Sergio Scariolo se debate entre Italia y la NBA

. Mediterráneamente. Nacido y criado en Italia (Brescia), dio sus primeros pasos en su básquet natal y no tardó en hacerse un nombre. A los 29 años ganaba su primer scudetto con el Pesaro. Continuó haciendo camino en los banquillos dirigiendo al Fortitudo Pallacanestro, y en 1997 puso rumbo al país que le acogería como un hijo hasta el día de hoy: España.

Dos temporadas sensacionales en el TAU Cerámica le bastaron para que uno de los más grandes de la península, y también de Europa, se fijara en él. El Real Madrid.

Crisol de experiencias

Desde entonces ha ido encadenando equipos y experiencias. Una cordillera de altibajos y claroscuros, pero con dominio de los altos y los claros. Y por dos veces ha tenido el máximo honor al que puede aspirar un técnico. Dirigir una selección. No la suya, pero como si la fuera. Italiano de cuna, español de cepa, tres oros europeos con la rojigualda como máximos avales.

Entre sus dos etapas al frente del combinado nacional (2009-12, 2015-act), tuvo un garbeo de dos años por su Italia natal, dirigiendo al Olimpia Milano, con quienes logró un subcampeonato.

Y ahora emboca lo que puede ser su lance definitivo al frente del banquillo español. Porque si bien es viable, hasta cierto punto, combinar funciones de seleccionador (y coordinador técnico de la FEB en su caso), con ser técnico de un club, la cosa se complica si hablamos de NBA.

¿Nuevo reto?

Según apuntó hace unos días Il Corriere di Bologna, el equipo de su ciudad habría iniciado contactos con el seleccionador para sondear su contratación para el curso que viene, y semanas antes se corría el mismo rumor con el FIAT Turín. Decididamente, en Italia le quieren de vuelta.

Pero todo esto podría irse al traste de confirmarse la apertura de otra ventana para Scariolo. Una inédita. La norteamericana. Informa La Gazzetta dello Sport que el coach estaría sopesando también, dar el salto al océano para convertirse en entrenador asistente de alguna franquicia de la NBA.

Un fichaje que podría sentar espectacular a la mejor liga (de jugadores, que no de entrenadores) del planeta.