¿Cómo valorar el nivel de Derrick Rose?


Derrick Rose está disfrutando otra vez del baloncesto. Es una maravilla empezar este texto escribiendo esas ocho palabras juntas después de todo el proceso que ha tenido que atravesar el MVP más joven de la historia de la NBA. Es imposible olvidarnos de esa parte: de quién fue Rose y de cómo dominó la competición siendo prácticamente un niño. Pero, sin embargo, esta temporada, con 30 años, parece haber encontrado su sitio de nuevo y está dejando unas sensaciones fantásticas. Y eso tenemos que valorarlo, independientemente de lo que fue en su día.

“Esto es lo más feliz que he estado en mucho tiempo”, afirma Rose. “Salgo a jugar sin preocuparme por los medios de comunicación, como hacía en Chicago. Sin tener que lidiar con ningún tipo de problema. Llego sin preocupaciones, concentrado en el partido de cada noche. Y así es como tiene que ser”.

Más allá de los números ––ahora hablaremos sobre eso–– se nota que ha habido un cambio de mentalidad por su parte. La cabeza juega un papel decisivo en el deporte y estas declaraciones confirman que estamos ante un nuevo Rose. Uno que disfruta haciendo lo que más le gusta y que se atreve a ser él mismo. Y eso se traslada a la pista. Basta con ver un partido para comprobarlo: su confianza está de vuelta.

Dominando desde el banquillo

Derrick Rose es, ahora mismo, uno de los mejores jugadores de toda la NBA saliendo desde el banquillo. El ataque de los Timberwolves mejora considerablemente cuando salta a la cancha y es el segundo máximo anotador de su equipo, sólo por detrás de Karl-Anthony Towns. Todo esto lo está haciendo un tipo que cobra poco más de dos millones al año. De momento está saliendo bien la apuesta para la franquicia de Minnesota y basta ver el rating ofensivo de los Timberwolves con y sin él para ver su influencia.

Con Derrick RoseSin Derrick Rose
111,7 (8ª mejor ataque NBA)100,3 (Peor ataque de la NBA)

Derrick Rose está promediando 19,3 puntos por partido con un fantástico 50,5% en tiros de campo. Nunca, en toda su carrera, ha sido tan efectivo en el lanzamiento como lo está siendo en esta temporada. Y lo más alucinante es su crecimiento en el triple.

El jugador de los Timberwolves está metiendo más tiros de tres que nunca en su carrera (1,8 por partido) y con un porcentaje de 49,4%. Eso no es sólo un gran dato para él, si no que le sitúa en el Top-5 de la NBA en esa categoría por delante de lanzadores como Stephen Curry. Si repasamos la efectividad de los jugadores que intentan tres triples o más por partido nos encontramos con que sólo tres jugadores le superan. Tiene mejores porcentajes que, por ejemplo, Kyle Korver intentando la misma cantidad de lanzamientos por noche.

Parece complicado que pueda mantener ese nivel desde la larga distancia pero, de momento, está siendo un arma muy útil para él y está dando todavía más profundidad a su juego.

Quiere el premio

Rose parece contento con su nuevo rol en Minnesota y su mentalidad de ganador ya está pensando en que quiere ser el mejor en lo suyo. “Me gustaría ganar al Sexto Hombre del Año”, afirma el base. “No creo que haya nada de malo en ponerme esa meta. Quiero ser el mejor jugador de banquillo. Así es como me siento. En todo caso creo que ayudaría al equipo “.

Lo cierto es que no es nada descabellado que ocurra. En estos momentos se encuentra en la élite entre los jugadores que salen en segunda línea y parece que su confianza va para arriba. En el mes de noviembre ha conseguido ocho partidos de más de viente puntos. Está a tope.

Cómo cambia la vida en un año

El 24 de noviembre de 2017 conocíamos la noticia de que Derrick Rose estaba meditando su futuro en la NBA, algo totalmente comprensible después del terrible historial de lesiones que estaba atravesando. Cuatro cirugías de rodilla importantes desde 2012. Una pesadilla que no le dejaba jugar como quería. “Estoy harto de jugar dolorido”, afirmaba.

Firmó un contrato de una temporada por el mínimo con Cleveland, apareció sólo en 16 partidos y fue traspasado a los Jazz. Nada más llegar a Utah fue cortado y se quedó sin equipo. Fue entonces cuando Minnesota le rescató, y ese movimiento de los Wolves parecía más un favor que otra cosa. Terminó la temporada con ellos y este verano firmó un nuevo acuerdo por el mínimo. Otra oportunidad de resurgir junto al entrenador que le vio dominar la NBA.

Y ya hemos visto cómo ha empezado. Ojalá dure mucho, lo merece.

¿Cómo valoramos su nivel?

No es fácil poner en contexto el estado actual de Derrick Rose. Por un lado no podemos sacarnos de la cabeza lo que fue en su día, pero por otro tenemos muy presente el calvario que ha atravesado en los últimos años y el bajo nivel que ha mostrado por ello. No es sencillo encontrar el equilibrio entre esos dos extremos. Por un lado sorprende lo que está haciendo, pero por otro no extraña porque sabemos de lo que es capaz.

La mejor opción parecer ser disfrutar de lo que es actualmente, sin darle muchas más vueltas. Ha regresado esa sonrisa, esa decisión a la hora de penetrar a canasta y esas mil maneras de finalizar cerca y lejos del aro. El talento siempre ha estado ahí y parece que ahora mente y cuerpo también acompañan.

Y eso es una fantástica noticia para el baloncesto. Disfrutemos de DRose.

(Fotografía de portada Harry How/Getty Images)


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