¿Por qué J.J. Redick debe ser (sí o sí) titular?

Que haya decidido, a instancia de parte, bajarse del Tiovivo hasta nueva orden —es decir, hasta averiguar qué diablos sucede con ese hombro del inframundo—, facilita mi rol de fiscal en este artículo, ya que lo último que me apetece es tener que dar otro palo más a un número 1 del Draft ya de por sí bastante noqueado.

Aún así, de ser necesario lo habría hecho igual, sin reservas. Porque estos Philadelphia exigen un quinteto con de titular y un Markelle Fultz (o cualquier otro exterior: Shamet, McConnell, Korkmaz…) como suplente. Un dibujo necesario que eleve la diversidad y ramifique la previsibilidad de la ofensiva de Brett Brown.

Como digo, no vengo a hacer leña del árbol caído, por lo que iré al grano en esto: Fultz, en sus condiciones actuales, no podía lanzar. No es que no supiera o se le hubiese olvidado. Simplemente, en base a factores que escapan a su control, no podía. Y el quinteto de los 76ers, dan igual las demás virtudes de Fultz (penetrar, defender, rebotear…), precisa tiradores. Tiradores en todo el abanico del concepto. Y nadie —NADIE— como J.J.

Un complemento estelar

Esto es así porque hay una primera e insorteable premisa; un aro por el que pasar: Ben Simmons, Jimmy Butler y , o sea, el nuevo Big Three, va a compartir muchísimos minutos en pista y desde luego va a ser siempre titular.

El tema del ‘4’, del ala-pívot, es bastante más complejo y quizás mereciera otro artículo a parte el ver qué pros y contras implica darle más protagonismo a Chandler sobre Muscala, o sobre si convendría alinear a Amir Johnson por dentro, desplazando a Embiid a los márgenes de la botella. Como digo, es otro asunto que no abordaré aquí.

Hoy toca asociación exterior. Todo el baloncesto de ataque que se genera en el perímetro como punto de partida, y se desenrosca, a veces sibilino, a veces como un zarpazo, con el mismo fin: atacar el aro. Y ya antes de autodeclararse en cuarentena, Fultz había perdido el puesto de guard titular en beneficio de Redick. Poco importan al coach sus 34 años; su muñeca castiga casi tan bien como siempre, y el quinteto clamaba por él.

No solo de tres vive el básquet

Mucho (demasiado) se ha hablado del triple. ‘Del triple que perdían los 76ers sin Covington. Del triple que perdían sin Saric. De que el triple en catch&shot no es la especialidad de Butler. Que Simmons no tiene trip…’ sí, algo (no todo) de esto es cierto; pero quedarse en ello sería quedarse muy corto. Pues el tiro en suspensión es mucho, mucho más, aunque no siempre valga tres puntos. El mid-range shot, tan denostado últimamente, aún mantiene cierto estatus en algunas pizarras de la competición.

Zach Lowe y Howard Beck (ESPN y Bleacher Report) hicieron notar hace una semana algo ya sabido por todos, y es lo que holgados respiran los 76ers cuando el swing de Redick está en cancha a su servicio; pero además quisieron poner el foco sobre un tipo de jugada en concreto (el handoff) y lo que sucede cuando la implementan dos jugadores en particular (Redick y Embiid).

“Redick buscando el handoff con Joel Embiid es, sin duda, el componente más importante de la ofensiva de los 76ers… al menos en media cancha”, afirmaba, categórico, Lowe. Y no le falta razón.

Los de Pensilvania son el tercer equipo de la NBA que más descarga sobre esta vía su juego de ataque; el 8,6% de sus acciones (solo por detrás de Nuggets y Magic) vienen de ahí. Eso se traduce, hasta el momento, en un total de 86 puntos, segundos de la Liga. Y sin embargo no están, ni de lejos, entre los mejores en cuanto a eficacia. Ahí caen hasta la 19º posición (38,8%), produciendo tan solo 0,93 puntos (13º) cada vez que la ponen en práctica. Es decir, otros equipos no recurren tanto a ella, pero les superan claramente en efectividad.

Por eso, hasta que llegue el mercado invernal y Elton Brand se lance a la piscina a por los ‘Korver y cía’, Redick es tan importante. Desde un punto de vista general —ya que con pocos tiradores de tres (no huérfanos pero sí escasos), los 76ers necesitan multiplicar sus formas de hacer daño— y desde otro particular —los rivales saben que Redick es el mejor triplista del equipo, por lo que el shooting guard también debe buscar formas alternativas de hacer daño—.

Tan distintos, tan complementarios

Y ahora añadamos al otro elemento de la ecuación, Joel Embiid. En combinación, pívot y escolta son la pareja del vestuario que más minutos acumula en pista esta temporada, con 504. Y esto es porque Brett Brown y su sanedrín hicieron sus deberes en verano. El dato dice que en la 2017/18 el dúo compartió más de 1.000 minutos en pista, destilando un net rating favorable de 12,8 puntos. Juntos son puro juego. Y este año, van por el mismo camino. De entre los habituales, vuelven a ser el tándem más productivo con un net rating de +9,6 (el dúo Embiid/Simmons, por ejemplo, con 416 minutos en pista, tiene un net rating de +4,8).

El handoff, recordemos, es una jugada que arranca el pívot con el balón en sus manos, y en la que a continuación un jugador abierto inicia una acción en diagonal de desmarque.

Varias opciones a partir de ahí: dicho jugador intentará (o amagará) con recibir el balón directamente del pívot, quien a continuación podrá optar por poner un bloqueo al marcador, jugar en pick&roll (ejemplo aquí), o directamente no llegar nunca a dar la asistencia (fake) e internarse él mismo hacia el aro aprovechando el supuesto de pase en forma de señuelo, quedando liberado.

Solo hay otra pareja en la NBA que tiene más predilección que Embiid y Redick por esta jugada. El dúo de Colorado, Nikola Jokic y Gary Harris.

https://www.youtube.com/watch?v=E9dSi-qXUCI

De hecho, en el apartado singular comprobamos, en la actual RS, que solo Harris incide en esta acción más veces que Redick en cada partido (5,6 intentos a 4 respectivamente).

Mientras en el de los Nuggets 1/3 de sus lanzamientos nacen del handoff, en el de los 76ers hablamos de 1/4 (que tampoco está nada mal).

Recuperamos la figura de Embiid, una vez más, para ver lo importante que es su presencia; que sea él y no otro quien ponga en situación a Redick de percutir.

El camerunés, fenomenal tanto en sus pantallas como en hacer creer a sus rivales que va a girar sobre sus talones y atacar el hierro (un temor fundado, por otra parte), permite, como ningún otro, que Redick salte y dispare con el cielo despejado y los punteos lejos de asustar. ¿Resultado? En triples, el año pasado, si su media de acierto fue del 42%, esta subía hasta el 44,9% (bárbaro) cuando el tiro venía precedido de asistencia del center.

Bienvenido, Buckets

Esta temporada le está acostando arrancar desde 7,25 (flojísimo 35%), pero en tiros de dos sí se nota la mano, no solo de Embiid, sino del Big Three al completo (encesta el 58% cuando ellos le asisten); efectos colaterales del defensor, que no sabe en que dirección tirar, y terminan en una ventaja para Redick, por ser el rival más débil, que plasma justo lo contrario a base de rapidísimos y certeros chofs.

Rescatamos, a colación, unas declaraciones del pívot All-Star justo tras jugar su primer partido con Jimmy Butler, ambos ya con el mismo color de uniforme: “Hicimos un par de jugadas de handoff, lo cual es algo que practico a menudo con J.J [Redick]. Es una situación de la cual tenemos que aprender a tomar ventaja, porque siento que J.J y yo somos realmente imparables cuando nos combinamos. Contar con Jimmy y pensar en ejecutar ese tipo de jugadas con él… creo que podemos alcanzar otro nivel”.

Porque efectivamente. Butler no solo no es mucho peor que Robert Covington como tirador de tres (apenas un poco), sino que además, debido a su capacidad de bote, su movimiento off ball y su balance (en definitiva, su condición de jugador completo), puede ser una fantástica (y urgente) alternativa que descargue a Redick, convirtiéndolo en tan solo el cincuenta por ciento de esta ecuación, y disparando su eficacia.

Porque en triples no sé, pero en handoffs, ni Simmons, ni Fultz, ni Covington ni (casi nunca) Saric. Pero Butler sí. Butler puede. Y esto son magníficas noticias para J.J.

J.J. Redick en acciones handoff

*(Tabla obtenida de Synergy Sports)

La progresión es imparable. Según un estudio de HoopsHype, el escolta de Philly es un fijo en el Top-5 de la NBA en acciones en handoffs desde el curso 2014/15. De ser un cartucho ocasional a convertirse en columna vertebral en el baloncesto de un jugador que, a las mil maravillas, está sabiendo envejecer sin dejar de ser mortífero.

Cierro con palabras de uno de los scouts más reconocidos de la Conferencia Oeste (cuyo nombre ha mantenido The Press-Enterprise en el anonimato): “Él [Redick] lee y utiliza las pantallas en handoff como nadie más en la liga. Es además uno de los atletas mejor acondicionados, por lo que es capaz de hacerlo durante los cuatro cuartos. Sin duda, un IQ para el baloncesto absolutamente tremendo”.

Los 76ers, para asaltar definitivamente el Este, necesitaban un Big Three. Y puede que aún necesiten algún tirador. Pero que nadie olvide a J.J. Porque el treintañero de necesario, nada. Imprescindible.

(Fotografía de portada de Mitchell Leff/Getty Images)


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