D-League: Axel Toupane, vivir en el intento

(Mulhouse, Francia, 1992) es de esas personas que deciden complicarse la vida, salir de una existencia cómoda en tu país natal, para pelear por lo que realmente te apetece ser. En su caso, este exterior galo deseaba ser jugador de la NBA. Y le costó mucho tiempo, muchos viajes mentales y físicos, de idas y venidas entre Francia, Texas y Ontario, para finalmente amarrar la ocasión en el centro geográfico de los Estados Unidos. En Denver jugó Toupane su primer partido de la NBA y en Denver parecía que las cosas iban a asentarse por fin. Pero sólo lo parecía. Llegar a la NBA es el sueño de todos, pero permanecer en ella más allá de unas cuantas veladas es algo destinado sólo para los elegidos. A la primera intentona, Toupane se quedó cortado.

La verdad, cuando el 4 de marzo de 2016 Toupane debutaba en la NBA, su viaje ya había sido extenuante. Dos años antes decidió salir de Francia para apuntarse al Draft de 2014, donde no fue elegido. A pesar de ello, trabajó con los Mavericks en verano, buscando perpetuarse como un aspirante a todo, que para él era firmar por una franquicia. Sin suerte, regresó a Francia, a su Estrasburgo de siempre, donde ya había jugado la Euroliga y donde en esta 2014/15 iba a ganar la Copa de Francia y la Leaders Cup, además de disputar la Eurocup.

Sin embargo, aquella vuelta a los orígenes no fue más que una pausa en sus pretensiones americanas. En 2015 consiguió regresar a Las Vegas y jugar tres partidos con los Raptors. Toronto se convenció de que valía le pena apostar, al menos en el corto plazo que daba la pretemporada, por este proyecto francés, buen definidor y con buena capacidad atlética. No era un contrato garantizado y nadie le decía que iba a empezar el curso en Toronto, pero ya era mucho más de lo que había logrado hasta la fecha.

Con los Raptors, pero de otra manera

Sin embargo, ese por si acaso que supuso el fichaje de Toupane por la franquicia canadiense se quedó en eso, en una operación preventiva que acabó rompiéndose el 24 de octubre de 2015, cuando no pasaba el corte final.

La NBA había quedado cerca, Toupane había dado pasos interesantes, pero no definitivos ni definitorios para sus intereses. Sin embargo, lejos de emprender la misma ruta que en 2014, el francés decidió en esta ocasión que se quedaría a la vera de la franquicia con la que casi cumple su sueño y optó por enrolarse en los Raptors 905, de la . Hay que medir el impacto y la valentía de esta decisión, sin garantías de nada y cerrándose las puertas de Europa en ese momento.

Toupane prefería jugar en la D-League a optar a hacerlo en la Euroliga o en la primera línea de las competiciones europeas. ¿Por qué? Porque sus ojos, sus ideas, su vida y su baloncesto pedían NBA. Nada más.

La llamada de Denver

Un día de finales de invierno de 2016, y tras sus portentosas actuaciones en la D-League, que le terminaron por dar el premio del Jugador Más Mejorado, los anuncian el fichaje por 10 días de Toupane. Una jornada después de hacerse oficial la contratación, debutaba en la NBA. Fueron cinco minutos en la ajustada derrota ante los Nets, sucedidos de otros trece minutos contra los Mavericks y de catorce delante de los Knicks, a los que metió su primera canasta en la NBA (un mate). El contrato de Toupane fue renovado por otros 10 días y llegado el momento de decidir entre deshacerse de él o firmarle como mínimo hasta final de campaña, en Denver optaron por lo segundo. Toupane acabó la 2015/16 con 21 partidos jugados, 14, 6 minutos de promedio y 3,6 puntos por noche. Había llegado a su destino, a la NBA; el contrato multianual que le firmaban en Denver, aunque no garantizado, sí garantizaba a su vez que estuviera más cerca todavía de asentarse donde siempre quiso estar.

Otra vez octubre, otra vez los Raptors 905

Para los amantes de la NBA, octubre es el momento del otoño, el instante en que todo comienza de nuevo. Pero para muchos jugadores, es un mes maldito, pues supone el fin de sus opciones de formar parte de alguna plantilla de las 30 franquicias. Supone buscarse la vida cuando casi lo habías logrado. Supone, para los que realmente tenían posibilidades de entrar, empezar de nuevo. Toupane fue cortado por los Nuggets el 15 de octubre de 2016, en la primera gran criba de Denver para aligerar plantilla y quedarse con las quince fichas finales.

Una vez que has vivido algo por lo que siempre has luchado, es muy complicado renunciar y volverse al primer revés. Si en 2015, con nada en el bolsillo, Toupane quiso quedarse en Canadá, en la D-League, ¿por qué no iba a hacerlo ahora, con 21 partidos de la NBA a sus espaldas?

De modo que de Denver viajó a Mississagua, sede de los Raptors 905, dispuesto a seguir en la rueda. El trabajo le dio resultados, con una campaña única en el mejor equipo de la Liga Regular 2016/17 de la D-League. Le bastaron 36 partidos para promediar 16,1 puntos y 3,6 asistencias por duelo, jugar el All-Star de la D-League y ser llamado para otro contrato de 10 días, esta vez con los Bucks. Es febrero de 2017 y la NBA se vuelve a poner delante, como él deseaba que fuera. “Esperaba que este momento llegara, pero no sabía que fuese a darse en Milwaukee”, apuntaba Toupane, que en algunos medios que cubrían a los Bucks era etiquetado como “una estrella de la D-League”.

Sin suerte en Milwaukee, con esperanzas en Nueva Orleans

Aquello de los Bucks se redujo a la nada. Otra vez en el camino se encontraba Toupane, que no vio renovado su contrato de 10 días. En Milwaukee jugó sólo seis minutos, repartidos en dos partidos. Y 0 puntos, 0 asistencias y cero todo.

Su enésimo aterrizaje en los Raptors 905 le sirvió para seguir afinando estadísticas y prestaciones y para aumentar un caudal anotador que le hace ser el máximo encestador de la historia de la franquicia, de apenas dos años de existencia, con más de 1.000 tantos. A su salida de los Bucks respondió con dos dobles-dobles consecutivos en la D-League y, ya en los playoffs, con 41 puntos en el primer partido ante los Canton Charge. Su debut en las eliminatorias por el título de la D-League fue también la sentencia para los Raptors 905. Son las cosas de esta competición, destinada a proveer de jugadores a la NBA. El mejor partido de Toupane con los canadienses fue la peor condena para su entrenador, Jerry Stackhouse, quien veía cómo antes del segundo duelo eliminatoria Toupane era llamado a filas por los . Pocos días después, los Cavaliers fichaban a Walter Tavares. Los dos pilares de los Raptors 905 salían del equipo ene l momento cumbre. Pero la NBA nunca puede esperar.

Toupane formalizó un acuerdo multianual con los Pelicans el 10 de abril. El 11 debutaba ante los Lakers y el 12 cerraba la temporada contra los Blazers. De promedio, 20 minutos en pista y 5.5 puntos, en una clara intención de New Orleans de probar lo que había adquirido. Además, compartió vestuario con un viejo compañero del Estrasburgo, Alexis Ajinca.

Las informaciones dicen que Toupane vuelve a estar bajo un acuerdo no garantizado de cara a la 2017/18. El valor de lo firmado, 1,4 millones de dólares. Las puertas de otra dimensión casi abiertas. Lo seguirá intentando, para que esta vez sea definitivo, para que la NBA no sea cosa puntual, sino parte de una maravillosa rutina diaria. Y para que hechos como el de medirse a Kobe Bryant -“el mejor recuerdo que tengo”- se repitan con otras estrellas. Como mínimo.

“Es una oportunidad estar aquí y daré todo lo que tengo dentro”.


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