De la esperanza a la peor de las pesadillas. Así se puede definir el esperado retorno a la acción de un Joel Embiid que debía suponer un impulso para los Philadelphia 76ers, pero que se acabó convirtiendo en un auténtico desastre; tanto es así que los de Pensilvania jugaron su peor partido de la eliminatoria ante los Boston Celtics para caer por 96-128 y verse 3-1 abajo.
No hubo que esperar demasiado para comprobar que tener de vuelta a su estrella no iba a servir de mucho a los Sixers, ya que lejos de empezar fuerte la noche cerraron el primer cuarto llevándose un rotundo 18-34 en contra del que nunca se levantarían. Sí, sabíamos que los verdes son superiores, pero de igual modo se podía defender que con el regreso del camerunés habría más batalla.

Pese a la debacle, Embiid fue el mejor de los suyos a nivel estadístico con 26 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias. El problema no estuvo en él, sino en su combinación con el resto. El novato VJ Edgecombe se quedó en 6 puntos, Tyrese Maxey se fue a 22 pero sin la intensidad que acostumbra y los 16 e Paul George tampoco sirvieron de mucho. Salvo sorpresa inimaginable, les toca morder el polvo a las primeras de cambio en la postemporada.
De Tatum al ‘Pritchard-sistema’
Quien sí ha convertido su vuelta en ilusión desbordada es Jayson Tatum. Unos Celtics a gran nivel le recibieron con los brazos abiertos y él está dejando claro que estar casi un año sin jugar solo ha servido para tenerle ahora con las pilas a tope. En el cuarto partido contra Philadelphia no ha encontrado freno para irse a los 30 puntos, 7 rebotes y 11 asistencias. Está de dulce y además acompañado de manera excelente.
Tal cual suena. Si Tatum está liderando a unos Celtics que piensan en el anillo es porque otros chicos como Payton Pritchard han hecho una temporada regular mayúscula a la que ahora están dando continuidad; no en vano ha machacado a Philadelphia con 32 puntos desde el banquillo (6 de 12 en triples).
(Fotografía de Eric Hartline-Imagn Images)





