En sus últimas tres derrotas, los Orlando Magic se fueron ganando al descanso. Pero no están siendo capaces de preservar esas ventajas. Curiosamente en el general de la temporada, son casi un punto mejor en segundas partes (+0,5) que en las primeras mitades (-0,3). Firman un 18-9 en partidos en los que se van ganando tras los 24 primeros minutos, cifra correcta, aunque la peor entre los equipos que le rodean en la clasificación.
Sin embargo, el equipo percibe estar quedándose corto tras el paso por vestuarios. Anoche, tras una nueva derrota a manos de los Detroit Pistons en la que llegaron a ir ganando hasta de 9 puntos y acabaron 14 abajo, le preguntaron por ello a Paolo Banchero.
«Los equipos muchas veces ajustan al descanso y creo que nosotros hemos sufrido mucho en las segundas mitades porque realmente no ajustamos sobre sus ajustes», comentaba en rueda de prensa. «Necesitamos estar más organizados y tener mejor comunicación. Es en esos momentos donde debemos ver cómo nos están jugando y responder, especialmente en ataque, para seguir jugando bien al baloncesto».
Las declaraciones, que Banchero seguramente entonaba como autocrítica al grupo en general, han sido tomadas por una parte de la afición y la prensa como una pequeña pulla a Jamahl Mosley. El técnico de los Magic lleva unos meses siendo candidato a dejar su puesto por la falta de resultados en un conjunto que encadena varios veranos haciendo operaciones de calado sin terminar de asentar una posición privilegiada en la conferencia Este.
Las lesiones han tenido su porqué en todo ello, es innegable. De hecho, el equipo sigue sin poder contar con Franz Wagner ahora mismo. Pero los aficionados piden responsabilidades y las miradas apuntan a Mosley. Por mucho que no fuese la intención de Banchero, criticar la falta de ajustes de un equipo supone una mirada frontal a quien ocupa el banquillo.
(Fotografía de portada de Petre Thomas-Imagn Images)





