Previa Grizzlies vs. Spurs: ¿tiene Popovich un as en la manga?


Fecha: Jueves, 20 de mayo.

Hora: 1:30 am (hora española).

Pabellón: FedExForum, Memphis.

Balance del enfrentamiento esta temporada: Memphis Grizzlies 2-1 San Antonio Spurs.

Ausencias: Grayson Allen (duda), Luka Samanic, Derrick White, Trey Lyles (duda).

El favorito es Memphis. La franquicia de Tennessee ha demostrado una vez más estar cerca de los mejores equipos de la Conferencia Oeste; tanto es así que el último día se jugaron el acabar octavos con Golden State Warriors. No lo lograron, pero sin duda viven a un paso de la élite, siendo además un conjunto en clara línea ascendente.

Los Grizzlies son jóvenes y tienen mucho talento. Ja Morant es el líder, pero tras él hay un elenco de jugadores que invitan a pensar que el presente y futuro del equipo está asegurado. Dillon Brooks es un gran complemento en el backcourt, y es muy probable que sea el encargado de ocuparse de DeMar DeRozan. Brooks tiene muchos puntos –ha promediado 17,2 en 29,8 minutos–, pero más allá de ello te asegura una intensidad en el perímetro que puede ser determinante en eliminatorias, y más si estas son a un solo partido como es el caso del play-in.

Memphis es fuerte por fuera, pero es que en la pintura también tiene un jugador diferencial en Jonas Valanciunas. El pívot lituano ha completado una excelente campaña y es fundamental en la capacidad reboteadora del equipo, que pasa por ser el segundo que más balones recoge bajo el aro rival de toda la NBA con 11,7 capturas por noche. Esta es una gran diferencia con los Spurs, ya que estos ocupan el puesto 24 en rebote ofensivo y el 18 en general (Memphis es 4º). Sí, para los Spurs hacerse fuertes bajo su canasta será fundamental.

Acabando con los Grizzlies, no podemos obviar la presencia de Jaren Jackson Jr.. El ala-pívot aún está recuperando el tono tras volver a las pistas el 22 de mayo. Una lesión de menisco le apartó de las canchas en agosto de 2020 y por el momento no ha mostrado su mejor versión. Se le está viendo mal en el tiro y quizás algo lento en ocasiones puntuales, pero no descartemos que desde ya retome su papel protagonista en el equipo. Si es así, los Spurs tienen mucho de lo que preocuparse.

¿Puedes fiarte ante San Antonio?

Para nada. Si algo nos ha enseñado la historia de las últimas décadas de la NBA, eso es que los Spurs siempre están ahí. No son el equipo campeón de antaño, pero sí uno que día sí (y día también) tiene un plan para poner al rival contra las cuerdas. A buen seguro Gregg Popovich tendrá claro qué hacer para poner obstáculos al juego de Morant, minimizar la fortaleza interior de Valanciunas y… como suele decirse, llevar el partido a su terreno.

Si consigue frenar a unos Grizzlies que son el octavo equipo con mayor ritmo de la Liga, a partir de ahí todo quedará en manos de DeMar DeRozan. El veterano escolta es un jugador añejo, uno que hace de la media distancia su hogar, uno que a buen seguro en los 90 hubiese tenido un reconocimiento mucho mayor. Lo cierto es que hablamos de un jugador superlativo. Este curso lo ha finalizado promediando 21,6 puntos, lo cual supone que sea su octava campaña consecutiva superando la veintena de puntos.

DeRozan es el guía, y parece imposible que no realice un gran partido. Justo por ello el resultado puede depender de que alguno de los escuderos (hay muchos) dé un paso al frente. Puede ser Dejounte Murray, quien sin duda apunta a ser la sombra de Morant. Puede ser Keldon Johnson, quien ha tenido un buen año quizás algo empañado por las últimas semanas. Y bueno, por supuesto tienen a dos fantásticos veteranos como Rudy Gay y Patty Mills. Armas tienen, la batalla está asegurada.

El triple, factor oculto

Ambos equipos tienen un ritmo parecido de juego (100,7 posesiones por partido Memphis y 99,5 San Antonio) y ambos controlan el balón realmente bien (son segundo y tercero en el rato de asistencias por pérdida, respectivamente), entonces… ¿qué puede marcar la diferencia? El triple. Tanto los Grizzlies (23º) como los Spurs (30º) están entre los que menos lanzan de la NBA, pero justo por ello, a un partido, si alguno logra dar un giro de 180 grados a tal dato podría llevarse el triunfo. Romper el molde es lo que necesitan unos y otros. Se conocen bien y tienen controladas las fortalezas y debilidades del rival, y es por ello que encontrarse con un golpe inesperado puede ser definitivo.

No le damos más vueltas. Si todo va según lo previsto y nos ceñimos a los datos estadísticos de regular season, ganará Memphis. Cogen más rebotes, reparten más asistencias, tienen mejor porcentaje en tiros de campo… pero hablamos de un solo partido. Es una final, un win or go home de libro. Ahí, en ese terreno de ebullición, está por ver si tendrá más peso la exuberante juventud de los Grizzlies o la experiencia de los Spurs.

(Fotografía de Ashley Landis-Pool/Getty Images)


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