivo, es difícil encontrar un ejemplo mejor de su impacto.

El francés acabó el encuentro con seis tapones en su casillero pero con la sensación de que fueron 25. En una segunda mitad en la que San Antonio bajó pulsaciones al partido y forzó a los Pistons a atacar con más frecuencia en estático, su presencia en la pintura alcanzó niveles de intimidación demenciales. Daba igual que pareciera estar fuera de la jugada, que el tiro fuera un floater que rozase el techo del pabellón o que se hubiese alejado puntualmente del hombre con balón temiendo un pase a la continuación del bloqueo. Siempre aparecía.

Jalen Duren, a base de fuerza bruta y de cargar el rebote ofensivo, logró encontrar maneras de combatir su presencia, pero cualquier otra persona que quisiera anotar en la pintura estaba sencillamente destinada al fracaso, algo que pagó más que nadie Cade Cunningham. El base, que se quedó en un terrible 1/15 en la segunda parte, no encontró manera de producir desde el pick & roll con semejante monstruo bajo el aro. Y ahí empezaron poco a poco a morir las opciones locales.

También fue importante Wemby en ataque, no tanto por sus 21 puntos como por la forma en que su capacidad para jugar lejos del aro abrió puertas para el resto. Detroit tenía muy claro qué hacer cuando estaba en la pintura, pero cuando se abría al triple la zona cercana al aro se convertía en un desierto en el que hombres como Fox, Castle o Harper podían encontrar petróleo. Sobre todo atacando a un Cunningham que, con problemas de faltas, pasó por tramos complicados.

Así, los Spurs no solo encontraron vías para sumar que no dependieran enteramente de los triples (que siguieron llegando), sino que lograron oxigenar su ataque, darle más orden, y lograr que, incluso en aquellas acciones que no acabaran en canasta, los Pistons no pudieran salir volando hacia la suya. Y si ya habían conseguido ganar en el contexto elegido por los locales, cuando impusieron ellos el suyo el dominio fue aún más claro.

(Fotografía de portada: Rick Osentoski-Imagn Images)

TE PUEDE INTERESAR