El año perdido de Nerlens Noel

Positivo en un tercer control de marihuana. Cinco partidos de suspensión. A primera vista, no parece terriblemente grave la sanción que la NBA ha impuesto estos días a por violar la política anti drogas. Un puñado de encuentros en una Temporada Regular por encima de los ochenta no suena a castigo severo, a multa imposible. Noel acabará la temporada así, condenado por una acción menor y de vacaciones un poco antes del 10 de abril, fecha en la que se termina el curso para unos eliminados .

Y sin embargo, este último suceso vivido y protagonizado por el pívot no es más que un empujón más que se da él mismo para quedarse fuera de la liga. Si en los Mavericks no tenían ninguna obligación de retener al pívot, si en Dallas no necesitaban excusas para mirar hacia otra lado respecto a él a partir del 1 del julio, ahora cualquier resquicio de duda que pudiera existir en Texas sobre contar con Noel para el porvenir parece disipado. Dallas está repleta de motivos para olvidarse para siempre de una empresa quebrada, de una estrella apagada, que tampoco ha hecho demasiado por virar su situación.

Un proyecto extrañamente fallido

Febrero de 2017. Los 76ers se rinden y se quitan de encima a la que era una de sus mayores apuestas, pero que a todas luces ya no tiene sitio, si es que lo tuvo alguna vez, en Philadelphia. Allí había llegado en el verano de 2013, recién elegido en el Draft de ese año por New Orleans y traspasado poco después a Phila. Había sido número 6 del Draft, a pesar de que acarreaba una grave lesión de rodilla sufrida en la 2012-13 que le iba a dejar fuera toda la 2013-14. Quizá eso le sacó del número 1, pero un Top-10 ya era un rédito notable para un jugador lesionado.

En Philadelphia llegó a tener en su curso de debut, tras pasar en blanco la 2013-14, una brillantez notable, como parte de Quinteto Ideal de Novatos de la 2014-15. Esperanzas de que el center fuera una de esas piezas con sitio en The Process, algo que se elevó en la 2015-16, de la de las 10 victorias solo de los Sixers, y donde Noel trabajó bien, al menos estadísticamente, ya que igualó las prestaciones de su curso de novato en casi todos los apartados con menos minutos sobre la pista. E incluso, en el caso de la anotación, las incrementó hasta los dobles dígitos (11,1).

Pero la llegada en tromba de Joel Embiid para la 2016-17, junto con la presencia de Jahlil Okafor en la pintura, dejaba sin sitio a The Eraser. El hecho de que no llegara a coincidir ni 10 minutos en toda la citada 2016-17 con Embiid en pista hablaba a las claras de que Brett Brown iba a tirar por el camino desprenderse de esta pieza antes de mercado estival. Y así fue, a finales del invierno de 2017, en una decisión no muy entendida en inicio por ciertos sectores de la afición de Philadelphia, a los que el tiempo ha terminado de iluminar. Noel era enviado a Dallas a cambio Andrew Bogut, Justin Anderson y la primera ronda del siguiente Draft con protección para las primeras 18 elecciones

Noel tira el año a la basura

En Dallas nunca estuvo su lugar. Algún día sabremos qué falló completamente, pero en su primera etapa en los Mavericks, reducida a un par de meses de finales de temporada y 22 partidos, bajó sus prestaciones con respecto a sus mejores números. No obstante, era poco tiempo para calibrar si de verdad valía la pena apostar por él, así que cuando llegó julio de 2017, con la oferta cualificada extendida sobre la mesa, los Mavericks querían darse y darle una nueva oportunidad. Durante los meses previos, durante la primavera, las informaciones aludían al interés de y de la entidad en general por amarrar a un jugador que, lesiones mediante, tenía un buen pasado y un incierto, pero quizá alentador, horizonte.

Lo que sucedió luego es que Noel pensaba que valía más de lo que realmente querían pagar por él, no solo en Dallas, sino en la NBA. El ex de Kentucky, con la seguridad que daba poder tener un año de trabajo extra si firmaba la oferta cualificada, buscó el contrato máximo, que para él se situaba en más de 20 millones por curso. En Dallas jamás le iban a dar eso, por muy loco que se hubiera vuelto el mercado, si bien en agosto se informó en diversos medios estadounidenses que los texanos habían llegado hasta los 17,5 millones por temporada como oferta. Y que había sido el propio jugador, que en todo este vaivén cambió de agente, el que había tirado abajo esa propuesta por insuficiente.

Tiempo después su entorno se encargaría de desmentir tal extremo, quizá para hacer menos dolorosa la decisión de Noel, sin gran atracción en el mercado y al que no le quedó más remedio que abrazar la oferta cualificada de los Mavericks, por 4,18 millones, el 26 de agosto de 2017. Un buen dinero, sí, pero lejísimos de alguien que había aspirado en su mente a ganar cinco veces más.

Así que a Noel no le quedaba otra que arrimar el hombro y trabajar, porque en menos de doce meses iba a ser agente libre sin restricciones y entonces ahí sí, si hacía una buena campaña, le podían dar más de los 4 millones escasos que iba a percibir para la 2017-18. El hecho de que jugadores con menos talento y calidad que Noel cobrando fichas superiores podía animar el pívot a conseguir sus grandes cheques, a ganárselos. Pero lo que sucedió fue todo lo contrario.  Era su año y lo arrojó por la borda.

Para empezar, porque Carlisle nunca le aseguró la titularidad y se vio pronto que las intenciones del entrenador no era alinearle de inicio por decreto. El 11 de noviembre todo se empezaba a torcer, y sin remedio, en la derrota en casa ante Cleveland. Ese día Noel cosechaba su primer DNP (Did Not Play), su primer partido en blanco de la temporada. Estaba sano, sanísimo, pero no trabajaba. Le adelantó en la rotación un jugador de la segunda o tercera unidad, un currante de la pintura llamado Salah Mejri. “Los minutos hay que ganárselos”, dijo Carlisle al respecto de la suplencia completa de Noel.

De ahí, en picado. En diciembre, en el descanso del partido en casa ante los Clippers, Noel visitaba la zona de prensa para comerse un perrito caliente. “Necesitaba energía para el segundo tiempo”, comentó el interior. No sabemos si aquí hubo ironía o franqueza, pero no disputó ni una centésima de segundo en toda la jornada, a pesar de la clara paliza de los suyos ante los Clippers.


Ya se había publicado entonces que no era un trabajador, que no era visto en Dallas como alguien que se implicara demasiado. Días después se anunciaba que pasaría por el quirófano para operarse del pulgar de su mano izquierda, una dolencia común según el propio Noel y que en algunos casos diversos jugadores que la sufrían optaban por seguir con ella y posponer la operación. No era el caso de Noel, de baja hasta el último día de febrero, cuando reapareció para un corto periodo último con Dallas. Un total de 12 partidos más, uno de ellos con 14 rebotes, su cuarta mejor marca como profesional y su récord del curso, dentro de una alternancia de entradas y salidas de la rotación.

Hasta el tercer positivo por marihuana. Curso cancelado, opciones de futuro liquidadas y Carlisle, que le habría dado la última oportunidad en este tramo postrero de la temporada, harto. Era su año, el de Noel, y lo ha tirado a la basura. Otro Top-10 del Draft de 2013 que no rinde ni de cerca con su puesto  de elección. Un número 6 de momento decepcionante. No al nivel de , número 1, pero calamitoso en cierta medida. Y mucha parte de la culpa es suya. De Noel.


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