Hoiberg ‘enloquece’ sin Rondo

La baja de su base titular, de su base referente, por mucho que lo haya apartado en momentos concretos de la temporada, ha dejado a sin una idea clara de qué hacer. La ausencia de ha sido muy determinante, hasta el punto que en el momento en que cayó lesionado, los marchaban 2-0. Después, con él de calle, 2-2.

Lo más preocupante para Chicago no es la baja en sí, sino la falta de reacción y de recursos que ha traído consigo. A Hoiberg se le ha atragantado esta realidad, hasta el punto de enloquecer y llevar a cabo decisiones un tanto extrañas. El reparto de minutos anoche ante los Celtics fue muy particular. Y no dio el resultado esperado. Al final, lo que muchos se temían, se ha tornado cierto: Chicago es muchísimo menos sin Rondo en pista.

La extraña opción de Canaan

El base de Mississippi había jugado sólo 39 partidos (ninguno de titular) antes de los playoffs. Sin un impacto importante en la rotación, en muchas ocasiones había aparecido por pista con todo decidido y sumaba demasiadas noches sin disputar ni un solo segundo. Esa dinámica siguió en los tres primeros duelos ante los Celtics, donde incluso llegó a no vestirse de corto.

Sin embargo, tras la derrota del viernes, Hoiberg buscó alternativas en la rotación. No miró opciones como Denzel Valentine o Cameron Payne, que únicamente jugó los minutos de la basura en el tercer partido ante los Celtics. Tampoco tuvo que gustarle lo que hizo Jerian Grant en el cuarto choque. El técnico le colocó de titular y a los cuatro minutos lo sustituyó por Michael Carter-Williams. Grant no volvió a pisar el parqué. Con él, -10 para los Bulls. Poco después, en esa ola de imprecisiones y de no dar con la tecla en la que se hallaba Hoiberg, remplazaba al propio Carter-Williams, otra pieza errática en los dos duelos en Chicago. En ese momento, la ventaja para los Celtics había crecido y ya doblaban en el marcador a su rival: 13-26 con dos minutos por disputarse del primer cuarto. Un calco de lo visto en el tercer partido.

Así, Canaan parecía el salvador o la opción de emergencia, el clavo ardiendo de un Hoiberg perdido en decidir quién podía llevar la batuta de su equipo sin Rondo. El base hacía su primera aparición como profesional en la post temporada y se fue hasta los 34 minutos, con 13 puntos, 2 rebotes, 3 asistencias y 2 robos. En ningún partido de la Temporada Regular 2016/17 había jugado tanto Canaan, cuyo tope era media hora, el 20 de noviembre de 2016 ante los Lakers. Ese día Canaan también firmó su mejor actuación anotadora con los Bulls (17 tantos). Hoiberg, seguramente desesperado e incapaz de frenar al otro Isaiah, un Thomas que una y otra vez penetraba hacia el aro, para anotar, para doblar, para hundir al rival, vio en Canaan un recurso. Comparado con lo que aportaron Grant y Carter-Williams, el ex de Murray State no salió tan mal parado. Pero todo se antoja insuficiente. “Es un competidor increíble“, señaló el propio preparador sobre el base Celtic.

¿Para qué el traspaso de Gibson?

El viaje del pívot a los Thunder en el pasado mercado de fichajes, a cambio de Cameron Payne, Joffrey Lauvergne y Anthony Morrow se ha revelado como un gran error. Los Bulls se deshicieron de un titular como Taj Gibson, que estaba promediando 11,6 puntos y 7,0 rebotes, para reforzar las zonas exteriores. Eran los días en los que Rondo andaba de aquella manera con el vestuario y quizá, desde las oficinas de la Ciudad del Viento, pensaron que lo mejor sería cubrirse ante posibles eventualidades. Después, Rondo dio un paso adelante, los Bulls resucitaron y se metieron en playoffs. Sin embargo, una vez caído en combate el campeón de la NBA en 2008, podría haber sido el momento de rentabilizar el traspaso de febrero optando por situar en pista, más allá de los minutos donde todo está sentenciado, a Payne o Morrow. El viernes, esta pareja, junto con Lauvergne, demostró no contar con la confianza de Hoiberg. Anoche, tampoco. Denzel Valentine pasa por una situación muy similar.

A las realidades de Carter-Williams y de Grant, sin el interés de Hoiberg por alinearlos, y de Valentine, Morrow y Payne, defenestrados, se añade la de Paul Zipser. El austriaco no ha conseguido, todavía, ser un factor determinante y el cuarto partido deja a las claras que Hoiberg está algo enredado en el reparto de minutos. Después de hacerle jugar en playoffs más tiempo que su media de la Temporada Regular, Hoiberg le dio únicamente 13 minutos ayer, dentro de esa espiral de decisiones y vaivenes que han desnudado a un entrenador errático a la hora decidir qué hacer, con quién jugar y cómo rotar cuando su hombre capital, porque así se ha demostrado que es Rajon Rondo, no es de la partida.


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