Kawhi tiene que compartir el verdadero MVP

Toronto ha hecho historia de la mano de un genio sin miedo.

Tenemos nuevo campeón y una nueva gran historia que contar. Una historia que pone a una franquicia canadiense en la cima del baloncesto mundial y a en el centro de todos los focos. Ha sido el anillo de los , de y de Marc Gasol. También ha sido el anillo de Fred VanVleet (¡qué pasada de partido!), Nick Nurse y Serge Ibaka. El anillo de la revelación/confirmación de Siakam, de Danny Green (repite) y de un país entero. Pero sobre todo, a ojos de todo el mundo, ha sido el anillo del cyborg.

Kawhi ha cambiado a los Raptors, ha convertido a la franquicia en un aspirante real. Fue el jugador al que había que mimar durante la temporada regular (el famoso load managment), el jugador que mantuvo el barco a flote completamente cojo cuando el equipo se hundía. Fue el que mató a los Sixers con un game-winner histórico en el séptimo de las semifinales de conferencia y el que salvó el 0-3 ante los Bucks en doble prórroga y arrastrando una de sus piernas. Y, claro, él ha sido el MVP de las Finales, el MVP de los playoffs (si existiera el premio) y, en definitiva, el jugador más importante de la temporada 2018/2019 en la . El jugador…

No quiero que malinterpretéis lo que digo: la NBA es una liga de jugadores y nadie ha sido tan importante como Kawhi. En definitiva, son los jugadores lo que ganan campeonatos para sus franquicias. Pero creo que hay una persona, y solo una en todo el mundo del baloncesto, que puede mirar a Kawhi a los ojos por lo conseguido esta temporada. Creo que hay una persona que ha sido al menos igual de importante que el MVP de las Finales. No es ni jugador ni entrenador, pero en la misma noche en la que su equipo ha ganado el anillo, Wojnarowski ha publicado que los Washington Wizards están preparados para ofrecerle hasta 10 millones anuales para que cambie de oficinas.

Evidentemente, hablo de , el gran arquitecto de estos Toronto Raptors. Hablo de una mente que no conoce el miedo, que vive de asumir riesgos y que solo tenía una cosa entre ceja y ceja desde que llegó a la liga: el anillo de la NBA.

Ujiri fue el responsable del traspaso de Carmelo a los Knicks en su primer febrero en Denver, fichó a Iguodala para sus Nuggets y se cargó a Bargnani recién aterrizado en Toronto. Después, consiguió a Norman Powell y el pick con el que eligió a Anunoby a cambio de Greivis Vasquez, traspasó por Serge Ibaka, eligió a Siakam en el número 27 del draft, firmó a Fred VanVleet (undrafted)…

Ujiri creó/construyó a los mejores Raptors de la historia (los de la 2017/18: 59 triunfos). Y después, sin conformarse, despidió a su entrenador (Casey) y traspasó al que había sido su mejor jugador (DeRozan). Lo arriesgó todo, como casi siempre. Esta vez lo hizo para conseguir a Kawhi, y en un intercambio en el que hay otras dos claves que nunca se nos deberían olvidar: llegó también Danny Green y Ujiri se negó a incluir a Siakam. Poca broma. Un traspaso que ya es historia de los Raptors, historia de la NBA.

Y por si eso no fuera suficiente, salió al mercado en febrero, vio una oportunidad y consiguió a Marc Gasol. Cuando parecía que lo tenían cerrado los Hornets y sin que nadie hablara de los Raptors. Salió de la nada, arriesgó y se llevó el premio. Otra vez.

Y hasta aquí su temporada. Hasta las Finales. Hasta el anillo de la NBA, el primero de la historia de los Raptors. Masai Ujiri, el único hombre del mundo del baloncesto con el que Kawhi podría compartir el verdadero MVP, el premio (imaginario) a la persona más importante, más decisiva de la temporada.


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