Encrucijada en Boston Celtics: la caducidad del talento


Kyrie Irving acaba de comprometerse —verbal, que no de manera oficial— para seguir en Boston Celtics a partir del verano que viene, cuando será agente libre sin restricciones. Qué duda cabe que el máximo salarial va implícito en tal compromiso, pues el base no firmaría en ningún lugar por menos de lo que más permiten lo cánones. Y eso deja a la franquicia en una encrucijada interesante: el talento con el que cuentan para la temporada 2018-19 es infinito, pero la capacidad de mantenerlo unido será complicada a medida que acelere el calendario.

Para empezar, el problema más cercano pasa por Terry Rozier. El joven base inicia su último ejercicio con contrato garantizado y será agente libre restringido en 2019. Le pueden llover propuestas dado que su nivel alcanzaría para ser titular en un buen puñado de equipos; la oferta cualificada, pues, no será una opción y si Danny Ainge y los Celtics desean que continúe, deberán volver a profanar la cámara acorazada.

Pero no será el único. Jaylen Brown y Jayson Tatum son carne susceptible de firmar una extensión en 2019 y 2020 respectivamente. Hasta 2020 y 2021 no es imperiosa necesidad renovarles pero se trata de dos contratos que cuando completen el período rookie no valdrán menos de 16-18 millones anuales. Tirando por lo bajo, ambos dos. Más volumen económico que unir a las comprometidas arcas de los Celtics y más complicaciones para mantener el jardín intacto.

Se quedó Smart

Marcus Smart ya pudo volver a colocarse el anillo el pasado verano por entre 11 y 14 millones durante las próximas cuatro temporadas. Un desembolso concebido como necesario para no desposeer al equipo de su jugador más emocional en cancha —eso es decir mucho en Boston— y una parte indisoluble del proyecto que ahora parece plenamente optimizado. Smart estuvo desde el principio —de hecho, desde 2014— y es el jugador más antiguo de la plantilla además de alma del leprechaunismo americano. No era una opción prescindir de él.

Por volumen y calidad de los jugadores que tienen que atar en los próximos años, probablemente éste sea el ejercicio que mayor talento se pueda reunir en Celtics. Las futuras extensiones de Brown y Tatum podrían hacer que la franquicia sacrificase a Rozier dentro de un año. No conviene olvidar que todos los jugadores citados (más Irving) son susceptibles de derechos Bird (Bird Rights) en sus contratos por lo que eso facilita un poco la maniobra; sin embargo seis o siete jugadores con contratos por encima de los 15 millones de dólares podría ser demasiado para una cuenta corriente NBA. Aunque el aumento del límite salarial (este año en 101 millones y 123,7 el impuesto de lujo) año a año puede jugar a favor del viejo Ainge.

Recordemos que ya esta temporada Boston está por encima del límite salarial y rebasa ligeramente la frontera del impuesto de lujo (alrededor de 126 millones comprometidos). Igualar la oferta que llegase por Rozier el próximo julio supondría superar el listón de las multas económicas por una cantidad mayor y con ello el gasto anual se incrementaría sobremanera.

Qué hacer con Rozier

En el tejado de los Celtics, pues, está traspasar a Terry Rozier antes del cierre del mercado en febrero, opción poco probable si nos atenemos al punto de vista deportivo, pero algo no tan quimérico contando con que Ainge rara vez pierde elementos sin obtener nada por el camino. Las otras opciones que se presentan en Boston por Rozier son igualar cualquier oferta que llegase y o bien quedarse con el jugador excediendo el impuesto de lujo en una cantidad considerable o bien igualar y traspasarle a otro equipo; de esa segunda manera el jugador puede conservar derechos Bird y con un contrato ya de jugador importante podría desplegar las alas en otra parte. Los Suns han sido una de las organizaciones interesadas en el jugador de 24 años y talento todavía intangible.

Los Celtics tienen que ser muy cuidadosos con sus cuentas, pues ya poseen un máximo —Gordon Hayward—, otro está al caer en verano —Irving— y Al Horford podría seguir en la temporada 2019-20 a cambio de 30 millones (posee player option). El talento que hay en la plantilla excede sobremanera al cauce salarial que Boston paga por ellos, y eso es síntoma de trabajo enorme desde los despachos. De hecho, así se descubre un buen gestor, armando una gran plantilla por un valor económico menor al que tiene en realidad.

Y viene otra primera ronda

Tampoco olvidemos que Boston posee los derechos de primera ronda del Draft 2019 de Sacramento (siempre que ésta no sea la primera elección). Una baza más para hacerse con un nuevo talento joven con el que seguir estirando el proyecto ganador que se inició con la marcha de Paul Pierce, Jason Terry y Kevin Garnett a Brooklyn en 2013.

Y siempre queda el anhelo de Anthony Davis, quien según algunos expertos podría sentir el imperioso deseo de acabar en Celtics o Lakers si las cosas se tuercen en New Orleans antes de tiempo. En 2020 será agente libre y según fuentes consultadas por The Athletic, Davis y Kyrie han especulado sobre la posibilidad de jugar juntos. Ambos ya compartieron equipo en el Team USA ganando, por ejemplo, el Mundial en 2014.

Se avecina una era de lo más frondosa en el jardín de Danny Ainge y compañía. Sin embargo a partir de ya, con la situación de Terry Rozier primero, la dificultad de mantener el bloque unido se multiplicará por tantos dígitos como talento calza su plantilla.


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