Hay jugadores que han nacido para liderar. Para vivir al calor de los focos. Solo hay que dejarles paso y darles las riendas de la cuadriga. V.J. Edgecombe nos dio anoche un anticipo de las que serán muchas de sus noches de rutina en la NBA.
Ni Tyrese Maxey, ni Joel Embiid ni Kelly Oubre Jr… y ante unos Kings que se habían puesto serios últimamente. El partido estaba cuesta arriba antes de empezar.
El ataque de los Philadelphia 76ers era un solar sin dueño; un álbum de canastas por encestar a expensas de quien las quisiera. Y como un comprador decidido en una subasta, el pick 3 del Draft 2025 no dejó de levantar la mano, reclamándolas todas.
Aunque no solo para anotar; también para asistir: en la que paradójicamente ha sido la mejor anotación de los Sixers esta temporada (139-118), jugadores que no acostumbran a llevar el peso jerárquico del ataque dieron un paso al frente porque, si no era ellos, nadie lo iba a dar.
- Justin Edwards: 32 puntos — 11 de 18 en tiros de campo, 7 de 11 en triples
- Quentin Grimes: 27 puntos — 10 de 20 en tiros de campo, 3 de 6 en triples
- V.J. Edgecombe: 38 puntos, 11 asistencias — 16 de 28 en tiros de campo, 3 de 7 en triples.
Edwards y Edgecombe, con 32 y 38 respectivamente, firmaron sendas plusmarcas ofensivas de carrera, con Grimes completando un Big Three ad hoc y con Drummond y Bona poniendo el contrapunto serio y eficiente en los tableros.
El resultado fue una paliza en la que los de Nick Nurse acabaron con un 50% en tiros de campo y un 47% en triples donde, por si faltaba una rareza en la hoja estadística, Kyle Lowry (que sí, jugó 9 minutos) terminó con cero puntos, cero asistencias, cero rebotes, cero robos… y un tapón.
Segunda noche consecutiva, por cierto, de Maxime Raynauld alcanzando la frontera de los 30 puntos. También aquí hay novato para rato.
Pero esta fue la velada de Edgecombe. Un escolta que sin duda formará parte del Mejor Quinteto de Rookies y que a sus 20 años está para lo que se le pida. Sin esconderse. Y gracias a eso, el play-in del Este no puede estar más emocionante.

(Fotografía de portada de Sergio Estrada-Imagn Images)





