¿Cuánto por cuidar al quinteto campeón?

Josh Hart ya puede negociar su ampliación por un máximo de 132 millones de dólares. Y ahora la directiva de los Knicks deben tomar la decisión uniendo calculadora y corazón

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Por Enrique Bajo

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Los New York Knicks ya tienen el anillo. Y ahora, ¿quién paga el precio de la manduca?

No de esta, de la próxima, asumiendo lo difícil (o casi imposible) de volver a repetir.

Pero si cuesta repetir y firmar un two-peat, más cuesta romper un equipo campeón.

No hay decisión buena. No hay sacrificio fácil. Y cuando la cosa va de dar forma a la plantilla con la brutal tarea de estar a la altura de que viene de teñor de oro las calles de Manhattan, las contradicciones son inevitables.

Por un lado, está el miedo a estancarse y agarrarse a lo que ha funcionado una vez. Por otro, hay sentimientos de gratitud, de deuda y deseos de continuidad, porque ya se sabe… si no está roto, no lo toques.

Y parte de ‘la prima’ del quinteto titular es precisamente tratar con mimo sus contratos de renovación. Por un lado está Karl-Anthony Towns (opción de jugador para la 2027-28), y por otro el futuro de Josh Hart, en este caso con opción de equipo para esa misma 27-28. Pero en la NBA, los márgenes para ampliar y renovar son enormes, y desde el pasado 10 de agosto, el escolta ya es elegible para firmar una extensión que podría alcanzar, como máximo, los 132 millones de dólares repartidos en cuatro temporadas.

Hart: mucho más que números

Pocos esperan que los Knicks se acerquen a esa cantidad al tratarse de un jugador exterior que ya ha cumplido los 31. Pero tampoco pueden ser desagradecidos con uno de los miembros clave de su mayo alegría en más de medio siglo.

Hart terminó la postemporada con 10,4 puntos por encuentro, el menos prolífico del cinco inicial. Por delante quedaron Jalen Brunson (28,4), OG Anunoby (20,1), Karl-Anthony Towns (15,9) y Mikal Bridges (13,5). Tampoco estuvo especialmente acertado en el lanzamiento, con un 43,1% en tiros de campo y un 32,6% desde el triple.

Sin embargo, reducir su rendimiento a esos números sería perderse buena parte de la película.

El exterior añadió 8,9 rebotes, 4,6 asistencias y 1,7 robos por partido. Todo ello midiendo 1,93 metros y ocupando cualquier espacio y realizando cualquier tarea que el equipo necesitara cubrir. Hart, por encima de los números, es puro corazón. O como nos gusta decir, un fiera de los intangibles: pelea cada balón dividido, corre al contraataque, carga el rebote como un interior y acepta un papel ofensivo menor si la situación así lo exige. Durante la primera ronda ante Atlanta, su sacrificio en la parcela defensiva fue uno de los grandes factores que permitió a los Knicks mantener con vida el camino hacia el título.

Su valor va mucho más allá de la estadística.

El precio de Josh Hart

Según informa The Athletic, dos fuentes de la liga consideran que una extensión de tres temporadas podría ofrecer un punto de encuentro razonable para ambas partes. Entre los 55 y los 62 millones andaría la cosa.

Ese acuerdo garantizaría el futuro de Hart hasta los 35 años y mantendría su salario anual alrededor de los 20 millones. Para los Knicks supondría conservar a una pieza esencial –también en lo emocional– sin elevar demasiado el coste de una plantilla que ya tiene varios contratos importantes y que todavía debe afrontar otras renovaciones.

OG Anunoby supera los 40 millones por temporada. Mikal Bridges firmó el pasado verano una ampliación de cuatro años y 150 millones. Towns tiene pendiente negociar su continuidad y Jalen Brunson deberá recibir un nuevo aumento después de haber renunciado anteriormente a una cantidad considerable de dinero para facilitar la construcción de este equipo campeón.

Cuidado con el apron

En el terreno directivo, los Knicks también necesitan hacer sus propios cálculos. James Dolan no quiere instalar permanentemente a la plantilla en el segundo apron y conservar al núcleo campeón exigirá que alguien vuelva a dejar dinero sobre la mesa. A Brunson no pueden pedirle que repita de nuevo.

Y si bien Hart da el perfil, pedir un descuento a quien ya cobra menos que el resto del quinteto, no es asunto fácil. Sobre todo cuando se trata de uno de los favoritos de la afición, del jugador más cercano a Brunson y de una pieza que ha aceptado ser ‘el chico para todo’ desde su llegada.

(Fotografía de portada de Scott Wachter-Imagn Images)

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