Portland Trail Blazers, un (posible) octavo envenenado


Y ahora, ¿qué hacemos con los Portland Trail Blazers?

De manera evidente, el producto que expusieron antes de la pandemia no era lo normal. Muchas bajas y capitanes generales en huelga involuntaria. Todo eso terminó. Portland es el mejor equipo ofensivo desde que se juegan partidos oficiales en la burbuja NBA (122,0 puntos cada 100 posesiones); y su resurrección plantea una distorsión sobre la tabla del Oeste: están peleando por ser octavos —aún son novenos— pero, en realidad, en su nivel actual podrían encajar perfectamente del tercer al séptimo lugar de la conferencia.

Lo que es lo mismo, estos Blazers, si al final catan playoffs —solo medio partido detrás de Memphis ya— son un octavo envenenado. Porque sí, puede que llegasen a la orilla como peor récord para la postemporada, pero ahora mismo son más peligrosos que otros que descansan más arriba —Dallas y Utah, mínimo—.

En defensa siguen sin tener remedio (puesto 17 de 22 en la burbuja y cuarta peor en el conjunto de la temporada). Aunque Jusuf Nurkic tape muchos más agujeros que Hassan Whiteside, estos Blazers juegan a muchísimos puntos. 140, 124, 110 y 125 han sido sus anotaciones en Florida. Se les caen los puntos de las manos y también a los rivales. Primos lejanos de los Phoenix Suns de Mike D’Antoni.

El caso es que aunque en defensa sigan necesitando cuadernillos de verano, con Damian Lillard, C.J. McCollum no te puedes fiar. Menos cuando a Carmelo vuelven a pedirle el carnet en las discotecas o Gary Trent Jr. es el mejor triplista en la burbuja. Solo se le acerca —ninguna sorpresa— Lillard. Sí, Portland juega con muchísimo abuso del triple. Y lo mejor es que les sale de cine.

Por cierto, Terry Stott cree haber encontrado la fórmula química para resucitar a Carmelo. Eso, además de su recién estrenada talla de pasarela, claro está. “Al principio en su carrera, obviamente la pelota estaba en sus manos, pasaba por él. Ahora ha asimilado bien su rol dentro de este equipo”. Ese rol pasa por hacer la fila, como todos, de manera religiosa y solo disparar cuando toca y los jefes lo permiten. Dicho sea de paso, Melo lo está clavando en Orlando.

¿Ante Lakers?

Lo que quiero grabar en en este texto es que si llegan a playoffs, los Blazers serán un octavo muy engañoso. Exigen mucho a las defensas rivales y los Lakers, en el caso de que se enfrentasen a ellos en playoffs, podrían volverse locos. El conjunto de Frank Vogel es uno de los equipos que mejor ha defendido los triples (34,3 por ciento) durante la temporada; y desde Florida han replicado más o menos ese rumbo: 35,1. Eso les ayudaría frente a Lillard y cía.

En contra de los Lakers, que no estará Avery Bradley para dar la turra al propio Dame y McCollum antes de que saquen a pasear la recortada.

Porque —ya lo sabíamos— Lillard vuelve a ser cosa seria: primer jugador de la historia con un partido de 45 puntos o más, 10 asistencias o más y 10 triples o más. Podría prender fuego un parque acuático.

Los Blazers podrían ser uno de los octavos más duros de la historia de la NBA. Uno con pasado reciente en las finales de conferencia.

Por eso, si finalmente hay cruce contra los Lakers —antes habría play-in— el equipo púrpura y oro tendría que acelerar. Antes del parón eran el cuarto mejor ataque de la NBA (112,6 puntos por 100 posesiones), y en Disney son el peor de los 22 (95,7 por partido). Ganaron a los Clippers, principal enemigo en el Oeste, pero su mejor cara ha hibernado. No sabemos si por la relajación de haber conseguido ya el primer lugar de la conferencia o qué pero ante Portland seguro que LeBron querrá devorar a varios compañeros.

También puede ser dato a considerar la relación de los Lakers con los triples: ahora tiran más que antes del parón —claro, J.R. Smith y Dion Waiters—, pero aciertan menos: 35,5% antes y 23,4 ahora, la peor cifra de la reanudación. El 2 de 19 ante Houston el jueves fue, directamente, una barraca de feria.

Que se anden, pues, con ojo James y compañía. Portland sería el peor compañero de pupitre posible para la primera ronda de playoffs. Y si no empiezan a calentar el cuentakilómetros, se pueden llevar algún susto. Porque los Blazers llegarían octavos pero con todo el veneno del mundo —y nada que perder— dispuesto a infectar al gran favorito.

(Fotografía de portada: Kevin C. Cox/Getty Images)


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