Frank Ntilikina, de base a escolta de los Knicks

Los New York anunciaban hace unos días la reinstauración de una vieja doctrina: la de desarrollar a sus jóvenes. Para ello, en el puesto de base contaban con  (21), (25) y (19) como chavales clave dentro de este espectro, y finalmente con Jarret Jack, a quien han decidido quedarse como mentor.

Empacho de point guards quizás. Y también quizás, con esta coyuntura, el staff técnico aprovecha para activar un movimiento que llevaba tiempo repiqueteando en sus seseras. El más joven de todos, el número 8 del último Draft, el francés con experiencia internacional Frank Ntilikina, no termina de convencer a la franquicia en el puesto de ‘1’, y sondean la posibilidad de reconvertirlo en un ‘2’.

Razones físicas…

Su espejo físico es un punto a favor de tal reconversión. DraftExpress fija su altura en 1,98, y su envergadura en 2,16. Lo primero es una medida sobresaliente para un base, lo segundo es directamente brutal y anacrónico.

Desde Hoopsype señalaban hace unos meses que podíamos estar ante uno de los jugadores con mayor distancia de dedo a dedo —con las alas abiertas— en el distrito playmaker. De hecho, esos 7,1 pies —2,16 metros— es la envergadura media de los pívots de la NBA.

Kobe Bryant, por tomar de ejemplo a uno de los shooting guards más paradigmáticos de la historia, media 1,98 y se desplegaba en una envergadura entorno a los 6,11 —2,10 metros—. Un ficha fisionómica pues la de Ntilikina, que sin duda le permitiría medirse en pie de igualdad a todos los escoltas de la Liga, tanto a la hora de atacar como de defender.

… y técnicas

Este es el factor persuasivo para probarlo como ‘2’. Luego el elemento disuasivo para dejar de usarlo de ‘1’ : su ball handling.

Un manejo de balón algo insuficiente, o no tan rápido y preciso como para sacar la ventaja propia del encargado de lanzar el juego; técnica esta que aunque importante, no es tan imprescindible para un escolta.

Los movimientos en los despachos son un claro indicativo de que los mandamases knickerbockers no tenían claro el futuro del Madison con el francés como director de orquesta. Criar a Ntilikina a la sombra de por contra —a quien todavía le quedan dos años más de contrato—, es una opción que cobra fuerza.

Manos a la obra

Esto es algo que no ha pasado desapercibido al joven jugador, y no solo lo asume públicamente, sino que el francés además ya de muestras de estar trabajando con el fin de adaptarse. Para ello, consume vídeo tras vídeo de uno de los mejores escoltas del momento, DeMar DeRozan. “Estoy aprendiendo cada día. Quiero aportar todo lo que pueda al equipo. Ya sea de base o jugando de ‘2’. Si mi entrenador quiere que juege de ‘5’, tendré que comer un poco más”, bromea desde la madurez para el New York Daily News.

Sus promedios en su año rookie están siendo de 5,5 puntos, 3,1 asistencias y 2,1 rebotes en 20,5 minutos de juego, con un flojo acierto tanto en tiros de campo (35,9%) como de tres (32,4%).

Arranca el experimento

El pasado viernes, en la derrota ante los Clippers —undécima en los últimos doce partidos—, el galo nunca estuvo en pista sin contar con Mudiay o Burke a su vera. Se quedó en seis puntos y tuvo serios problemas para defender a su homólogo rival, Lou Williams, afrontando demasiado pronto problemas de faltas.

Solo ha sido el Capítulo 1 de lo que puede ser un trabajoso proceso de mudanza perimetral.


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