Barnes será jugador franquicia en los Mavs


Acaba de suceder; Kevin Durant ha elegido a los Golden State Warriors para hacer historia, y eso activa la mecha de varios regueros de pólvora de manera inmediata. El barril más cercano en explotar, el de la oferta que igualarían en la Bahía a toda costa por Harrison Barnes. Ya no ocurrirá; ese barril ya es humo y ceniza.

Durant juega en la posición de alero, y lógicamente los Warriors no pueden permitirse tener a otro forward suplente con una ficha anual de 23,5 millones de dólares durante cuatro temporadas. Porque esa es la mareante cantidad que le han ofrecido los Dallas Mavericks, desesperados por tener un “jugador franquicia” a medida que los más deseados se les iban escapando entre los dedos sin apenas llegar a rozarlos.

Mark Cuban ya tiene su pez gordo, en Dallas, acaba de confirmar Marc Stein de ESPN, han puesto 94 kilos sobre la mesa, y en GSW no igualarán. Tras la salida de Chander Parsons, el rechazo de Whiteside o Howard y la necesidad de contentar de algún modo a Dirk Nowitzki presentando un equipo lo bastante competitivo la temporada que viene, ha hecho que en Dallas no se lo piensen al arriesgar por un buen jugador que estará por ver en los próximos años si rinde a la altura del descomunal contrato que está a punto de consolidarse.

El alero promedió el pasado curso 11,7 puntos y 4,9 rebotes. Este curso entrante tendrá una libertad infinitamente mayor para probar suerte de cara al aro sin los Splash Brothers a su vera. Deron y Powell han firmado su continuidad; Carlisle tiene por fin un gran alero, y Dirk siempre es Dirk. Hay proyecto de  equipo competitivo en Dallas.


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