‘El lebronazo’

Porque LeBron sigue haciendo historia a cada paso que da. Las expresiones mundanas y comunes se le quedan cortas al ‘Rey de Akron’.

No sé si conocéis a Luis Piedrahita. Es un ‘showman’ español, uno de los pioneros en del género de monólogo, además de mago y escritor. Recientemente ha sacado un libro a modo de diccionario ficticio con 222 nuevos términos en los que se juega con las letras de las palabras para crear otras cuyo significado se ajusta más a la realidad cotidiana.

Sin verdadera pretensión de coger esa senda, a un servidor le viene a la cabeza esto cuando asistimos a otra exhibición sobrenatural de . Es lo que pasa con genios de este tipo. Con se acuñó el adjetivo “jordanesco” para hablar de cualquier aspecto de la vida que pareciera fabricado por un semidiós. A este tipo de deportistas la RAE se les queda corta, por ello no va mal ir incorporando al vocabulario especializado alguna nueva expresión para hacerles una debida mención. Como cuando decimos que algo es “messiánico” o que una persona ha hecho una “nadalada”. Es argot, no está en el tocho de la Academia, pero sabemos de lo que hablamos. Con LeBron James ocurre algo parecido.

RAE, ponga atención

“Ya está. Ya lo ha hecho”, resuena en la cabeza de los aficionados. “¡El lebronazo!”. No hay una jugada específica que pueda ser definida con ese término, pero no por especialidad sino por el exceso de variedad.

Ese mate en contraataque que parece que va a acabar con la vida útil del aro.

Esa penetración que acaba anotando aun yendo uno contra cinco.

Ese triple que parece que no va a meter, pero acaba convirtiendo.

Ese tapón estirando el brazo hasta el cristal como si allí se acabara el mundo.

Son muchas las jugadas con sello propio con las que LeBron puede enviar su foto a una enciclopedia para que le dediquen una entrada. Ahí también está la grandeza, en la versatilidad y diversidad de opciones para seguir dominando la NBA como el primer día.

Un todoterreno

“Todoterreno” es precisamente otra de esas expresiones que el léxico fue formando a lo largo de su historia, no nació con él. Y es lo que es el alero de Akron, alguien que se debe adaptar a lo que venga si quiere mantener el trono por el que se le sigue considerando ‘El Rey’.

Y es que los han pasado varias situaciones negativas en tan sólo mes y medio de competición: las lesiones de Thomas, Thompson, Shumpert, y Rose (con la huida adicional de éste último), la adaptación tardía de Wade, la nula aportación de Zizic y Osman, la falta de minutos para Calderón o el poco acierto exterior de Smith, entre otros problemas que se han ido revirtiendo. El panorama llegó a ser desolador para el campeón de 2016 y subcampeón de 2017, pero el héroe salió al rescate una vez más.

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El foco de Lue estaba en la posición de base. Isaiah Thomas llegó lesionado y aún no ha debutado. Derrick Rose estaba preparado, pero nuevas molestias le han hecho hasta abandonar la disciplina del equipo para replantearse su continuidad como profesional. José Manuel Calderón sigue siendo un valor importante, pero con una rebaja de minutos significativa en comparación con los años en los que rozó el All-Star. “Necesitamos un puto base”, decía explícitamente LeBron a los cuatro vientos. La sombra de Kyrie Irving aún es alargada. Y aquel 24 de octubre ante los Bulls él mismo asumió esa función.

De cara a la galería o no, aquello funcionó. Lue encontró otro rol para Calderón, con más minutos pero menos influencia en el juego. Así le dio más cancha. Las bajas continúan, pero parecen no echarlas de menos. Los porcentajes exteriores, apoyándose en Korver y Love, fueron mejorando. Pero con LeBron James como epicentro, como siempre.

Muy criticada ha sido la explotación de LeBron en minutos por parte de su entrenador. 37,2 minutos en un inicio de fase regular, algo excesivo si lo ponemos en la balanza con otros momentos. Pero esta vez le necesitaban, estaba justificado.

Con los ajustes han pasado de estar 5-7, sumidos en los bajos fondos de la Conferencia Este, a otro panorama completamente distinto. En el momento en el que se publica este escrito los Cavs están 18-8 y acaban de finalizar en Indiana una racha de 13 victorias consecutivas, lo que iguala el récord de la franquicia en este aspecto. Un ejemplo de recuperación como pocos se han visto en los últimos años en esta liga. A lo mejor el “lebronazo” es esto, es ir contra viento y marea, es tipo de marcas, es pasar de la oscuridad del campo a las luces de la ciudad haciendo historia por el camino.

El mejor mes de su carrera

El esfuerzo titánico se ve plasmado en las hojas de estadísticas, que esta vez sí son el fiel reflejo de lo que está suponiendo James para la recuperación de Cleveland. En su 15ª temporada, con 33 años, LeBron acaba de firmar en este pasado noviembre de 2017 el mejor mes de su carrera deportiva.

En verano, a causa de una lesión que arrastraba en el codo, el ’23’ tuvo que cambiar la forma de lanzar a canasta. Ahora abre menos los brazos, es una más académica. Él mismo lo explicó y no parece ser casualidad que haya entrado en una nueva dimensión cuando nos referimos a lanzamientos en suspensión. Está en sus mejores porcentajes en tiros de dos (64%) y de tres (43%), con el añadido de que está anotando más triples que nunca: 2 por encuentro. En el dato de tiro real, de estaística avanzada, se va hasta el 66% (el mejor de su carrera).

A eso hay que sumarle el componente de todoterreno del que hablábamos anteriormente. Según publica la NBA, James es sólo el 3º jugador en toda la historia con un acumulado de 700 puntos, 200 rebotes y 200 asistencias en los primeros 25 partidos de una temporada. Un recorrido por terrenos desconocidos incluso para él, alguien con quien habría que hacer mucho scroll para hablar de sus méritos.

Y recordemos en qué condiciones está llevando a cabo estas nuevas marcas: plaga de lesiones, roles por descubrir, jugadores por acoplar, problemas extradeportivos, etc.


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