Disfrutemos

Entre traspasos para cuadrar plantillas, cortes y extensiones de última hora pasó la madrugada del 16 de octubre, el último obstáculo de un eterno verano que desemboca por fin en una nueva, (muy) novedosa y (más) excitante temporada NBA. Los Reyes, Navidad y mi propio cumpleaños. Todo en uno. Para mí y para todos vosotros. Porque la NBA es, para los que la seguimos de cerca, un auténtico regalo. Y ha llegado nuestro momento. Ahora solo queda disfrutar.

¿Fácil, verdad? Palomitas para algunos, cafés para otros (cafeteras enteras en mi caso) y un par de ojeras por cabeza. Poco más. Y vale la pena. Siempre vale la pena. Es la NBA…

Pero… ¿y si no fuera tan fácil? ¿Y si hubiera una barrera, un obstáculo final que nos impidiera disfrutar como deberíamos de una competición que nos apasiona?

Yo también fui ‘hater’. Y os puedo asegurar que no merece la pena. Durante tres/cuatro años me perdí gran parte de la magia de la Liga cegado por el atractivo del picante. Algo de lo que me arrepiento profundamente a día de hoy. Porque ahora entiendo mejor lo que ofrece la competición y lo que hice entonces con aquel regalo. Es precioso ser fan de un equipo (yo mismo soy de los Knicks), de un jugador (todos tenemos nuestros favoritos). Pero no hay nada comparable con lo que significa ser fan de la Liga. Ser un loco, un friki. Un fanático de la NBA.

Os cuento esto porque empieza una temporada fácil para el hater. El desembarco del rey en Los Ángeles, la llegada de un jugador como , la anomalía histórica que son estos súper-mega-híper-ultra … Mucha diana fácil. Historias que van a copar portadas día sí y día también. Historias que van a superar con facilidad el centenar de capítulos en una sola campaña. Historias que parten desde el minuto cero como un blanco perfecto. Y lo son… Son un blanco gigante para el que así lo quiera ver, para el que espera ansioso el fallo, el error. Pero, por encima de cualquier otra cosa, y esto creo que es lo más importante, son espectáculo, son millones de nuevos aficionados… Son pura NBA.

No digo que os subáis al carro de Doncic, de , de Embiid o del propio LeBron (no sabéis lo que odio esa expresión…). Tampoco que apoyéis a los Warriors si no os sale de dentro. Pero si os aconsejo, si me lo permitís, que disfrutéis también de todos ellos. Porque, como los highlights, el hype descontrolado y los famosos boxscores, nos gusten más o menos, son parte de ese maravilloso regalo que arranca hoy su temporada número 73. De nuestro maravilloso regalo. Son parte de la NBA.


NBA en columna es una nueva sección de nbamaniacs que Sergio Andrés realizará día a día durante la temporada 2018-19 que hoy comienza.


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