La prensa le reconoce el mérito a Thibodeau con el Entrenador del Año


Muchos lo daban como favorito para alzarse con galardón al Entrenador del Año, pero en el fondo pocos creían que pudiera ganarlo. Sin embargo, los votantes han entendido que el trabajo realizado por Tom Thibodeau está al alcance de muy pocos, y por ello finalmente ha superado a los dos máximos favoritos: Monty Williams (Suns) y Quin Snyder (Jazz).

Porque Thibodeau ha logrado lo que nadie ha podido en las últimas dos décadas, que no es otra cosa que convertir a estos Knicks en un equipo ganador. Y cabe puntualizar que lo ha hecho con una plantilla casi de segunda división con un Julius Randle como MIP del año; con R.J. Barrett dando un paso hacia delante, y con un Derrick Rose que ha vuelto a cumplir bajo sus órdenes entre muchas otras cosas. ¿Quién habría imaginado algo así? Nadie. O muy pocos.

Su gran mérito no solo ha sido el implantar los primeros cimientos de una cultura ganadora, sino que les ha enseñado a ganar. A no claudicar ante nadie. A no rendirse. Y a darlo todo durante todas las noches sin importar el rival que éste enfrente. Que son los Knicks y quienquiera ganarles habrá de sudar la gota gorda.

Los Knickerbockers coquetearon con el 50% en victorias y derrotas durante tres cuartos de curso, pero gracias a un magnífico sprint final en abril se colaron en la cuarta posición del Este con un récord de 41-31, su mejor resultado desde el 2013.

“Sé lo que significa este equipo para esta ciudad. Y también es muy significativo para mí. Tener el grupo que hemos tenido este año, la forma en la que se sacrificaron y jugaron los unos para los otros ha sido fantástico”, señaló al diario NY Post.

Y no podemos olvidar que los Knicks venían de sumar apenas 38 triunfos dos temporadas, y con su peor dato de la historia: un doloroso 17-65 en la campaña 2018-19 a las órdenes de David Fizdale.

Y precisamente ha sido Thibodeau el gran artífice del cambio junto a un formidable cuerpo técnico que ha moldeado a auténticos guerreros. La lástima fue la salida de Mike Woodson. Pero tanto él como sus ex compañeros Bryant, Erman, los dos Greer o Yoshimoto todos han aportado su granito de arena a una temporada formidable.

La lástima ha sido el final tan precipitado y la imagen pobre que han dado en la primera ronda de los playoffs, siendo barridos por los Hawks por 4-1. Pero ojo con los halcones que arrancaron con victoria ante los Sixers de Joel Embiid.

Si hay alguna mancha en su expediente quizás sea la salida precipitada de Austin Rivers. Quizás sea el concederle demasiados minutos a Elfrid Payton, o quizás sea el cambio de rol tardío de un Derrick Rose que demostró ser el mejor de los playoffs. Pero la perfección no existe. Ni tan siquiera en los mejores Bulls de Michael Jordan.

Y todavía hay mejor de mejora. A poco que las oficinas cierren la continuidad del grueso de veteranos o den la sorpresa con el fichaje de un gran agente libre, los Knicks van (deben) a presentar batalla.

Por último, cabe destacar que Thibs se ha colocado a la altura de dos históricos de los Knicks como Red Holzman y Pat Riley, los dos únicos conseguir el galardón al Mejor Entrenador del Año. “Esos eran mis héroes”, reconoció el actual entrenador.

Holzman comandó los dos únicos anillos de los Knicks en 1970 y 1973, y su récord al frente del banquillo fue de 1096 triunfos y 613 derrotas en 14 temporadas. Por su parte, Riley estuvo cuatro temporadas con un registro de 328-223.

(Fotografía de portada: Mike Stobe/Getty Images)


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