Aún estamos en shock por la noticia del fallecimiento de Brandon Clarke cuando ahora nos toca encajar también la muerte de Jason Collins, quien nos ha dejado a causa de un cáncer cerebral a la edad de 47 años; informa su familia.
Collins, primer jugador abiertamente gay de la NBA y de las grandes ligas estadounidenses, declaró a ESPN en noviembre que le habían diagnosticado glioblastoma en estadio 4, una de las formas más letales de cáncer cerebral.
Lejos de rendirse, en invierno viajó a Singapur para recibir tratamientos experimentales aún no autorizados en Estados Unidos. Tal esfuerzo le terminó permitiendo regresar a casa, asistir a los eventos del All-Star de la NBA en Los Ángeles y a un partido en su alma mater, Stanford. Sin embargo, el cáncer reapareció recientemente y Collins falleció en paz en su casa de Los Ángeles, junto a su familia.
«Con profunda tristeza, les comunicamos que Jason Collins, nuestro querido esposo, hijo, hermano y tío, ha fallecido tras una valiente lucha contra el glioblastoma. Jason transformó vidas de maneras inesperadas y fue una inspiración para todos los que lo conocieron y para quienes lo admiraban desde la distancia. Agradecemos las muestras de cariño y las oraciones recibidas durante los últimos ocho meses, así como la excepcional atención médica que Jason recibió de sus médicos y enfermeras. Nuestra familia lo extrañará profundamente», comenta la familia en un comunicado emitido a través de la NBA.
La trayectoria de Jason Collins
Con 13 años en la NBA, Collins se retiró en 2014 tras haber jugado en Memphis, Minnesota, Atlanta, Boston, y Washington, además de vivir dos etapas con los Nets. Anunció su homosexualidad en un reportaje de portada de Sports Illustrated en 2013, convirtiéndose en el primer atleta que hacía pública dicha inclinación sexual en las grandes ligas estadounidenses.
(Fotografía de Kirby Lee-Imagn Images)





