Los nuevos Suns


La franquicia ha dado un giro de 180º.

La ciudad de Phoenix tuvo el más que dudoso placer de ver la temporada pasada cada noche al peor equipo de la Conferencia Oeste. Pero tampoco era novedad: los Suns también habían sido el peor equipo de su conferencia los dos años anteriores. Tiempos oscuros en Arizona, un estado que no pisa los playoffs de la NBA desde la marcha de Steve Nash.

Esta temporada esperábamos un cambio. Fichajes de jugadores veteranos con experiencia en equipos ganadores (Ricky Rubio, Baynes), la renovación de Kelly Oubre Jr, la llegada de uno de los entrenadores más cotizados y con mejor cartel del mercado (Monty Williams) y un grupo de talentosos jóvenes liderados por Devin Booker que, con la ayuda de los nuevos, igual podrían empezar a cambiar el rumbo de la franquicia. Igual…

Os aseguro que ni los más optimistas esperaban esto.

Tras dos semanas de competición, los Suns son segundos en el oeste con un récord de cinco victorias y solo dos derrotas. Han sido el único equipo que se ha cargado a los Clippers de Kawhi, los dos partidos perdidos se les han escapado por un solo punto y ayer pusieron punto y final a la racha del último equipo invicto de la NBA: los Philadelphia 76ers.

Phoenix, ¿are you not entertained?

Y la pregunta del millón es la siguiente: ¿cómo narices lo están consiguiendo?

Hay decenas de datos que marcan el rumbo de este inicio de temporada y las evidentes diferencias con los Suns de la temporada pasada en casi todos los aspectos (igual lo hablamos todo en un vídeo de drafteados pronto). Un giro de 180º real, una transformación radical que ha convertido a uno de los peores equipos de la liga en un grupo de guerreros que se creen capaces de absolutamente todo.

Las claves

La pelea empieza atrás. Los veteranos, un par de especialistas desde el banquillo (Carter y Bridges) y el nuevo técnico han cambiado la mentalidad del equipo y los Suns han pasado de ser la segunda peor defensa de la NBA la temporada pasada a ocupar un puesto en el top-10. Reciben casi 14 puntos menos cada 100 posesiones que el curso pasado. Una barbaridad.

En ataque, con Ricky al mando y pisando constantemente la pintura rival para decidir desde allí, los Suns corren un poco más (tres cuatro posesiones más por partido), circulan muchísimo mejor el balón (son segundos en asistencias y primeros en porcentaje de canastas asistidas con un registro superior al de los Warriors de la temporada pasada) y, como consecuencia, encuentran muchas más posiciones de ventaja para atacar o lanzar: han subido 11 puestos en porcentaje de acierto en los tiros y 22 puestos en porcentaje de acierto en los triples.

Especial interés en el lanzamiento tiene el caso Devin Booker, con escolta liberado de otras tareas (Ricky…), madurando en la selección de tiro, eligiendo sus momentos durante cada partido y anotando con unos porcentajes de acierto salvajes: 53,5% en tiros de campo, 50% en los triples y 90% en los libres. Ayer reventó a una de las mejores defensas de la NBA con una exhibición.

Son un equipo híper competitivo. No han estado 10 abajo desde el primer partido (fueron unos segundos) y conceden 10 puntos menos en la pintura por encuentro (¡Baynes!) que la temporada pasada.

Muestras de mejora en cada rincón y, sobre todo, una dureza y una confianza ciega en sus posibilidades que no se veía en Phoenix desde que se fue el mago canadiense. Empieza a salir el sol en Arizona.


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