Durante un par de semanas, los Oklahoma City Thunder dieron la sensación de ser un equipo vulnerable. Uno no tan dominante como el inicio de liga regular había invitado a pensar y que dejaba el Oeste algo más abierto. Pero esa sensación empieza a diluirse de nuevo. Los vigentes campeones vuelven a acumular victorias, y lo que es más importante, estas están llegando de forma contundente y ante rivales directos.
Hace dos días fueron los Spurs. Y esta madrugada le ha tocado el turno a los Rockets, que han sucumbido ante los de Daigneault por un contundente 91-111.
Explosión final
La diferencia no fue tan amplia durante todo el encuentro como el marcador final puede invita a pensar, pero no por ello la actuación de OKC fue menos dominante. En lugar de ser de esos ciclistas que atacan a principio de puerto, los Thunder fueron de esos que marcan un ritmo duro y te dejan que hagas la goma hasta que te revientan. Y ahí, en cuanto ven que has cedido un metro, en cuanto huelen una gota de sangre, se van. Y ya nos vemos en la meta.
Trifecta barrage to start the final quarter 🏹 pic.twitter.com/40vN3lHmaC
— OKC THUNDER (@okcthunder) January 16, 2026
Y así ocurrió en el último cuarto, al que se llegó con el encuentro parejo pero en el que la igualdad no duró ni unos segundos. Incluso con Shai en el banquillo, abrieron con un parcial de 4-13 que llevó la diferencia a los dobles dígitos, y mientras que Udoka hacía los cambios a la desesperada tratando de encontrar algo que lo aferrara al partido, Daigneault contaba con un arma nueva tras cada sustitución. La dirección de SGA, la agresividad de Caruso, los puntos de Jaylin Williams.
Todo funcionaba, delante y detrás. De repente, un duelo que parecía destinado al clutch tenía 25 arriba a OKC, que se permitía celebrar antes de tiempo su quinto triunfo consecutivo, logrado en gran parte por el regreso de ese hambre defensiva que hace prácticamente imposible meterles mano. Y esa defensa se cebó sobre todo con un hombre.
Otro día sin venganza
Kevin Durant se estrenó con la camiseta ante los Thunder en un regreso a la que fue su primera casa en la NBA que fue de todo menos de ensueño. Absolutamente agobiado por la defensa, errático en el clutch y autor de la falta que permitió a Shai dar el triunfo a los Thunder, el alero se marchó de Oklahoma con una espinita clavada que hoy tenía ganas de quitarse. Pero al final, se le ha quedado clavada todavía más adentro.
Porque KD ha vuelto a no poder con la mejor defensa del campeonato, que volvió a ponerle en problemas cada vez que recibía la bola, a forzarle malos tiros y a llevar su nivel de acierto a niveles mundanos que le son casi desconocidos. Buscó ser protagonista, pero eso solo le hizo fallar más lanzamientos hasta quedarse en un 7/23 que refleja los problemas que tuvo, aunque cierto es que sería injusto hablar solo de sus problemas. Porque incluso rodeado, agobiado y fallón, fue el máximo anotador local con 19 puntos.
Curiosamente, fueron casi los mismos con los que Shai lideró a los suyos, pues el canadiense, también objetivo número 1 de la defensa rival, llegó tan solo a los 20. Pero lo hizo de forma más eficiente, haciendo jugar más a los suyos y mejor rodeado. Houston quiso invitar al resto de hombres de OKC a ganar el partido por él, y los compañeros del MVP respondieron. Y cuando eso pasa, los Thunder vuelven a dar miedo.
(Fotografía de portada: Troy Taormina-Imagn Images)





