Previa NBA 2026-27: New Orleans Pelicans | «Pero el sombrero es nuevo»

¿Puede el fichaje de Ben Mathurin elevar el techo del undécimo del Oeste? No, claro que no. Pero algo habrá que decir de los Pelicans.

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Por David Sánchez

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Una cita que se le atribuye a Albert Einstein pero que no se sabe a ciencia cierta si llegó a pronunciar y que yo atribuyo a Vaas Montenegro (villano de Far Cry 3) reza que la locura es repetir muchas veces la misma acción esperando un resultado distinto. Pues bien, los New Orleans Pelicans deben tener la firme creencia de que sin hacer cambios significativos, de repente van a ser un equipo decente de baloncesto.

En esa locura vamos a enfangarnos en esta previa de la temporada 2026-27 de NOLA. Datos, resultados de la campaña anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico para la franquicia.

New Orleans Pelicans 2026-27

Así encaran la temporada

Igual que el curso pasado pero con un entrenador que enfatiza la defensa muy por encima del ataque y con un fichaje que enfatiza el ataque muy por encima de la defensa. La llegada de Jamahl Mosley debería de construir un suelo para un equipo que tiene muchas carencias, la mayor de las cuales es no conocer fondo.

Ben Mathurin suma un jugador más que necesita el balón para ser productivo. Talento es talento, cabe suponer. La expectativa real es que con una temporada de Dejounte Murray sano y un pequeño paso adelante de Derik Queen y Jeremiah Fears, el equipo sea mejor. Aunque tiene que ser bastante mejor para competir por cosas.

Por si fuese poco, la gerencia que dirige Joe Dumars parece empeñada en ponerse piedras en su propio camino.

Pequeñas grandes meteduras de pata

Este verano los Pelicans han sido noticia por no ser noticia. El equipo clasificó undécimo en la Conferencia Oeste, aunque se quedó 11 partidos por detrás de los Golden State Warriors en el último puesto de acceso al play-in. Una temporada que exigía cierto movimiento en el mercado si se pretendía dar un salto, más si cabe con un conjunto que estrena entrenador y cuyo presidente de operaciones llegó hace solo un año al cargo.

No fue hasta el 26 de agosto que hicieron su primer movimiento significativo firmando a Ben Mathurin por 2 años y 16 millones de dólares.

Bueno, realmente Dumars y su cúpula sí habían sido noticia por un gazapo impropio en una gerencia NBA. No hay verano sin la ya tradicional renovación de DeAndre Jordan a los pocos minutos de comenzar la agencia libre. Pero este año vino con sorpresa al descubrir que no firmaba por un año y la cantidad mínima, sino por dos cursos totalmente garantizados a razón de 7,9 millones de dólares en vísperas de cumplir 38 años.

A los días, Marc Stein salió a decir que los Pelicans le habían ofrecido dos años para asegurar su continuidad como un elemeto importante de vestuario ante el resto de ofertas que Jordan había recibido por el mínimo. Algo que no deja de sonar a argucia para maquillar que, ofreciéndole dos años en vez de uno (o uno más opción de jugador), habían dilapidado la ayuda económica que da la NBA por la firma de veteranos. Pasando el contrato de ocupar 2,45 millones del espacio salarial gracias a dicha ayuda a tener que descontar los 3,88 millones al completo.

Esto unido al descalabro que supone no haber podido elegir en primera ronda de este año por subir puestos por Derik Queen el año pasado, habla a las claras de una gerencia disfuncional. Los Pelicans necesitan de una oficina audaz que esquive los problemas que sufre la franquicia a nivel de infraestructuras y de atención mediática, económica y política por su desigual convivencia con los Saints de la NFL. No tiene pinta de que Dumars y compañía lo sean.

Disonancia técnico-plantillesca

Es curioso el caso de NOLA. Un equipo relativamente joven que, en lugar de ser mejores cada año, tocaron techo en 2024 y desde entonces no han dejado de empeorar hasta hundir al equipo en el tercio bajo de rendimiento ofensivo (9º peor ataque) y defensivo (6ª peor defensa).

Jamahl Mosley, en principio, viene a solucionar lo segundo. Y lo cierto es que debería haber mimbres para ello. El quinteto inicial de los Pelicans parte con dos jugadores que han sido All-Defense en algún punto de su carrera. Aunque sea un poco trampa porque Dejounte Murray nunca ha vuelto a estar al nivel defensivo que demostró en aquel 2018 con los San Antonio Spurs y ahora sea un jugador algo por encima de la media en labores de destrucción. Además, Trey Murphy III e Yves Missi son buenos defensores. Herb Jones, este sí, tiene dentro de sí a uno de los mejores defensores exteriores de la liga.

El problema está en que el fichaje del nuevo entrenador camina en sentido contrario al resto de movimientos llevados a cabo por la actual directiva. Las apuestas por Fears y Queen dejaron buenas sensaciones en ataque, pero hicieron al equipo miserable atrás cuando compartieron cancha. Y lo normal es que este año sean más importantes que el pasado, en el cual ya partieron como titulares durante casi 2/3 de la temporada.

Si atendemos a las tendencias de Mosley en Orlando, lo normal es imaginar que sea Missi quien parta de inicio. Un movimiento que puede ser mirado con cierto recelo desde las oficinas por suponer un dique en el crecimiento de Queen. Sea como fuere, el técnico va a tener que hacer un ejercicio de funambulismo para que la segunda unidad no desangre cada rotación en defensa. No será fácil teniendo que dar cabida a Jordan Poole, Fears, Saddiq Bey, Ben Mathurin, Queen y teniendo a Trendon Watford como único parche a tanto agujero defensivo.

Coexistencia ofensiva y limitaciones

En su etapa en Orlando, Mosley nunca pudo demostrar capacidad para desarrollar sistemas ofensivos que facilitasen la vida a sus jugadores. Los partidos de los Magic eran una guerra de desgaste en la que sobrevivir a base de ganar las jugadas divididas, la batalla por el rebote y los puntos en la pintura. No parece que en New Orleans vaya a tener mejores herramientas para ensanchar la pista y construir un ataque eficiente.

Zion Williamson, Dejounte Murray, Jordan Poole, Derik Queen, Jeremiah Fears, Ben Mathurin son jugadores de notable carga ofensiva. Incluso por encima del dato de porcentaje de uso (todos entre el 21% y el 29%), está la necesidad de balón que tiene cada uno de ellos para tener impacto en el ataque. Con el agravante de que el año pasado estuvieron entre los cinco peores equipos en intentos y porcentaje al triple. Solo Trey Murphy III (que además dio un salto adelante como creador con balón) y Saddiq Bey (que tampoco es un gran dinamizador de posesiones) superaron el 36%. Lo cual, no hace falta señalar, le hace un flaco favor a quien sea que sea el jugador con balón.

Y eso que aún no se ha mencionado el gran quebradero de cabeza de la franquicia desde que el tiempo es tiempo: la salud. Dejounte Murray volvió de su lesión de Aquiles para disputar 14 encuentros. Poole se perdió la mayoría de la temporada y Herb Jones volvió a quedarse por debajo de los 60 disputados. Al menos Zion estuvo disponible en 62 encuentros, la tercera mejor cifra de su carrera. Lo cual a nadie le importó lo más mínimo porque él y el equipo fueron irrelevantes.

El jugador a seguir: Derik Queen

¿Podría ser este el año en el que Zion Williamson deje de ser la cara de la franquicia? Si eso acaba sucediendo, que me disculpe Fears, será porque NOLA termina de caer eneamorada de Derik Queen.

El talento es innegable. Más que un interior que se siente cómodo echando el balón al suelo, Queen es un hombre grande contrariado si no puede jugar desde el bote, de cara al aro y arrancar sus jugadas lejos de la zona. Con el tiempo afilará su arsenal ofensivo y encontrará sus tiros y lugares de confort sobre la pista. De momento, es un lienzo en blanco en cada posesión, que va llenando a trompicones entre su genialidad en el pase terminal y su juego de pies, caderas y deceleraciones camino al aro.

Su temporada es un reto mayúsuclo porque debe crecer en el apartado individual hasta convertirse en un referente dentro de la plantilla al mismo tiempo que convence a Jamahl Mosley de tener un hueco en el quinteto titular. Y para esta segunda empresa, seguramente tenga que dejar algo de lado la primera.

Queen no se va a ganar el puesto con el que presumiblemente partirá Missi a través de la defensa. Tampoco es esperable que lo haga replicando su acercamiento al juego del curso pasado pero mejorando cifras. Lo que sí puede hacer para ser indiscutible, sea desde el inicio o desde el banquillo, es hacer hincapié en la ventilación del juego.

Estos Pelicans necesitan que el balón corra más a media cancha. Que la posesión no se estanque y reinicie cada vez que llega a unas manos nuevas. New Orleans no tiene las herramientas para hacer que las defensas rivales se encanchen, por ello debe encontrar vías interiores a trvés del movimiento y el pase. Son el quinto equipo que menos veces compartió el balón la pasada temporada. Ahí se hace crucial un interior con la versatilidad y la capacidad asociativa de Queen.

Pasan las temporadas y Zion Williamson sigue echando de menos un pasador como Lonzo Ball. Al que le queme el balón en las manos en el buen sentido. Esa aproximación al juego es la que debería desarrollar Queen sin dejar de hacer lo que tan especial le hace.

El (los) problema(s) está en su difícil coexistencia con un Zion que se siente cómodo en zonas muy similares a las suyas y que Jamahl Mosley está lejos de ser el entrenador más indicado para desencadenar su potencial ofensivo.

Prpbablemente toque conformarse con un paso adelante clásico en un sophomore. Eso ya debería hacerle el jugador más excitante de un plantel en el que se ha llegado al hartazgo de ver las mismas caras cada curso.

El pronóstico de nbamaniacs

La sensación es la de que a esta plantilla no se le podría reprochar repetir el undécimo puesto del Oeste que consiguieron el curso pasado. Sobre todo teniendo en cuenta la mejora que casi con total segurirdad van a experimentar en Utah y Dallas.

A quienes sí hay que rendir cuentas es a la gerencia, que se ha movido poco o nada en cambiarle el paso a unos New Orleans Pelicans que ya están cansados de sí mismos sin siquiera haber experimentado las mieles de la competición real.

Todo lo que sea rozar las 35 victorias aprovechando el regreso de Murray y el crecimiento interno de los jóvenes será un éxito. Lo cual es una tremenda desgracia, pues pasa por asumir que este núcleo de jugadores nunca serán más (ni siquiera lo mismo) que la suma de sus partes.

Equipo anterior: Memphis Grizzlies // Próximo equipo: Dallas Mavericks

(Fotografía de portada de Reuters/USA TODAY)

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