Los Lakers empiezan a resolver el enigma Ingram

El potencial siempre estuvo ahí. Reconocido por el legendario entrenador Mike Krzyzewski como uno de los jugadores con mejor ética de trabajo que ha tenido nunca, siempre pareció tener herramientas suficientes para ser una estrella de la NBA.

Moldeado con un similar físico que Kevin Durant, bendecido por una envergadura de espanto y forjado con un control de balón nada habitual para un jugador de su altura (una virtud a la vez oscurecida por el auténtico unicornio que evitó que fuera el número 1 del draft de 2016: Ben Simmons), solo faltaba la bendición de Coach K para entender la elección de los . La carretera del potencial a la realidad se supera mucho más fácilmente con una mentalidad preparada para el trabajo duro.

Evolución permanente

Los destellos no faltaron. A ratos en una primera temporada en el que el tiro y el conservador ideario de le lastraron demasiado, y con más regularidad en una meritoria secuela. Jugando al ritmo rápido de su entrenador , Ingram brilló en la pasada campaña. Las lesiones le dejarían sin jugar demasiado tras el All-Star, pero su mes de febrero fue para enmarcar, promediando 18,6 puntos, 5,6 asistencias, 5,2 rebotes y un demoledor 52,2% en triples.

Los Lakers de 2018-19 son muy diferentes, especialmente por la compañía de un jugador de la magnitud de a su lado. Todo el análisis de Brandon Ingram esta temporada tiene que entenderse por la presencia de su nuevo compañero. De los 30,7 minutos por partido que ha jugado el joven alero de 21 años esta temporada, 24,8 han sido con James al lado.

Esto no es poca cosa. Los mejores momentos de Brandon Ingram en la temporada anterior con el balón en las manos, utilizando sus insultantemente ágiles y potentes 2,06 metros de altura para darle ritmo al juego, amenazando con atacar la pintura y dejando a tiradores abiertos ante las ayudas defensivas que su presencia atrae. De forma no casual, solo Lonzo Ball repartió más asistencias totales en 2017-18 que él, algo con especial mérito para quien también fue el máximo anotador del equipo.

Escudero de LeBron

El problema: nadie hace mejor eso que LeBron James, quizás solo superado entre jugadores por encima de dos metros por el también cercano Magic Johnson. El aprendizaje de Brandon Ingram como point forward tendrá que esperar, o al menos reducirse a jugadas puntuales. Pero el rol de lugarteniente le está sentando estupendamente a Brandon Ingram. Incluso con LeBron James a su lado, Ingram está siendo más importante que nunca en los Lakers.

Los números marcan que el 22,7% de las posesiones ofensivas angelinas cuando está en cancha acaban finalizadas por el alero, lo cual supone de momento su máximo de carrera. Con más espacios para encontrar opciones de tiro, está anotando más y mejor. Su promedio es de 16,1 puntos, calcado al de de 2017-18 pero jugando casi tres minutos menos, con un 48,9% de acierto y un 40% en triples. En ambos casos, mejoras que rondan el 10% desde su año de novato y que también superan los porcentajes de la pasada campaña.

Pero es en la defensa donde Brandon Ingram se está encontrando más a gusto. Desde que está seindo utilizado como escolta defensivo titular a costa de Kentavious Caldwell-Pope, el alero ha sido una pesadilla para exteriores rivales de menor altura. Jugadores en buen momento como C.J. McCollum y Luka Doncic tuvieron instantes de auténtico pánico defendidos por Ingram, lo cual acabaría siendo clave para dos victorias angelinas esta temporada. Capaz de aguantar en velocidad a jugadores más bajos y explosivos, sus eternos brazos hacen el resto. Para un equipo con serios problemas para defender en la pintura, complicar la vida a los exteriores rivales evita apuros todavía mayores.

Objetivos de presente y futuro

No todo es de color de rosa para Ingram. Aparte de los cuatro partidos de forzado descanso por su innecesario puñetazo a Chris Paul, su efectividad defensiva cae ante jugadores cuya virtud radica más en buscar posición para tiro rápido que en crear juego, como ocurrió con Danny Green días atrás en la paliza de Toronto a los Lakers. Pero el actual quinteto ideal para Luke Walton, con otros tres jugadores altos como LeBron James, Kyle Kuzma y JaVale McGee a su lado, no le deja otra opción.

Pese a ello, a los Lakers les está sirviendo todo lo que está aportando. LeBron James dedicaba elogios a Ingram tras la victoria ante Minnesota donde terminó con 20 puntos y 6 asistencias Para James, Ingram “juega al ritmo de B.I., al que nadie más puede jugar. Él es simplemente así de bueno, así de confiado en sus habilidades. B.I. juega a su propio ritmo. Simplemente tienes que darle el balón y dejar que haga lo que hace”. Es decir, una descripción perfecta para un jugador estrella de un equipo NBA.

Esta temporada será clave para Brandon Ingram, quien será elegible el próximo verano para una extensión de contrato de hasta cinco años con los Lakers. Es decir, con la posibilidad de asegurarse una posición en el futuro “post-LeBron” cuyo contrato expirará en 2022 como muy tarde. Su trabajo no solo consiste en ahora un buen complemento para LeBron James, sino convencer de su candidatura a futura estrella del equipo. La evolución, todavía en curso, está dando ya frutos.


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