Retrospectiva: el step-back


Sirva este texto para poner en valor tanto el baloncesto de antes como el de ahora. No sólo para alabar las salvajadas expuestas en ‘The Last Dance’, ‘For Better or Worse’ o ‘Iverson‘; sino para apreciar las particularidades de este bendito deporte en su constante evolución durante su escaso siglo de vida.

Particularidades normativas y estilísticas. Cambios. No diré si para mejor o para peor (pues los habrá de todos los tipos y gustos). Simplemente cambios.

Uno de los más pronunciados y de los que más debates (y detractores) ha generado en esta última década es… The Defense.
No la intensidad o las ganas de quienes la llevan a cabo (eso es otro asunto), sino el espectro reglamentario en el que se desenvuelve la misma.

Aún a riesgo de pecar de facilón y maniqueo (pero sirva para entender el punto), basta con contrastar las muchas flagrantes no pitadas de los jugadores de los Pistons en sus diversos placajes a Pippen y sobre todo a Jordan, revestidas de dolo, con los 2+1 en favor de James Harden al menor roce de su piel.

El exceso de manga ancha se ha ido estrechando hasta alcanzar el diámetro del vaquero super skinny, prenda de la que muchos huimos por aquello de mantener el confort la dignidad.

Los Bad Boys, hoy jamás serían los Bad Boys; más que nada porque en el minuto trece de cualquier encuentro de cualquier serie de playoffs, estarían casi todos expulsados, debiendo salir a jugar la mascota y el utillero.

‘El contacto’: por Pierce y Pippen

Las defensas, en su principio de acción-reacción, siempre tienen un efecto directo sobre el ataque y, por extensión, los marcajes directos en los aclarados y las individualidades. Y aquí quiero resucitar una vieja pieza de ESPN rodada en informal directo, pero de un valor único a tenor de sus protagonistas.

Scottie Pippen y Paul Pierce. El primero vivió el periodo más dorado y bombacho de los stoppers, mientras que el segundo experimentó sobre todo la transición entre el viejo modelo y el actual.

El arbitraje flexible de finales de siglo XX, permitía cosas como que Rodman (el de Detroit) embistiera a Pippen como un ariete y salir de rositas del lance, así como a este último ejercer una defensa abrasiva de contacto sobre Magic Johnson, sin que eso le penalizase en exceso a la hora de acumular faltas personales.

Ahora muchos defensores prefieren mantener la distancia, abrir grandes pasillos e incluso arrojar confeti al paso de su oponente antes que apostar por una defensa, tapón o punteo que al mínimo error de cálculo implica escuchar el silbato arbitral y desde luego no a su favor.

La NBA contemporánea se decanta claramente por la anotación, los marcadores abultados, las posesiones cortas y el correcalles, por encima del ‘axila sobre axila’, el trash talk al oído y los sudorosos muros de contención.

Fruto de ello, el movimiento ofensivo rey de la pasarela, el step back (si bien mucho menos practicado en los noventa que ahora), ha sufrido, aún en su carnal simpleza, toda una evolución. Algo en lo que Pierce y Pippen pusieron el foco hace más de un año y que, fruto de la nostalgia agitada por The Last Dance, me permito volver a rescatar.

El ex de los Celtics, quien ya presumía de ponerlo en práctica en sus años mozos, nos decía que todo empezaba con una intención: la de atacar la canasta. Es decir, el step back de entonces no nacía como una idea premeditada, sino que surgía fruto de la necesidad de quien irrumpía hacia la pintura tratando de anotar.

“Cuando intentaba atacar el aro y alguien me cortaba el paso, entonces le empujaba con el hombro y ahí es donde hacía el step back para terminar de crear el espacio. Sobre todo cuando me fui haciendo más mayor y ya no era capaz de driblar por velocidad”.

¿Y ahora? ¿Es esta una maniobra que vemos a menudo? Diría que no.

Como el propio Pierce ejemplifica, ahora el paso atrás viene precedido de un cierto bote en solitario en el que el defensor (salvo que seas Smart o Beverley) tiende a guardar un margen de distancia.

“El juego ha cambiado muchísimo”, trata de explicar Pippen al respecto. “En nuestra era, al defensor se le permitía ser mucho más físico y pegarse a ti, por lo que tu tenías (y podías) usar tu cuerpo para apartar sus manos. A día de hoy la cosa es totalmente diferente. Al defensor no le está permitido tocarte apenas, por lo que se convierte en un movimiento mucho más difícil de parar”.

Preguntado sobre cómo optaría por (tratar de) defender este tiro, Pippen expone que él buscaría abordar a su atacante no de frente, sino desde el lateral, y molestando con el punteo la visión del tirador todo lo posible, asumiendo que el tapón es algo prácticamente inviable.

Obviamente el análisis de estos dos cracks no podía terminar sin una referencia al cómico step back 2.0 de James Harden sobre Ricky Rubio cuando vestía los colores de Utah (en el que, si nos fijamos, el español ya ponía en práctica esa defensa desde la diagonal ofreciéndole a Harden el lado débil), donde ya la tibieza arbitral alcanzaba un nuevo nivel que, por fortuna, fue rápidamente cauterizada, pues esto ya –en pos de un mecenazgo exagerado en beneficio del básquet de ataque– habría implicado, respecto de las defensas, un estado de vulnerabilidad absolutamente ridículo.

Dicho todo esto, y a pesar de los obstáculos de interpretación de la norma con los que tiene que lidiar a diario las defensas de la NBA, el step back continúa siendo un recurso técnico –aunque en apariencia sencillo– de complicada ejecución y bella factura, tal como no dejan de exhibirnos jugones de la talla de Luka Doncic, Jayson Tatum, Kemba Walker, Damian Lilard o el propio Harden entre muchos otros.

¿Opiniones?

Y ahora bien. Elevando el tema a un plano superior, aquel en el que el ‘¡Juegen!‘ disfrutaba de una escala de libertad mucho mayor en los noventa que en el presente, se me plantean varias cuestiones (de fútil respuesta):

  • ¿Qué nivel de dominio habría tenido Jordan ahora?
  • ¿Cómo de eficaces habrían sido las penetraciones de Harden, Irving, Rose o Curry treinta años atrás?
  • ¿Y Lebron? ¿Y Durant?
  • ¿Serían Rodman, Laimbeer o Dumars capaces de generar tanto impacto con sus defensas en el panorama actual?
  • ¿Llegó Ron Artest a la NBA con veinte años de retraso?

(Fotografía de portada de Mike Ehrmann/Getty Images)


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