Los Atlanta Hawks han sido rápidos y diligentes con el traspaso de Trae Young. Lo que deja varias lecturas.
- Que el valor del jugador estaba en mínimos por su rendimiento reciente, fama y su petición de traspaso.
- Que la apuesta del proyecto es por el corte defensivo del actual grupo y creen poder prescindir de un creador dominante con altas dosis de balón.
- Que la ausencia de rondas de Draft en el traspaso apunta a la idea de centrar sus esfuerzos en el más absoluto presente.
Sucede que este último punto puede afectar a sus capacidades para moverse en el mercado. Y es que, en las últimas horas, se han acrecentado los rumores que apuntan a que este no ha sido el último movimiento de los Hawks y que buscarán hacerse con una estrella. Concretamente, con Anthony Davis. En realidad, ciertos rumores indicaban que ya lo intentaron precisamente con Young como moneda de cambio. Pero que Dallas no quería ni escuchar hablar del base.
La marcha de Young supone un ligero alivio financiero para Atlanta, sobre todo a partir de este verano. Y todavía pueden operar por debajo del primer apron aunque estén inmersos en cifras de lujo. Lo cual les permite ir con todo a por el interior de los Mavericks. La idea es enviar dos contratos expirings que bien agradecerán en Dallas para construir su futuro alrededor de Cooper Flagg tan pronto como este verano. Kristaps Porzingis ($30M) y Luke Kennard ($11M) serían el centro de dicha operación, aunque todavía habría que sumar algo más para igualar los 54 millones de dólares que cobra Davis.
Más allá de eso, los activos más interesantes que tiene para ofrecer Atlanta es la infame primera ronda de los Pelicans para este mismo año y Zaccharie Risacher, el número uno del Draft de 2024 que no ha terminado de explotar aún. Viendo que Giannis no se mueve de Milwaukee, este pasa a ser el culebrón de cara al deadline. Y no parece que se vaya a resolver con igual presteza que el de Young.
(Fotografía de portada de Cary Edmondson-Imagn Images)





