Objetivo cumplido. Luka Doncic, ya como amo y señor de Los Angeles Lakers, se ha propuesto liderar al equipo para que el curso venidero, el 2026-27, ponga las bases de lo que espera sea una época gloriosa con él al mando.
Justo con esa meta, la de hacer crecer el proyecto desde el vestuario, el genio esloveno se llevó a toda la plantilla a su país natal, Eslovenia, donde han compartido mucho más que entrenamientos con la idea de estrechar lazos y que la química entre todos tome forma. Obviamente hay que esperar a que el parqué dicte sentencia, pero la respuesta de los jugadores ha sido muy positiva.
«Diría que fue uno de esos viajes que sirven para fortalecer más el espíritu de equipo. Nos sirvió para compenetrarnos y trabajar juntos fuera de casa, de Estados Unidos, y también para conocer una nueva cultura. Que Luka hiciera eso demuestra que es un verdadero líder, y se nota que ese es el rol que quiere desempeñar esta temporada», comenta Collin Sexton, uno de los fichajes del verano.

Siguiendo en esa línea, una veterano curtido en mil batallas como es Kevon Looney coincide con el análisis del guard, subrayando el empeño de Luka por marcar el camino a todos.
«Llevo un tiempo en la liga y es la primera vez que hacía algo así, ir al país de alguien, reunirnos todos y pasar tanto tiempo juntos. Nunca lo había hecho antes. Eso demuestra su carácter, demuestra que realmente quiere ganar, quiere que la gente conozca su historia, por qué es como es, y sí, creo que lo logramos. Es un gran jugador y un gran líder, le gusta demostrar lo que puede hacer en la cancha y pudimos ver su personalidad fuera de ella, así que fue genial», finaliza.
(Fotografía de Imagin/Reuters)





