Pascal Siakam y la sucesión de Fibonacci

No hay duda de que los de Nick Nurse son una de las historias de la temporada. Pese a que los canadienses ya sorprendieron a propios y extraños el año pasado, los cambios en la plantilla y en el banquillo han dado al equipo un salto de calidad, y nadie se atreve ya a no incluirlos entre las grandes potencias de la NBA. No obstante, en esta notable mejoría hay un jugador cuyo crecimiento destaca por encima del de los demás.

Hablamos de , que a sus 24 años se ha convertido este curso en parte indispensable de un equipo aspirante a todo. A principios de temporada parecía destinado a no ser mucho más que un buen jugador de rotación, pero con el paso de los partidos su presencia ha acabado siendo tan importante como la de hombres de la magnitud de Serge Ibaka, y no muy inferior a la de todo un ídolo de la franquicia como es Kyle Lowry. No en vano, solo Kawhi Leonard tiene un mayor impacto estimado que el camerunés, cuyo rendimiento analizaremos a continuación.

Crecimiento sin límites

Empecemos explicando conceptos. La sucesión de Fibonacci, mencionada en el titular,  es una sucesión numérica que comienza con el 0 y el 1, y, a partir de estos, cada uno de los siguientes números corresponde a la suma de los dos anteriores. Es decir: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55… Y así hasta el infinito. No desconectéis los de letras que ya reconducimos.

Como veis, se trata de una sucesión que no solo no deja de crecer nunca, sino que cada paso que da es más grande que el anterior. Exacto, tal y como ocurre con Siakam, quien no solo da la sensación de ir a más cada día que pasa, sino que parece tener un ritmo de crecimiento cada vez más acelerado.

Sus recursos para anotar, su habilidad y coordinación en el bote y en sus movimientos (qué reversos tan maravillosos), su toma de decisiones, su entendimiento del juego… Todo en su baloncesto es mucho mejor de lo que era hace un año. Y quién sabe de qué estaremos hablando a estas alturas de 2020.

Más importante, más eficaz…

Todo esto se ha visto, por supuesto, reflejado en sus números. Siakam no solo anota (15,6), rebotea (7) y asiste (2,8) más que nunca (es lo lógico teniendo en cuenta que juega más minutos por partido), sino que sus cifras de puntos y rebotes por cada 36 minutos son también notablemente superiores. Y todo, cómo no, con los mejores porcentajes de tiro de su carrera.

Es especialmente llamativa su mejoría en el triple. Si entre sus dos primeras temporadas su porcentaje en el tiro de tres creció en casi un 8%; entre la segunda y la tercera (o sea, esta) lo ha hecho en más de 11%, pasando de un 22% a un 33,3% de acierto. Y esto, en el curso en el que más se está prodigando en el lanzamiento de triples. Lo dicho: Fibonacci.

Actualmente, el de los Raptors presume de un 62,2% en el True Shooting, la estadística que mejor mide la efectividad global en el tiro. De entre los jugadores que lanzan a canasta 11 o más veces por partido, solo seis le superan en este apartado: Harden, Durant, Antetokounmpo, John Collins, Capela y Curry. Desde luego, no hablamos de seis jugadores cualesquiera.

…y más líder

Todos estos cambios a mejor no se entienden sin un paso adelante de Siakam a nivel de liderazgo y de responsabilidad. Ya no es un jugador de rotación más, sino alguien a quien hay que considerar como un pilar básico en el esquema de Nurse. Tanto es así, que en más de una ocasión se ha erigido como líder del equipo en ausencia de una de los dos All-Star de la plantilla, e incluso en encuentros en los que estos no estaban especialmente inspirados ha acabado siendo él quien ha tirado del carro.

No hay más que echar la vista atrás y fijarse en sus actuaciones para ver que estamos ante alguien que no se cansa de dar pasos de gigante. Hasta en 6 ocasiones ha fijado un nuevo récord de anotación personal en lo que va de curso (establecido ahora mismo en 33 puntos), hace menos de un mes logró su primera canasta ganadora sobre la bocina, e incluso ha sido ya reconocido por la NBA, que le nombró Jugador de la Semana de la Conferencia Este a mediados de noviembre. Crecer, crecer y crecer.

Two-way

Pero no todo es atacar. Pascal, con una agilidad difícil de ver en un hombre de 2,06 y una envergadura de 2,22, posee unas condiciones excelentes para ser un gran defensor tanto en el perímetro como en la pintura, y cada vez parece saber explotarlas mejor. Es habitual ver cómo Nurse le empareja con el rival más “indefendible” (Anthony Davis, Giannis o Durant por ejemplo) y cómo es capaz de dar el tipo en prácticamente todas las circunstancias. Si bien aún tiene margen de mejora en algunos aspectos, no hay duda de que hablamos de una pieza clave para una de las mejores defensas del campeonato.

Es más, el Defensive Win Share, la estadística que estima la cantidad de victorias que un jugador aporta a su equipo desde la defensa, reconoce al camerunés como el hombre más importante de los Raptors en este aspecto empatado con Leonard (2,4). Este no es un dato que deba sorprender en exceso, pues, salvo el ya ausente Valanciunas, ninguno de los jugadores habituales en la rotación de Nurse mejora el defensive rating de Siakam (104,2).

El MIP en el horizonte

Estos parecen méritos más que suficientes para pensar en él como gran candidato a Jugador Más Mejorado de la temporada. Se tratará de un premio muy disputado, pues entre sus rivales hay hombres como Buddy Hield, que ha experimentado una explosión brutal, o D’Angello Russell, que se ha convertido en una estrella de la NBA cuando parecía camino de estancarse, pero las opciones del camerunés son más que firmes. No obstante, el mayor premio puede no ser individual, pues, con Siakam a este nivel, una superestrella como Kawhi, y el refuerzo de Marc Gasol, se presentan los que posiblemente sean los playoffs más ilusionantes de la historia de los Raptors.

Nota de la redacción: 12 horas después de la publicación de este artículo Pascal Siakam llegó al máximo de su carrera con 44 puntos.

(Fotografía de portada: Vaugh Ridley/Getty Images)


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