Los Timberwolves acaban con su maldición en Boston

Minnesota no ganaba en el TD Garden desde hacía 21 años

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Por Aitor Darias

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Hay fans de Minnesota con edad para beber alcohol en Estados Unidos que nunca habían visto a su equipo ganar en Boston. Millones de cosas han pasado desde aquel 6 de marzo de 2005 en el que los Timberwolves se impusieron por 97-99 en el Garden; el mundo ha cambiado y la NBA ha cambiado, pero lo que no había cambiado era el hecho de que, durante 21 años, esa había sido la última victoria de los de Mineápolis en sus visitas a los Celtics.

La última… hasta esta madrugada.

Los de Chris Finch han puesto fin a esta especie de maldición al vencer por 92-102, un resultado que ha llegado a pesar de obstáculos más importantes que esta fatídica racha. Los Timberwolves siguen sin poder contar con Anthony Edwards y se han encontrado con un Julius Randle que, lejos de ejercer de líder en ausencia del escolta, ha firmado un partido muy gris en el que se ha quedado en un 3/14 en tiros de campo, pero aun así han sido capaz de anular a los Celtics para acabar imponiéndose en el tramo final.

Y es que fue en el último cuarto donde Minnesota, que había ido gran parte del choque a contracorriente e incluso había llegado a estar 15 abajo, dio un vuelco radical al encuentro. De la mano de Naz Reid y Bones Hyland, los visitantes firmaron un parcial de 0-16 que dejó helado el Garden y que les puso en bandeja de plata el duelo en cuestión de minutos, algo a lo que también contribuyó la absoluta sequía ofensiva de los de Mazzulla a medida que avanzaban los minutos.

Boston vivió de hecho un choque muy inconsistente en ataque, pues, quitando el tercer cuarto, en el que Jayson Tatum tuvo una especie de despertar y anotó 13 de los 16 tantos con los que terminó el choque, los problemas para anotar fueron enormes. El acierto exterior brilló por su ausencia (9/33), no dominaron desde el rebote ofensivo con tanta eficacia como en otras ocasiones, y en general sufrieron para encontrar fuentes de anotación más allá de Jaylen Brown y sus 26 puntos.

Lo cual, teniendo en cuenta que no fue la noche más inspirada del alero (9/26) no fue precisamente una buena noticia.

Esto permitió a los Timberwolves mantenerse con vida a pesar de sus propias limitaciones ofensivas, haciendo poco más que lo justo y funcionando a tirones individuales que, al menos por esta vez, lograron ser efectivos. Hyland y Dosunmu se encargaron de tirar del equipo en una discreta primera parte, Jaden McDaniels aguantó el arreón de Tatum en el tercer parcial casi en solitario, y ya en el último fue el momento de que Reid rompiera el partido. Un guion que pocas veces conducirá al triunfo pero que, al menos hoy, sirvió para poner fin a una racha de 18 derrotas en el mismo pabellón.

«Wow, suena como si no fuese cierto» afirmó Hyland sorprendido al conocer la cantidad de tiempo que llevaban sin ganar en Boston. «Yo tenía cinco años por aquel entonces, qué locura».

(Fotografía de portada: Bob DeChiara-Imagn Images)

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