Doncic tumba a los Raptors en una noche sin precedentes

El esloveno da continuidad a su increíble inicio de curso y pone a los Lakers 5-2

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Por Aitor Darias

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Hablar de grandes actuaciones individuales o de un increíble momento de forma resulta casi redundante cuando se habla de Luka Doncic. El esloveno nos tiene tan acostumbrados a la excelencia que es difícil encontrar calificativos que no suenen pomposos o hiperbólicos en exceso cuando va incluso un paso más allá de lo habitual. Pero este inicio de curso nos va a obligar a inventarlos. Porque el esloveno ha abierto la temporada 26-27 con un nivel y unos registros que serían inverosímiles si no hubiera mil cámaras captándolos.

Los Toronto Raptors han sido su última víctima, unos Raptors a lo que ha anotado 45 puntos para dar a los Lakers un triunfo por 131-125. Y como siempre con Doncic, no es solo el qué sino el cómo. El base fue eficiente en el tiro a pesar de que muchos de ellos fueron triples punteados a cada cual más lejano (8/12 desde el perímetro), estuvo infalible desde el tiro libre (13/13), e hizo funcionar el ataque angelino tanto por su capacidad para generar con balón como para liberar espacios cuando no lo tenía.

Y por si fuera poco, lo hizo sumando también en la mitad trasera de la pista. De hecho, sumando de una forma que nadie había hecho jamás.

Una actuación nunca vista

Doncic arrancó el choque sorprendentemente activo en defensa, forzando dos faltas en ataque en los primeros minutos y atento para cortar líneas de pase o meter manos sobre balón. Y aunque dicho nivel de actividad se fue reduciendo con el paso de los minutos, su capacidad para hacer números o firmar grandes acciones puntuales se mantuvo constante incluso en la que es la faceta más débil de su juego. Y cuando se combina ese esfuerzo atrás con su talento delante, ocurren cosas únicas.

Nunca en la historia de la NBA un jugador había conseguido combinar 15 rebotes, 5 asistencias, 5 robos y 5 triples en un mismo partido, números a los que Luka no solo ha llegado esta madrugada sino que, en algunos casos, superó incluso con creces. El esloveno añadió, en efecto, 15 rebotes y 5 robos a sus 45 tantos, pero en los otros dos apartados fue incluso más allá llegando a las 6 asistencias y 8 triples.

Pero lo más impresionante es que no hablamos de una sola noche de inspiración.

Y es que el inicio de temporada de Doncic está siendo sencillamente salvaje. El de esta madrugada ha sido de hecho su tercer encuentro de al menos 40 puntos en los seis que ha disputado, su nivel de acierto desde el triple está siendo el mejor de su carrera (43,2%), y su nivel de productividad apenas encuentra parangón en la historia de la liga.

Con 226 tantos (37,7 de media por partido), hay que remontarse hasta Michael Jordan en 1986, temporada más anotadora de su carrera, para encontrar un jugador que abriese la liga regular anotando más que Luka en sus seis primeros encuentros. De hecho, es el cuarto hombre tras el propio Jordan, Wilt Chamberlain y Jack Twyman en iniciar el curso con semejantes cifras anotadoras. Y esto es innegablemente una gran noticia para los Lakers.

Pero quizás no lo sea tanto la excesiva dependencia que los de Redick está teniendo de su nivel.

¿Demasiado Luka?

Que los Lakers son mejores con Doncic en pista es una obviedad tal que sería absurdo sentir la necesidad de remarcarla. Qué equipo, al fin y al cabo, no es mejor con su mejor jugador sobre el parqué y no depende en cierta medida de él. ¿Pero cómo de grande puede ser esa medida sin que empiece a ser un problema? ¿Cuánto se puede tener de una cosa buena hasta que empieza a resultar demasiado?

Los angelinos están llegando a un punto en que más que depender de Luka empiezan a ser lo que Luka pueda hacer con ellos. Especialmente en ataque, las soluciones que el equipo encuentra cuando no está en pista son escasas y poco efectivas, y aunque es aún pronto y hay jugadores de los que se espera un paso adelante en algún momento, la tendencia empieza a ser ya notable. Y este encuentro ha sido el perfecto ejemplo.

La distancia en el marcador se movió como un acordeón durante toda la noche, y las inflexiones coinciden de forma casi exacta con los momentos en los que Doncic entraba o salía de la pista. Con él, la renta se ampliaba; en cuanto descansaba, se comprimía. El base acabó con un +27 en sus 35 minutos en cancha, un estadística brillante con un reverso tenebroso: en los 13 minutos en los que no estuvo, los suyos encajaron un parcial de -21. Y no es la primera vez.

Austin Reaves no está siendo capaz de tomar las riendas cuando su compañero de backcourt no está a su lado, y tras él no está habiendo nadie que pueda asumir un rol mayor en la cadena de mando. Quentin Grimes anda desaparecido, Collin Sexto brilla mucho más en el caos que en el orden, y Redick no parece confiar aún en opciones de fondo de armario como Jaden Hardy. Y aunque esto no se traduce por ahora en malos resultados, la temporada es muy larga como para andar fiándolo todo a Doncic desde el principio.

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