Jugar en casa ha sido tradicionalmente una de las ventajas más asumidas de la NBA. Los datos de las últimas décadas matizan esa idea. Para quien siga la liga de cerca, conviene revisar cuánto vale realmente el factor cancha antes del inicio de la temporada 2026-27.
La evolución de las victorias locales
En la temporada 1976-77, los equipos locales ganaron el 68,5 % de sus partidos. Durante los años 80, la media se situó en torno al 66 %. En la década actual, ese porcentaje ha descendido hasta aproximadamente el 55 %. El margen medio de victoria del equipo local también se ha reducido, de unos cinco puntos a menos de dos.
No se trata de una anomalía puntual, sino de un descenso sostenido en el tiempo. La ventaja de campo sigue existiendo, pero pesa bastante menos de lo que suele atribuírsele.
El triple como factor igualador
Una de las explicaciones con más respaldo estadístico está relacionada con la evolución del juego. En 1983, los equipos lanzaban 2,4 triples por partido. En 2025, la cifra alcanzó los 37,6. Un baloncesto más dependiente del tiro exterior presenta una mayor varianza en los resultados, lo que reduce el impacto de factores ambientales.
La comparación con Europa respalda esta hipótesis. En la Euroliga, donde el volumen de triples se ha mantenido relativamente estable durante las dos últimas décadas, el factor cancha apenas ha variado. Ambas competiciones han mejorado de forma similar en viajes y análisis de datos, pero solo la NBA registra un descenso tan marcado.
¿Por qué viajar ya no penaliza al visitante?
El triple no explica por sí solo la tendencia. A finales de los 80 y principios de los 90, la liga sustituyó progresivamente los vuelos comerciales por vuelos chárter. Entre las temporadas 1987-88 y 1994-95, el porcentaje de victorias locales pasó del 67,9 % al 57,5 %.
En la actualidad, las franquicias se desplazan con nutricionistas, especialistas en sueño y protocolos de recuperación. A ello se suma la gestión de minutos: las estrellas descansan con frecuencia en la segunda noche de un back-to-back o en determinados partidos fuera de casa, lo que reduce la diferencia de talento entre local y visitante. La planificación de la liga apunta en la misma dirección, ya que los back-to-backs del calendario NBA 2026-27 se reducen a una media de 14,2 por equipo.
¿Qué sostiene todavía el factor cancha en la NBA?
La temporada 2020 permitió aislar el efecto del público. Sin aficionados en las gradas de Orlando, la ventaja local prácticamente desapareció. Ya antes del reinicio, los equipos mejor clasificados anticiparon esa pérdida y plantearon fórmulas para recrear la ventaja de campo en los playoffs de 2020. El dato confirma que el ambiente explica una parte relevante del fenómeno. Sin embargo, el regreso del público no ha devuelto al factor cancha sus niveles anteriores, lo que refuerza el peso de los cambios estructurales.
El otro factor que resiste es la altitud. Denver, a más de 1.600 metros, sigue siendo una de las pistas más exigentes para los visitantes: los Nuggets acumularon un balance de 67-15 en el Ball Arena entre las temporadas 2022-23 y 2023-24.
Qué cambia en la temporada 2026-27
El próximo curso incluye varios partidos en pista neutral. Raptors y Heat disputarán un encuentro de pretemporada en Quebec, mientras que San Antonio y New Orleans jugarán en enero de 2027 en París y Mánchester. En estos partidos, el factor cancha deja de ser una variable.
El mercado de apuestas también ha ajustado su valoración. Las casas de apuestas suelen cuantificar hoy el factor cancha en torno a 2-3 puntos de hándicap, frente a los 3,5-4 puntos habituales a principios de siglo. Plataformas como UFABET, con una amplia oferta de mercados de la NBA y cuotas en directo, permiten observar cómo reacciona la línea ante una baja de última hora o un cambio de ritmo. Esa reacción muestra que la condición de local ya no justifica por sí sola una cuota: las ausencias, el descanso y el acierto exterior pesan más.
El factor cancha no ha desaparecido, pero ha dejado de ser un argumento suficiente por sí mismo. En una liga cada vez más condicionada por el tiro exterior, jugar en casa sigue aportando una ventaja, aunque mucho más reducida que hace unas décadas.





