El dúo de las oportunidades y las incógnitas

Las Houston Rockets solo han necesitado de los dos primeros meses de regular season para devolver ambas caras de la misma moneda. Nunca ningún equipo en la historia de la NBA había logrado encadenar siete victorias consecutivas inmediatamente después de firmar una racha negativa de quince derrotas.

En efecto, la franquicia de Texas ha transformado un balance de 1-16 en un 8-16 en apenas 16 días. El mismo tiempo que separó la derrota sufrida el 22 de noviembre contra los Boston Celtics del triunfo de este pasado miércoles en casa ante Brooklyn Nets. Casualidad o no, esta tendencia positiva coincidió con la aparición de los primeros rumores sobre un posible cese del técnico Stephen Silas. Pero profundicemos un poco más allá.

Los héroes de este inesperado resurgir han sido, sin ningún orden concreto, Christian Wood, Eric Gordon, Jae’Sean Tate, Garrison Mathews y Armoni Brooks. Un quinteto que no transmite demasiado pero al que le avala, de momento, los resultados.

En primer lugar, porque presenta el segundo mejor Net Rating entre todos aquellos quintetos de Houston que han compartido un mínimo de 25 minutos (+9,6). Y, en segundo lugar, porque ha permitido a los Rockets situarse como el tercer mejor ataque (118,6) y el séptimo Net Rating (+7,2) –por delante de equipos como Chicago, Brooklyn o Phoenix– durante esta racha victoriosa. Antes del triunfo ante los Bulls del pasado 24 de noviembre, los de Texas eran el peor ataque (97,3) y el equipo con peor Net Rating de toda la NBA.

Lo quizá más sorprendente es que ese hito se ha construido al margen de los dos jugadores llamados a liderar el futuro del proyecto. Jalen Green cayó lesionado del tendón de la corva en el primer partido de la racha. Por su parte, Kevin Porter Jr. fue importante en las tres primeras victorias, antes de que unos problemas musculares en el muslo lo obligaran a perderse los últimos dos partidos. Así, nos encontramos con que el backcourt titular no formó parte de los triunfos recientes ante New Orleans y Brooklyn.

Estos chicos necesitan rodaje juntos

Existen muchas lecturas y aspectos a considerar en los que profundizaremos más adelante. Pero los datos en frío son demoledores: cuando Kevin Porter Jr. y Jalen Green han compartido pista, los Rockets han sido un desastre en ataque, con un ratio ofensivo de apenas 97,2 puntos por cada cien posesiones.

Por el contrario, se transforma en un equipo verdaderamente competitivo cuando ninguno de los dos ha estado en la cancha. Su ratio ofensivo asciende hasta los 115,1 puntos y reciben hasta cuatro puntos menos por cada cien posesiones (108,3).

En pistaRatio ofensivoRatio defensivoNet Rating
Ambos97,2112,9-15,7
Solo Porter Jr.113,0103,0+10,0
Solo Green87,6118,6-31,0
Ninguno115,1108,3+6,8

La tabla recoge de forma muy esquemática la producción en función del jugador que esté en pista pero es incapaz de realizar un juicio real de todo el contexto que ha rodeado a los Rockets. Porque hay varios factores a tener en cuenta y puntualizaciones que es necesario abordar.

Durante las primeras semanas de la temporada, Silas insistió en utilizar de manera simultánea a Christian Wood y Daniel Theis para cargar la pintura de centímetros. A pesar de que ambos interiores son perfectamente capaces de abandonar el juego interior y sumar desde la línea de tres puntos, este planteamiento desencadenó en importantes momentos de obstrucción ofensiva.

Porter Jr. y Green no han sido capaces todavía se desarrollar un tiro sólido, estando los dos por debajo del 39% de acierto en tiros de campo. Así, ambos jugadores han optado por priorizar los carriles de camino hacia el aro, donde se han topado con una zona especialmente congestionada de cuerpos. Y recordemos que ninguno de ellos es un base al uso a pesar de absorber muchas posesiones. Si bien emerge como un defecto a corregir mientras confirman su adaptación a la NBA, este big ball propuesto por Silas no solo no ha ayudado al desarrollo del dúo sino que ha amplificado sus defectos.

Donde sí tienen responsabilidad directa los dos jóvenes talentos es en el ámbito defensivo, un mal endémico de la franquicia actualmente. Tanto Green como Porter Jr. tienen que fortalecer su cuerpo y desarrollar una mayor disciplina defensiva, sobre la pelota, en las ayudas, el lado débil y la comunicación. De momento, los rivales mejoran su acierto en el triple hasta un 7,2% cuando los guards están en pista. Durante la racha victoriosa, el acierto de los contrincantes desde la larga distancia ha caído desde un 33,3% (11º) hasta un 30,2%, el segundo mejor de la liga.

Sin alarmismos

Analizados fríamente los datos y condensadas las sensaciones de apenas un par de partidos, lo fácil sería señalar directamente a Green y Porter Jr. Pero no caigamos en estos juicios tras un periodo de tiempo tan escaso.

A nadie debería de sorprender que los Rockets hayan rendido mejor sin este binomio. Recordemos que Porter Jr. apenas cuenta con 21 años. Y hasta ahora ha hecho frente a más problemas extradeportivos que retos dentro de la cancha. Por su parte, Green es el flamante número dos del pasado draft. Y aunque a la NBA le guste quemar cartuchos a un ritmo fulminante, la paciencia debe ser la mayor virtud del actual proyecto de los Rockets.

Sin experiencia alguna y en pleno proceso de reconstrucción, en Houston no aspiran a ser grandes en 2022, sino a asentar las bases de un equipo al que se le obligarán resultados visibles en el medio plazo. Hablamos, quizá, en torno a los tres o cuatro años de cocción a fuego lento. Sí, estos Rockets han sido confeccionados para ser malos y perder durante esta temporada.

Mientras tanto, ensayo, error y aprendizaje. Fallar un alto volumen de lanzamientos o acumular excesivas pérdidas de balón no supone el peor de los males. Así, el cuerpo técnico tendrá que trabajar profundamente para pulir el juego de ambos, construir un sistema sólido y situarlos en el mejor contexto posible para que destaquen sus virtudes.

Los Rockets cometieron un error durante el primer tramo del curso. Entregaron las llaves del equipo a dos jugadores inexpertos y los situaron dentro de un sistema que acentuó sus debilidades. Con mejores decisiones, quintetos y tiempo, el backcourt de los Rockets debería de emerger como parte de la solución a los males del equipo y no como un obstáculo más.

(Fotografía de portada de Tim Warner/Getty Images)


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