Algo pasa con Pascal Siakam


Con más de una décima parte de la competición disputada ya podemos empezar a sacar ciertas conclusiones y reflexiones al respecto del devenir de las 30 franquicias. Lo que pasa en diez partidos ya no entiende de suerte o días extraordinarios, y más en una temporada tan corta como la que vamos a vivir este año, en la que ya se puede catalogar a las sorpresas y decepciones momentáneas y explicar parte de los motivos que les han llevado a esta nueva situación. Todo ello con el enorme paréntesis que supone estar rodeados de una pandemia mundial que condiciona mucho más de lo que podemos pensar. 

Y evidentemente, si hay un equipo que ha decepcionado en este inicio de competición ese es el cuadro dirigido por Nick Nurse. Los Toronto Raptors se sitúan como terceros por la cola, con tan solo dos victorias en sus nueve encuentros jugados. Una cifra que les pone cuesta arriba la clasificación a los playoffs y que, de quedar fuera, supondría el fin de una era. En la última década la organización canadiense ha sido de las más regulares y temidas de la Conferencia Este, con siete cursos seguidos entrando en playoffs, cinco pasando de primera ronda y un campeonato en su haber.

Uno de los grandes cambios respecto a la pasada temporada es el nivel de Pascal Siakam, quien se las prometía para ser una referencia en ataque y en defensa. Y esta lejos de esos registros. Desde que llegara a la burbuja, el camerunés no está disfrutando del baloncesto tal y como él mismo afirmó. Un factor clave por el que no está pudiendo desplegar su mejor versión en un año en el que se esperaba que diese un paso hacia adelante. Ya que al igual que la pasada offseason, en este mercado los de Toronto han perdido jugadores importantes para el esquema defensivo y ofensivo como Serge Ibaka o Marc Gasol.

¿Se apagó la estrella?

Pese a que sus promedios de estadísticas más tradicionales como bien puedan ser puntos, asistencias, rebotes, robos o tapones no son realmente malos, lo que muestra y transmite en el terreno de juego o en las advanced stats, sí es mucho más preocupante. Su punto físico está lejos de ser el mejor y quizás le haya pesado este inicio de competición sin tanto tiempo para descansar y mejorar ciertas facetas de su juego. Hasta el momento está en la peor temporada de su carrera en net rating (-5,7), defensive rating (117,3) y eficiencia (50,4%). En datos más precisos el asunto se complica más, pues teniendo en cuenta que en su primera temporada no logró acercarse a los 20 minutos por choque, y restamos a esta de la ecuación, las cifras que obtenemos son todavía más escandalosas. 

Desde su explosión hasta ahora (tres últimas temporadas) nunca había influido tan poco en el juego ofensivo de su equipo (10,2 de PIE) ni había obtenido un rating ofensivo tan deficiente (111,6). Dos datos realmente preocupantes para un jugador que sin Danny Green, Kawhi Leonard, Marc Gasol y Serge Ibaka, entre otros, debería de haber asumido mucho más impacto en el juego de su equipo. Y es que más allá de los números, al jugador de origen africano le está costando obtener ventajas en ataque. En sus primeros partidos demostró no poder sacar ventaja frente a jugadores más perimetrales y de talla inferior a él en su juego de espaldas. No encontraba la efectividad al levantarse ante este tipo de defensores y tampoco generaba las ayudas y los espacios suficientes como para nutrir a su equipo de juego.

Pero incluso cuando Siakam logró emparejarse con jugadores más contundentes y pesados, no estuvo lo suficientemente ligero y rápido como para romper desde fuera. Una situación que se complicaba mucho más cuando estos le cedían espacio para no sufrir tanto al recular y el no encontraba regularidad en el pull-up exterior. Y es que en este inicio de la 2020/2021 se puede decir que un All-Star como él no ha logrado claras superioridades en situaciones de isolation. Lo que condiciona en exceso a una plantilla configurada para que fuese el ala-pívot de 26 años el que tirase del carro y desajustase las defensas rivales.

Por su parte, Nick Nurse tampoco ha estado acertado con los ajustes realizados en ataque conforme avanzaban los encuentros. En lugar de buscarlo en situaciones de 2vs2 en las que se pueda sentir más cómodo o pueda generar más ayudas defensivas el head coach le ha ido quitando importancia y peso en su playbook. Llegado al punto en el que hay tramos del encuentro en los que Siakam tiene un rol ofensivo residual, abierto y espaciando para que sean otros jugadores los encargados de generar y ejecutar. Esto le ha restado quilates de confianza y se ha visto a un jugador mucho más comedido antes situaciones que antes bien se podían considerar un missmatch para él. De tal forma que ha terminado por frustrarse, su lenguaje corporal y sus gestos hacía compañeros denotan que está lejos de ser una estrella y su disciplina no es tan buena como parecía.

El futuro de Siakam en ataque

A parte de ser cuestión de mentalidad, también el físico ha tenido una gran incidencia en su mal comienzo de temporada. Lo que se ha notado en ciertas transiciones ofensivas o tiros en suspensión que antes dominaba con más soltura. La explosividad y el salto son dos de las grandes carencias que también le están restando puntos, el hecho de quedarse corto en ese paso atrás o el juego por encima del aro están lejos del nivel de otros años. Sin embargo, el remedio parece claro, y es cuidar al jugador en todos los sentidos. Pese a que se ha visto que no puede ser una primera espada de un equipo que aspire a todo, su talento y su conocimiento del juego es innegable. 

La solución que parece más probable es que sea un generador de espacios en ataque, al que bien mediante ciertas series de bloqueos o una sobrecarga de una zona del ataque le puedan dejar jugar un 1vs1 con cuatro abiertos. Los problemas que había tenido en ciertas ocasiones podrían haber estado relacionados con jugar con una distribución de compañeros muy estática y poco favorable, en la que no solo facilita las ayudas al rival sino que también dificulta aprovechar las mismas. Por lo que el primer paso es que Nurse pueda involucrar al que puede ser su mejor jugador en su sistema ofensivo más frecuente. Hacerle más protagonista y encontrar la forma de que sea el que marque la diferencia.

Sería muy parecido a lo que está intentando Budenholzer con Giannis, y es castigar a defensas que hacen muchas ayudas y permiten más tiro exterior para cerrar la zona. Una corriente muy extendida en la Liga y que cada vez son más los equipos que la adoptan. Por otro lado, también comentar que se ha visto cierta mejoría de Siakam en la lectura de espacios cuando tiene el balón. Aunque todavía le falta esa velocidad para ver que compañeros tienen ventaja en un emparejamiento o simplemente para quitarse el balón justo en el momento en el que le llegan las ayudas. Evidentemente el propio jugador también puede terminar estas jugadas en el caso de que la defensa no ajuste tanto o incluso aprovechar el movimiento de balón que ha generado y finalizar.

Otra opción que puede tener mucho efecto es como center. Bloqueando es muy peligroso y obliga a la defensa a tomar decisiones arriesgadas, ya que VanVleet y Lowry son jugadores letales tras bote y el puede hacer mucho daño tanto si se abre como si acompaña. Otra opción en la que también lo involucrarían y lo harían compatible con Baynes sería un doble bloqueo en el que mayoritariamente le tocaría salir fuera tras el mismo. Por desgracia, hay pocos indicios de que pueda ser pueda compaginar quintetos con el ex de los Suns durante muchos minutos. Aunque todo visto desde el prisma que nos han ofrecido los Raptors hasta el momento y los sistemas de juego que han empleado. Quién sabe como puede acabar ajustando el cuerpo técnico a sus cinco mejores hombres.

La defensa, lo realmente preocupante

Es más que común que muchos jugadores empleen a sus defensores más móviles y físicos como líberos. Dejando a un lado su defensa individual y emparejándoles con el jugador menos peligroso, para que así puedan hacer esas ayudas extra en defensa que los equipos tanto necesitan. Este es el caso de jugadores como Giannis Antetokounmpo, Myles Turner o Pascal Siakam. No obstante, es una faceta a la que es difícil adaptarse por muy bien que entiendas el juego, pues tienes que saber no pisarte con otros compañeros que también hacen ayudas.

Y en definitiva, éste podría haber sido el gran problema del africano, el poco entendimiento y la poca comunicación que hay hasta el momento. En primer lugar, que con la intención de reforzar las carencias de ciertos defensores exteriores de su equipo está desajustando más todavía el entramado defensivo de los Raptors. Y es que sin Ibaka y sin Marc la intención de ponerlo de libero era para formar un grupo más compacto atrás, ya que en temporadas anteriores se habían caracterizado por ser muy corales en este aspecto. Pero es evidente que no ha dado resultados y que está corriendo más que nunca en defensa para obtener los peores resultados de su carrera en este apartado.

En primer lugar, se pisa con las primeras ayudas. Esto deja a dos jugadores solos y a tres defensores rodeando a un solo jugador, hasta ahora le ha costado entenderse con los jugadores que hacen ese primer despliegue para ir él directamente a cubrir los espacios que dejan esas primeras ayudas. De hecho, donde más éxito ha tenido el actual mejor defensor del año ha sido robando balones en segundas ayudas. Ya que muchos atacantes interpretan que al saltarle esa ayuda su marca estará sola.

Además, en los casos en los que ese apoyo defensivo ha resultado útil, Siakam tampoco ha sido capaz de recuperar de forma inteligente. Y esto no solo ha concedido algún emparejamiento desfavorable sino que también ha acabado por dejar a jugadores solos. A priori no tienden a ser problemas graves, todo se soluciona con coordinación, pero si que se han dejado detalles en los que se muestra como es un jugador al que le cuesta pensar rápido y tomar la decisión adecuada. Lo más normal es que el equipo se centre en hacer más ayudas y el vuelva a la defensa individual. Ya que este nuevo rol le cansa mucho más y es mucho menos productivo. 

Conclusiones

Todo apunta a que esto no es nada más que un bache en el que la frustración y el estado físico del jugador han tenido mucho que ver. Siakam se ha visto obligado a abandonar Toronto y vivir por un tiempo indefinido en Tampa, lo que le puede haber alejado de sus puntos de apoyo y le da cierta inestabilidad personal. A lo que hay que sumar el poco tiempo de recuperación entre temporadas, que ha privado al ala-pívot de mejorar también ciertas facetas del juego. Las bajas de jugadores que miraban tanto por el interés colectivo también ha tenido algo que ver, ya que es precisamente por la ausencia de Marc Gasol y de Serge Ibaka por lo que ha cambiado su rol en ambos lados de la cancha. Ahora está en un proceso de adaptación, en el que se ha estancado y se ha convertido en más previsible que otros años, pero que tiene material de sobra para reinventarse. Por último, también se espera que Nurse lo deje de usar como libero y no le use como un ejecutor en el hero ball. Su rol debe de ser como un generador con facilidades para finalizar y en defensa tiene que estar relegado a su hombre y hacer las ayudas que le corresponden. Quizás en un equipo más coral es donde veamos al mejor Siakam. 

(Fotografía de portada de Tim Nwachukwu/Getty Images)


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