Ya no quedan equipos sin victorias en la NBA. Los Sacramento Kings, único equipo que no había logrado ganar todavía, se han estrenado esta madrugada al derrotar por 100-115 a los Dallas Mavericks, logrando, tras estar semanas en boca de muchos por los grandes números de Darius Acuff, convertir esos números en un triunfo. Y con ello, dejar de ser colista en solitario para empatar con los otros cinco equipos que acumulan un balance de 1-6.
La victoria californiana se cimentó en la actuación de tres de sus hombres: el citado Acuff, máximo anotador con 25 puntos, y Malik Monk y Zach LaVine, que le siguieron de cerca con 24 y 23 respectivamente. El novato, haciendo casi todo su daño en la pintura; los veteranos, desde el triple con cinco aciertos cada uno. Y aunque sus labores ofensivas se fueron distribuyendo durante toda la noche, fue en el último cuarto cuando los tres la llevaron a su máximo exponente.
Another solid night for Darius Acuff Jr. as the fourth teenager in NBA history with 20-5-5 in three straight games, joining Cooper Flagg, Luka Doncic and LeBron James. 👑 Darius Acuff Jr.: 25 PTS, 6 AST, 5 REB https://t.co/d57JXb597g
— Sacramento Kings (@SacramentoKings) November 3, 2026
Y es que fue en él cuando, con 29 tantos entre los tres, dieron el golpe sobre la mesa y certificaron un triunfo que llevaba forjándose toda la segunda parte pero que tomó forma por fin. Los murmullos y miradas incómodas en el American Airlines Center hacía rato que habían comenzado, pero fue en el último parcial cuando la diferencia se llevó primero a los dobles dígitos, luego a los 15 puntos, y finalmente a los 19. Estaba hecho.
Y estaba hecho no solo por los arrebatos de talento anotador exhibidos en un lado de la pista, sino también por el gran trabajo realizado en el otro. Porque, aunque es cierto que no estaba Kyrie Irving para facilitar las cosas o tomar las riendas si la situación lo requería, los Kings lograron algo que estaba siendo imposible para los mejores equipos de la NBA.
Del cielo al infierno
Cooper Flagg llegaba a este choque en las nubes. Tras sentirse dominante ante Thunder y Rockets y lucir prácticamente infalible desde la media distancia, el sophomore se estaba convirtiendo en uno de los hombres de moda de la liga, una liga que hoy le ha enseñado su cara más puñetera. Esa por la cual cualquiera te pinta la cara en un mal día y en la que de repente es el colista quien pone fin a tu increíble momento de forma con una dosis de realidad.
El alero se quedó en 17 tantos, que habrían sido muchos menos si sus viajes a la línea de personal no le hubiesen permitido compensar su estrepitoso 3/19 en tiros de campo. Acciones que otras noches eran canastas aseguradas, esta vez se convirtieron en un balón estrellado contra el aro tras otro, daba igual desde qué posición y ante qué defensor. Triples, penetraciones, floaters, contraataques. Lo mismo daba. El resultado era siempre el mismo y, con el paso de los minutos, la situación se iba agravando y los Mavs iban siendo más conscientes de que necesitaban alternativas.
Y esta vez no las tuvo. Daniel Gafford, dominando la pintura, y Walter Clayton Jr., que aprovechó los minutos que le concedió la ausencia de Irving, trataron de salvar los muebles con 20 puntos cada uno, era ya demasiado tarde para evitar el desastre. Lo cual, si ayuda a los texanos a no emborracharse de poder la próxima vez que tumben a uno de los favoritos, tal vez no sea sino una parte del proceso.
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