Dicen que o mueres como héroe o vives lo suficiente para convertirte en villano. A James Harden le ha pasado lo contrario. Tantas veces ha forzado a sus franquicias a un traspaso que ha pasado de recibir el apelativo de mercenario como algo despectivo, a despertar cierta simpatía por comportarse con compañías milmillonarias con los mismos escrúpulos que estas suelen operar: ninguno.
Los Cavaliers son el sexto equipo NBA de Harden. Cifra elevadísima para un talento generacional de los que se supone que las franquicias no quieren prescindir. Y más allá de sus conocidos escarceos fuera de pista, su rendimiento sigue siendo nivel All-Star y colindando con el All-NBA temporada tras temporada. Lo cual le otorga un poder del que no muchos gozan y que no es otro de tomar parte en su propio futuro,
Anoche, el MVP de 2018, dejó el discurso definitivo que le define como profesional:
Enumerando sus salidas, Harden:
- Se marchó de OKC en 2012 porque los Thunder prefirieron extender a Serge Ibaka que darle el dinero que pedía.
- Salió de los Houston Rockets en 2021 cuando el proyecto claramente había llegado a un punto muerto y tanto Mike D’Antoni como Daryl Morey abandonaron el barco.
- Pidió salir de Brooklyn cuando la franquicia llenaba más titulares por temas extradeportivos que por lo que sucedía en cancha.
- Llamó mentiroso a Daryl Morey, su otrora amigo y confidente, después de que este le mintiera prometiendo una renovación con los 76ers que nunca llegó.
- Ha salido de Los Angeles Clippers en buenos términos sabiendo que allí no le ofrecían el proyecto ni la extensión de contrato que le pueden dar en Cleveland.
El discurso de James Harden al completo
Todo eso de la lealtad creo que está sobrevalorado. Creo que esto es un negocio al final del día y hay mucho dinero involucrado y muchas decisiones que se tienen que tomar. ¿Sabes lo que digo? Si un jugador no está produciendo o no le ves futuro, la gerencia tiene que hacer su trabajo o mantener su trabajo, tienen que hacer lo mejor para mantener su trabajo. Y traspasan jugadores. [Pero] si alguien no está feliz y quiere ser traspasado a otro sitio, entonces es un problema.
Se tratan como diferentes dinámicas. Es extraño. Ni siquiera sucede solo en la NBA. La gente con trabajos normales tiene esos mismos problemas. Simplemente no lo magnificamos. Para mí siempre ha sido no perder el foco de intentar competir por un campeonato. Y después, financieramente, asegurarme de que mi familia tiene los mejores cuidados. Porque so inteligente y he sacrificado mucho.
Financieramente, se me dé el crédito o no, no es algo de lo que se hable, me siento realizado y soy feliz con ello. Por ganar un campeonato o ponerme en posición para ello y financieramente poder ser pagado por estar disponible y jugar al más alto nivel tanto tiempo.
Para responder a tu pregunta, esto es un negocio al final del día. Así que siento que los jugadores deben hacer lo que es mejor para ellos y las gerencias hacen lo mejor para ellos y para sus propietarios y para sus organizaciones. Las dos caras de la historia.
(Fotografía de portada de Ron Chenoy-Imagn Images)





