Previa NBA 2026-27: Sacramento Kings | Extirpar el apéndice

Año de transición en Sacramento, que debe terminar de dar salida a las figuras del antiguo proyecto antes de dar las riendas a los jóvenes

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Por Aitor Darias

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Empieza una nueva era en los Sacramento Kings. Más o menos. Vestigios del anterior proyecto y los jóvenes llamados a capitanear el próximo coexisten ahora mismo en una plantilla que debe ir cogiendo rodaje en la pista mientras se la da un rumbo desde los despachos. Un rumbo que, en vista de la decepcionante temporada 25-26, parece bastante claro. Aunque es difícil dar nada por sentado viendo el gusto que le ha cogido la gerencia a mantener al equipo enganchado a un respirador artificial.

Así que vamos allá. Seguimos la ronda de previas con datos, resultados de la temporada anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico sobre la franquicia.

Sacramento Kings 2026-27

Así encaran la temporada

En Sacramento llevan un par de años intentando ignorar la realidad. Como ese amigo que se niega a asumir su ya no tan incipiente alopecia pese a que no existe en el mundo suficiente Minoxidil para reforestar ese bosque, los Kings han ido tratando de estirar un proyecto que llevaba años caduco y en el que las carencias eran evidentes para todo el mundo por mucho que ellos actuaran como si nada hubiera cambiado desde 2023. Pero parece que, por fin, los californianos van asumiendo cuál debe ser su siguiente paso.

Aunque quizás no tanto. El hecho de que Domantas Sabonis y Zach LaVine se combinaran para un total de 106 ausencias durante la temporada 25-26 y que el equipo ganase solo 22 partidos puede hacer parecer que la inevitable reconstrucción está más avanzada de lo que realmente está, pero la realidad es otra. Y es que, desde la salida de Fox hace ya año y medio, la única decisión tomada en este sentido (o más bien no tomada) es dejar salir a DeMar DeRozan en la agencia libre.

De resto, este plantel no es en realidad tan diferente del que hace 12 meses tenía intenciones de pelear por colarse en la postemporada. Y, a priori, este debe ser el curso en el que eso cambie por fin.

Vender bien… si se puede

Sacramento debe reorganizar la plantilla para dar paso a la nueva generación (de la que ahora hablaremos), y para ello hay dos claros candidatos a salir. Sabonis y LaVine son simultáneamente los principales obstáculos y las principales herramientas para la reconstrucción, pues por un lado ocupan un espacio en la rotación que debe pertenecer a los jóvenes pero a la vez sus respectivas salidas pueden dotar al equipo de nuevos jugadores y rondas para rearmarse. Pero para eso hay que vender bien.

Y ahí, la nueva situación de la liga pone a los Kings en un pequeño problema. Tanto Domantas como Zach pertenecen a esa dimensión que se queda a medio camino entre el gran jugador y la superestrella, un perfil que está siendo uno de los grandes perjudicados en esta NBA de segundo apron y de franquicias reduciendo gastos. Y son, por tanto, dos jugadores por los que quizás los equipos interesados no estén dispuestos a pagar tanto como a Sacramento le gustaría.

Pívot y escolta cobrarán 45 y 48 millones respectivamente esta temporada, pero el verdadero problema llega con sus próximos contratos. LaVine será agente libre en 2027, y aunque a Sabonis le queda un año más el pívot tiene ya la mente puesta en su extensión, y esto es algo de lo que cualquiera que quiera hacerse con sus servicios es consciente. Algo que, vista la evolución del mercado, puede obligar a los californianos a rebajar bastante sus expectativas de cara a dos traspaso que se antojan imperativos.

Año para calibrar

Dichas salidas deben servir no solo para conseguir asets de cara a futuro, sino también para que aquellos que ya están en la plantilla empiecen a probar qué papel pueden tener en las próximas temporadas. Esto incluye a jugadores algo más veteranos como Monk o Hunter, que pueden ser carne de traspaso pero podrían ayudar a establecer un cierto suelo competitivo, o incluso a Keegan Murray, a quien le tocaría dar por fin un paso adelante si salen otros grandes nombres.

Pero, por encima de todo, aplica a los jóvenes en torno a los que debe erigirse el nuevo proyecto.

Maxime Raynaud es, de los nombres ya conocidos, quien más papeletas tiene convertirse en una de las piezas centrales del equipo. Su gran segunda mitad de temporada le valió para ganarse un puesto en el segundo quinteto de rookies, y está llamado ahora a desarrollarse y tratar de mantener ese gran nivel durante todo el curso. Algo que, de ocurrir, haría de esta una temporada positiva para los Kings casi de forma inmediata.

El francés no es, sin embargo, el único cuyo progreso hay que seguir monitorizando. La evolución de Nique Clifford para intentar llegar a un rol de alero multiusos será otro de los puntos focales del año, así como ver si hombres de perfil más bajo como Dylan Cardwell o Emanuel Sharp consiguen hacerse un hueco en la rotación.

Pero si alguien será evaluado con lupa para analizar sus posibilidades, ese es el número 7 del último Draft.

El jugador a seguir: Darius Acuff

Darius Acuff Jr. es uno de esos jugadores a los que se le caen los puntos de las manos. Un anotador nato con un enorme talento para sumar de todas las formas y desde todas las posiciones posibles, unas virtudes que nadie duda de que se trasladarán a la NBA y que le permitirán ser uno de los novatos con cifras más interesantes de esta ya de por sí prometedora generación. Las dudas tienen que ver con todo lo demás.

El base llega a la liga con la defensa como claro punto débil, y una de las primeras cuestiones que valorar es cómo de grande puede ser este problema de cara a convertirlo en el eje central en torno al que construir. Su falta de fundamentos e intensidad lo hacen un jugador de aportación limitada en esta mitad de la pista, pero, a diferencia de otros bases de perfil similar, no tiene tantos problemas de tamaño o capacidad atlética que hagan imposible imaginar una mejora. Y, como hemos visto en otros casos, esa mejora es imprescindible para alcanzar el estatus más alto de la competición.

No obstante, existen también algunos interrogantes con respecto a su juego ofensivo. Aunque sus números de asistencias en NCAA son más que notables (6,4), algunos analistas coinciden en que su tendencia natural es siempre a mirar primero el aro antes que a sus compañeros, lo cual ha generado algunas dudas respecto a su encaje en sistemas en los que sea menos protagonista que en Arkansas. Algo con lo que, de nuevo, los Kings deberán experimentar este curso.

Todo esto no quiere decir tanto que se ponga en duda su talento como que es un joven con una proyección un tanto incierta. Existe un universo en el que Sacramento tiene en sus manos una futura superestrella y otro en el que ha seleccionado a uno de esos jugadores de innegables números pero de cuestionable aportación al colectivo. Y si quieren que este proyecto que empieza a forjarse pueda brillar más que el anterior, deben trabajar para que Acuff evolucione hacia la primera de esas posibilidades.

El pronóstico de nbamaniacs

En un año tan abierto, se pueden contar con los dedos de una mano los equipos a los que se puede descartar de cualquier tipo de lucha sin demasiado miedo a equivocarse. Y los Kings son uno de ellos. Vienen de un año que, aunque con la excusa de las lesiones, los confirma como una plantilla muy foja, todo apunta a que quedarán incluso más debilitados si dan salida a quienes tienen que salir, y no parece que competir vaya a ser una de las prioridades este año.

El único objetivo será evitar una de las tres últimas posiciones de la clasificación, que, recordemos, con el nuevo modelo de lotería reducen las posibilidades de hacerse con el número 1 del Draft. Algo que, viendo que hay equipos en una situación deportiva similar y que ni siquiera tienen ese incentivo dado que no controlan su propio pick, deberían conseguir.

Anterior equipo: Utah Jazz. Próximo equipo: Memphis Grizzlies

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