Isaiah Stewart como arma exterior


El año cero de la reconstrucción en Detroit cuenta con mimbres y retales suficientes para ser optimistas. La salida de Blake Griffin rumbo a Brooklyn puso el punto y final a una etapa en Michigan que bien pudo definirse como un querer y no poder. Aunque ha dejado varios diamantes por pulir en el roster. Uno de los más interesantes responde al nombre de Isaiah Stewart.

El ex de los Huskies de la Universidad de Washington aterrizó en la NBA como uno de los interiores más físicos y potentes de su camada pero con muchas dudas respecto a su rango de tiro. Ya no solo se citaba un lanzamiento exterior casi inexistente sino un tiro en suspensión regular para cumplir en su salto al profesionalismo. Porque Stewart posee una velocidad y fortaleza propias de la liga actual pero sus recursos al poste le acercaban más al baloncesto old-school.

Su juego en el pick-and-roll, su carácter guerrero en la pintura y su capacidad reboteadora le augurarían un futuro prometedor hace varias décadas pero sin un lanzamiento fiable las posibilidades de éxito decaen en la actualidad. Tirón de orejas realizado, lo cierto es que Stewart apunta a silenciar a sus críticos. Pero vayamos punto por punto.

La muestra hasta ahora es sustancialmente pequeña pero suficiente para sacar las primeras conclusiones. El center ha intentado un total de 24 triples esta temporada y ha acertado diez. O lo que es lo mismo, un 41,7% de efectividad desde larga distancia. No resulta una cifra especialmente remarcable pero recordemos que buenos tiradores como Brook López o Nikola Vucevic rehuían del perímetro durante sus primeros años en la NBA.

Tampoco podemos pasar un detalle por alto: ni la pizarra de Dwane Casey recoge jugadas de este tipo para Stewart ni las propias defensas rivales parecen preocupadas al respecto. Según NBA.com, todos los triples que ha intentado esta temporada han sido liberados de marca. Es decir, con el defensor a más de un metro y medio aproximado de distancia.

Una respuesta que parece responder a los precedentes previos y su mayor impacto actual: la pintura. La efectividad del jugador es mayor en distancias cortas: del 60,4% bajo el aro y del 55,4% hasta los tres metros. Así, los planteamientos rivales están siendo muy claros con él: obligarle a que el tiro en suspensión sea su principal recurso. Aunque sea desde el mid-range.

Esta pasividad —o más bien el optimizar la energía defensiva— está ayudando a impulsar y desarrollar el lanzamiento de Stewart. Sin defensas asfixiantes encima y dentro de un contexto que no exige resultado instantáneos, el center puede lanzar sin presión, un ambiente en el que ya de por sí se maneja bien.

Si esta vocación tiradora se mantiene la próxima temporada resultará una bocanada de aire fresco para los Pistons. Actualmente, los de Michigan se encuentran entre los diez peores equipos de la liga en triples anotados por partido (12,1) y porcentaje de acierto (35,4%). En el apartado individual, solo tres componentes de la plantilla superan el 40% de acierto con dos o más intentos por duelo: Frank Jackson (43,9%), Wayne Ellington (42,4%) y el recién llegado Hamidou Diallo (54,5%).

Así, el futuro a corto plazo presenta dos cuestiones: la tendencia evolutiva de su rango de tiro y su respuesta cuando las defensas comiencen a tomar en serio su producción desde la larga distancia. Si, además, añade bote y creación, supondría un salto cualitativo importante. El tiempo definirá el techo de Stewart. No hace mucho leí una comparación interesante por parte de un periodista de Detroit: un Draymond Green con menor IQ baloncestística pero mejor lanzamiento. ¿Se cumplirá su vaticinio?

(Fotografía de portada de Harry How/Getty Images)


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