El centro de alto rendimiento ‘The Embassy’, en pleno barrio residencial de Fuengirola, es como un oasis en pleno desierto; tan es así, que el cariño puesto en cuidar su interior ha bastado para que todo un aspirante al anillo haya decidido desplazarse al completo desde los Estados Unidos, para celebrar el primer training camp de una franquicia NBA en España.
Hasta este santuario del baloncesto, con vistas a la playa del Carvajal, nos desplazamos el viernes por la mañana porque oportunidades como estas no se pueden dejar pasar a la ligera (y porque nuestros lectores no merecen menos). Su imponente fachada de acero blanco acanalado, adornada con los pendones vino tinto de los Cleveland Cavaliers, nos dio la bienvenida.
Más que la infinita espera, dolió especialmente ver cómo más de un futbolista salía, sonrisa en boca, de las tripas del pabellón tras disfrutar de un entreno informal vetado al grupo de periodistas especializados allí presente, y que solo pudimos intuir desde el otro lado de la puerta acristalada. Dedujimos que preocupaba que grabásemos –de extranjis– parte de la pizarra con la que los de Ohio piensan eliminar a los Knicks en los próximos playoffs. Podemos confirmar que, gracias a su extrema cautela, el secreto sigue a salvo.
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Pero cuando por fin entramos… tocó deleitarse. Aún restaban los minutos finales del entrenamiento, y durante el mismo nos sentimos como Pedro por su casa.
Las instalaciones impulsadas por José Manuel Calderón y Berni Rodríguez son una maravilla, y pudimos pasearnos por ellas, acercarnos a los jugadores que apuraban sus rondas de tiro y grabar con cierta libertad, con todo el equipo de prensa de los Cavs mostrándose atento y cercano.
Estar allí, compartiendo nuestro B2 de inglés con aquellos sobre quienes escribimos cada semana, no deja de ser un lujazo. Nos trajimos entrevistas, imágenes y este pequeño vídeo de a continuación con el que esperamos que disfrutéis un tercio de lo que lo hizo esta delegación de un solo hombre.
Tres grandes. Kenny Atkinson, Peyton Watson y Evan Mobley.
Desde la comodidad de casa y sin el bochorno andaluz impregnando vuestras ropas.





