Los New York Knicks están en su mejor momento desde aquellas Finales de 1999 en las que cayeron por 4-1 ante los San Antonio Spurs, y no solo por resultados, sino por un juego que les ha servido para pasar por encima de los Philadelphia 76ers en segunda ronda de playoffs. Pues bien, en esa mejora mucho ha tenido que ver la mano de Mike Brown con Mikal Bridges.
El entrenador de los de la Gran Manzana vio a su jugador pasarlo realmente mal en los primeros partidos de la postemporada ante Atlanta Hawks, pero decidió dejarlo en el quinteto inicial hasta que Bridges rompió a jugar junto a sus compañeros. Ahora el alero no puede más que decir gracias.
«Siempre es genial cuando tu entrenador confía en ti. Y que mis compañeros me apoyen también me da confianza. Creo que todos sabemos que el objetivo final es ganar partidos y hacer lo que sea necesario para ganar. Incluso cuando cometo errores, intento hacer lo que sea necesario y sé que tengo que recuperarme y aprender de esos errores», comenta a Jared Schwartz del New York Post.
Bridges tocó fondo en el tercer partido ante los Hawks, cuando se quedó a cero puntos con cuatro pérdidas de balón. A partir de ahí mejoró hasta el punto de promediar en los siguientes siete choques –todo victorias– 15,6 puntos, 3,1 rebotes, 2,7 asistencias y 1,1 con un tremendo 66,7 por ciento en tiros de campo y 44,4 por ciento en triples. Además, fue el principal defensor de Tyrese Maxey ante los Sixers. Los Knicks no pueden estar más contentos con su papel.
(Fotografía de Bill Streicher-Imagn Images)





